Nueve años sin un disco de Broken Social Scene y, de repente, vuelven como si nunca se hubieran ido. Bueno, en realidad sí se fueron, pero han tenido tiempo para acumular duelos, divorcios y crisis de los cincuenta. Y suena glorioso.
Un regreso nueve años después: ¿qué ha cambiado?
El nuevo álbum, Remember the Humans, no es solo una respuesta a su clásico You Forgot It in People: es el trabajo de un grupo que ha madurado a golpe de pérdidas reales, pero que sigue sabiendo construir muros de sonido eufóricos. Kevin Drew, recién cumplidos los 50, explica que hay «un ajuste de cuentas con la pérdida, las oleadas de esperanza y luego de desesperación». Y esa tensión entre celebración y duelo recorre las once canciones como un cable de alto voltaje.
Hacer un disco sobre la madurez sin caer en la nostalgia barata es un arte que Broken Social Scene domina, y aquí le suman la crudeza de las pérdidas reales.
La formación se ha reducido a un núcleo de doce músicos (de los más de treinta que han entrado y salido), pero la densidad instrumental sigue intacta. 'Not Around Anymore' abre con un traqueteo indie rock de guitarras, flautas y metales que narra el suicidio de amigos cercanos; 'ése es el tono sombrío que luego se transforma en catarsis con 'Relief', una catedral de emoción donde la banda admite que ha vuelto a «sentir de nuevo» tras un periodo de entumecimiento.
Las heridas del tiempo y las guitarras: esto es solo para adultos
Remember the Humans es más que un título: es un ajuste de cuentas con la adultez. Las letras evitan el lamento fácil; en 'Mission Accomplished (King Fisher)', la ironía se despliega sobre un ritmo trepidante para hablar de cómo uno deja de funcionar emocionalmente. La selectividad de la memoria, en 'Only the Good I Keep', y la incomodidad de madurar, en 'Life Within The Ground' («There’s no easy out / There’s no easy way»), componen un arco narrativo que no se resuelve: el disco se queda suspendido en el aire, como la vida misma.
En lo musical, el detalle es minucioso. El mantra de seis minutos 'And I Think of You' traduce un bucle psicológico en una instrumentación cuidadosamente construida, mientras que 'The Briefest Kiss' coquetea con el R&B de forma inesperada. Todo suena intencionado, justo lo que las IAs generativas aún no pueden replicar: humanidad incómoda y contradictoria.
¿Merece la pena el hype?
Contextualicemos: en 2026, cuando el mercado está saturado de lanzamientos fugaces y singles de TikTok, un disco así de denso y coral es casi un acto contracultural. Broken Social Scene nunca han sido un grupo de fácil digestión radiofórmula (¿recuerdas lo que costó entrar en You Forgot It in People?). Sin embargo, aquí la paciencia tiene recompensa: el álbum crece con cada escucha porque sus capas de guitarras, vientos y voces están pensadas para perdurar. No es un disco optimista, pero sí sanador a su manera –como una conversación larga con un amigo que también ha perdido cosas.
Por supuesto, si esperabas el hit inmediato de '7/4 (Shoreline)', igual te choca la densidad. Pero este es un trabajo para gente que ha vivido lo suficiente como para entender que la euforia y el dolor a veces van en el mismo compás. Y en directo, con el músculo que despliegan, prometen una experiencia aún más catártica.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Broken Social Scene lanza su primer disco en nueve años.
- 🔥 ¿Por qué importa? Es un álbum maduro y denso que aborda la pérdida sin renunciar al muro de sonido.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Si tienes más de 35 y has perdido algo (un amigo, una pareja, la fe en los algoritmos), te va a tocar.



