Fallece Bobby Prince, leyenda de las bandas sonoras de Doom y Wolfenstein 3D

El compositor de las músicas de Doom y Wolfenstein 3D ha fallecido a los 81 años. Su banda sonora para Doom acaba de ser seleccionada por la Biblioteca del Congreso de EE UU como registro histórico.

Se ha ido Bobby Prince. Así, sin avisar, el compositor que puso banda sonora a las pesadillas pixeladas de los 90 nos ha dejado a los 81 años. Si alguna vez has apretado los dientes mientras un ciberdemonio te lanzaba bolas de fuego, conoces su obra. Si te sabes de memoria el riff sintético de At Doom's Gate, también.

El hombre que convirtió el MIDI en pura adrenalina

Robert Caskin Prince III no era un compositor de conservatorio, era un tipo que entendía que la música en un videojuego no es relleno: es el pulso. En Wolfenstein 3D ya dejó claro que el teclado de PC podía sonar a urgencia marcial; en Doom y Doom II, directamente, montó un thrash metal de saldo que te aceleraba el corazón más que el primer imp que te ve.

No solo firmó los shooters de id Software. En Rise of the Triad se fue al jazz de fumadero; en Duke Nukem 3D le dio un toque canalla que encajaba con el personaje como un guante. Su paleta era más amplia de lo que el headshot dejaba ver.

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Metallica, el Congreso y una pila de cedés

La banda sonora de Doom no salió de la nada. John Romero le prestó a Prince un montón de discos de Alice in Chains, Pantera y Metallica. Y él, en vez de copiar, destiló la rabia. El resultado fue tan icónico que, este mismo año, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos la ha seleccionado para su programa de preservación de registros sonoros. Es la tercera vez que un videojuego entra en ese archivo, y eso no es un detalle de frikis: es historia cultural con mayúsculas.

Suya es la música que te hace oír el doom metal sin necesidad de guitarra eléctrica.

El adiós ha provocado una ola de tributos. John Romero publicó un mensaje sobrio pero certero: “Dejó una gran huella en los juegos y en mi vida”. George Brussard, de 3D Realms, remató con que su impacto es “eterno”. Y cuesta encontrar una descripción más justa: pocas melodías de 1993 siguen sonando tan frescas hoy, tres décadas después, sin que les pese ni un byte.

Por qué su música nos sigue poniendo los pelos de punta

Hay compositores que envejecen con sus obras. Prince no. La banda sonora de Doom suena a urgencia, a búnker, a “no queda munición”. Y eso que fue creada con tarjetas de sonido que hoy darían risa. El secreto, quizá, está en que nunca trató al jugador como a un turista: le dio una experiencia sensorial sin red. No necesitábamos gráficos en 8K para sentir el mal rollo; bastaba con un sintetizador OPL3 y su talento.

Su legado está en cada mod que repite sus riffs, en cada streamer que tararea E1M1 sin darse cuenta y en una industria que aprendió, con él, que la música no es la acompañante: es la protagonista silenciosa del gameplay. Bobby Prince hizo inmortales a los demonios del shareware, y ahora lo es él.

Hype-O-Meter

Nivel de hype: 10/10. Un legado que no entiende de frames ni de nostalgia vacía. Su música ya era eterna antes de que la Biblioteca del Congreso lo confirmara, pero el gesto le da la razón al oído colectivo.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? Ha muerto Bobby Prince, el compositor de Doom y Wolfenstein 3D, a los 81 años.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Creó algunas de las bandas sonoras más icónicas del videojuego, preservadas ya por el Congreso de EE UU.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Afecta a cualquier jugador que alguna vez haya apretado gatillo virtual con sus notas de fondo.