Reconócelo: si has soñado alguna vez con apagar el móvil, cocinar sin prisa y dormir la siesta después de comer, bienvenido al club. La Generación Z ha encontrado en las nonnas italianas el antídoto perfecto contra la cultura del estrés. Y tiene hasta nombre: Nonna Maxxing.
¿Qué es realmente el Nonna Maxxing (y por qué las abuelas italianas son ahora las reinas del bienestar)?
No, no es una moda para hacerse la foto perfecta. El Nonna Maxxing, que se ha colado por TikTok e Instagram, propone vivir a la manera de las abuelas del sur de Italia, particularmente las de Cerdeña, una de las cinco zonas azules del mundo. Fue la marca cosmética canadiense Tallow Twins la que a principios de año encendió la mecha con un manifiesto titulado “un verano nonna” que invitaba a cocinar con grasa natural, sonreír a desconocidos y reducir el tiempo de pantalla.
La clave no está solo en la pasta fresca ni en los manteles bordados. A diferencia del 'hustle' matador de otros tiempos, aquí el objetivo es no tener objetivos: pasear sin contar pasos, comer sin cronómetro y descansar sin sentirte culpable. Como si hubiéramos cambiado el termo de la oficina por una taza de café sentada al sol.
De los hashtags a la mesa camilla: el día a día de quien abraza el 'nonna style'
Las cuentas que etiquetan #nonnamaxxing muestran hornos encendidos a media mañana, platos de penne arrabbiata humeantes y balcones llenos de plantas. No es postureo: según los propios vídeos, la experiencia consiste en reconectar con los ritmos naturales y con objetos que cuentan historias, desde una manta de ganchillo heredada hasta una sartén que nunca ha pisado un asador de moda.
La casa, por supuesto, es un reflejo físico de esta filosofía. Se acabó el minimalismo de escaparate. Aquí mandan los muebles que no pegan entre sí, las fotos familiares y los libros acumulados durante décadas. El espacio deja de ser un catálogo y vuelve a ser un lugar donde vivir, aunque la manta se quede en el sofá y el mantel tenga tantas arrugas como un recuerdo antiguo.
La generación que creció con el móvil en la mano ahora busca recetas en la cocina de la abuela.
Eso sí, la paradoja es evidente: los mismos influencers que predican menos pantallas lo hacen desde sus teléfonos, empaquetando la sobremesa como contenido. Pero quizá ahí está el punto: si las redes han servido para recordarnos que no hay nada más lujoso que una siesta después de comer, bienvenidas sean.
¿Moda pasajera o el principio del fin de la prisa constante?
Es fácil pensar que el Nonna Maxxing caducará cuando llegue la próxima etiqueta viral. Sin embargo, el agotamiento que lo ha impulsado no desaparecerá tan rápido. Las encuestas de salud mental entre jóvenes europeos muestran cifras de ansiedad y burnout que habrían asustado a las generaciones anteriores. Por eso, la figura de la nonna se ha convertido en algo más grande: un atajo emocional hacia un bienestar que no se compra en la farmacia.
Nadie dice que vayamos a renunciar a la independencia económica ni a vivir en un pueblo sin conexión. La idea, más bien, es tomar lo mejor de aquel estilo de vida –la pausa, el cuidado, la presencia– y colarlo en un Martes cualquiera. Porque si después de todo lo que hemos corrido lo más subversivo es cocinar sin prisa y sentarte a la mesa sin mirar el reloj, entonces las abuelas italianas tenían razón desde el principio.
🧠 Para soltarlo en la cena
La Gen Z encuentra en la nonna el secreto antiestrés.




