Reconócelo: has metido en el carro más de una caja de galletas convencido de que eran saludables y, al leer la etiqueta, te has llevado un chasco. A mí me ha pasado, y por eso me he tirado de cabeza a lo que cuenta el nutricionista Yeray Moreno sobre las galletas de Mercadona.
Moreno se ha puesto las gafas de detective de ingredientes y ha analizado harinas, azúcares y aceites de las galletas del lineal de la cadena. Su veredicto es claro: la mayoría son un desastre, pero dos opciones se salvan (y no, no son las que llevan dibujitos).
Las dos galletas que (casi) no te hacen trampa
La primera en caer es la de avena y semillas. El nutricionista explica que lleva avena y semillas de lino y chía que aportan fibra y algo más de saciedad que las integrales clásicas. Eso sí, no te emociones: tiene 15 gramos de azúcar por cada 100 gramos de producto. Sigue siendo un montón, pero bastante menos que la media del pasillo. Moreno insiste en que es un ultraprocesado y que, desde luego, no es para tomarla a diario por mucho que en la web de Mercadona la vendan como “perfecta para incluir en tu desayuno diario”.
Su apuesta ganadora es la de espelta 0%. Aquí la cosa mejora: el ingrediente principal es trigo espelta integral (68%), solo lleva 2 gramos de azúcar sin polialcoholes y suma 8 gramos de fibra. Para Moreno es la mejor opción nutricional que puedes encontrar en Mercadona. Ojo, que tampoco es para hincharse, pero dentro del pasillo de galletas es la más digna.
Por qué no deberías desayunar galletas (ni siquiera estas)
Lo deja claro la doctora Lucía Galán Bertrand: el consumo diario de azúcares añadidos y ultraprocesados está relacionado con obesidad, enfermedades metabólicas, problemas cardiovasculares e incluso depresión y ansiedad. Así que la idea de desayunar café con galletas todos los santos días es un hábito que mejor dejar para muy de vez en cuando.
Moreno coincide: tanto la de avena y semillas como la de espelta 0% son un recurso para un antojo ocasional, no para empezar la mañana. Las dos son mejores que el resto del pasillo, pero no convierten un ultraprocesado en un alimento saludable solo por llevar menos azúcar.
Ni las galletas con semillas ni las de espelta son para desayunar todos los días. Son la opción más digna dentro de un pasillo lleno de trampas.
La receta casera que te quita el mono sin azúcar añadido
Y ahora viene el plan B definitivo, el que te da Moreno para cuando el gusanillo aprieta de verdad: galletas de plátano y avena hechas en casa en 15 minutos. Necesitas dos plátanos bien maduros, un huevo, 150 gramos de harina de avena y tres o cuatro cucharadas de bebida de avena. Si quieres un punto chocolatero, puedes añadir onzas de chocolate 85% o 99% picado.
El paso a paso es imposible de fastidiar: tritura los plátanos hasta hacer un puré, añade el huevo y mezcla. Incorpora la harina de avena poco a poco y luego ve echando la bebida de avena cucharada a cucharada hasta que la masa esté espesa pero manejable. Coloca montoncitos sobre una bandeja con papel de horno, aplástalos ligeramente y hornea de 12 a 15 minutos a 180 °C, hasta que los bordes empiecen a dorarse. Listo: galletas sin azúcares añadidos, sin harinas refinadas y sin aceites raros.
🛒 Directo al grano
Las galletas de avena y semillas y la de espelta 0% las tienes en el pasillo de galletas de Mercadona por un precio que ronda los 1,50-2 euros el paquete (según el tamaño). La receta casera sale aún más barata con ingredientes que ya tienes en la despensa.



