Commodore acaba de lanzar un móvil que te prohíbe scrollear y te devuelve a 1987. El Callback 8020 llega con la excusa de curarte el doomscrolling, pero cuidado: lo retro se paga como un iPhone Pro.
El dispositivo adopta un formato concha con teclado físico, pantalla interna de 3,25 pulgadas y un pad direccional que parece rescatado de un Nokia de los noventa. La gracia no está en las especificaciones —que son tan modestas como un MediaTek Helio G81 con 4 GB de RAM—, sino en lo que hace el sistema operativo: bloquea de raíz cualquier app que alimente el scroll infinito.
Qué puede (y sobre todo, qué no puede) hacer este teléfono
Aquí no hay ni rastro de TikTok, Instagram ni navegadores. Commodore bloquea a nivel de sistema cualquier software orientado al doomscrolling, según una patente que todavía está en trámite. La tienda propia —Commostore— tiene lista blanca, y el sideloading tampoco cuela: aunque logres instalar una red social, el móvil tira de bloqueo DNS y se queda sin conexión.
Lo que sí permite es usar mapas, leer códigos QR, escuchar Spotify, chatear por WhatsApp o Signal y, por supuesto, llamar. El guiño nostálgico incluye emuladores de juegos del mítico C64 y un reproductor de música para el chip SID de 8 bits. Ah, y las notificaciones no saltan con pop-ups: van a una pantallita LED frontal con tipografía de calculadora Casio. Los auriculares de 3,5 mm vienen en la caja.
Commodore ha dibujado una línea en la arena con un móvil que te obliga a no hacer lo que todo el mundo hace con un móvil.
Por qué esta apuesta es más simbólica que práctica
El fenómeno dumbphone lleva años coleando. El Punkt MP02, el Light Phone o el Mudita Pure ya intentaron reconducirnos hacia un minimalismo digital. Pero Commodore lo lleva al extremo: ni siquiera puedes abrir un navegador, cosa que esos otros dumbphones «light» sí consentían. Aquí la desconexión es total.
El nuevo dueño de la marca, el youtuber Christian «Peri Fractic» Simpson, no ha comprado Commodore para vender nostalgia vacía. Ha metido Sailfish OS —un sistema vivo desde 2012 con foco en la privacidad— y ha creado una experiencia coherente con aquello de «volver a usar el teléfono para llamar». El problema es que la coherencia se paga cara.
El verdadero enemigo está en la caja registradora
El Callback 8020 arranca en 500 dólares y alcanza los 640 dólares en su variante Founders Edition con toques dorados. Es un precio de flagship para un hardware de gama baja y un sistema operativo que, aunque compatible con el 99% de las apps Android, se capa a propósito. La carcasa intercambiable y los sonidos ochenteros serán muy simpáticos, pero cuestan lo mismo que una GPU de última hornada.
La batería, de solo 1.550 mAh, tampoco invita a pensar en largas jornadas fuera de casa. Y el formato concha, aunque práctico para el bolsillo, hace que la pantalla interna se sienta diminuta para cualquier tarea mínimamente visual. Claro que, si no puedes navegar ni ver vídeos, la exigencia multimedia desaparece por completo. La paradoja es genial: las carencias se convierten en características.
Hype-O-Meter
Nivel de hype: 6/10. La idea es valiente y está ejecutada con personalidad, pero el sobreprecio y la usabilidad ultra limitada hacen que sea un capricho para nostálgicos con cartera generosa. Si buscas detox digital, hay opciones más baratas. Si buscas postureo retro, aquí tienes tu joya.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Commodore ha lanzado un móvil concha que bloquea redes y navegadores.
- 🔥 ¿Por qué importa? Lleva al extremo el concepto dumbphone con un sistema operativo moderno.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Si te sobra el dinero y odias Instagram, puede ser una declaración de principios.




