Manolo Vega y Good Good Golf: los golfistas de YouTube que ganan millones y revolucionan el deporte

El golf ya no es solo de los profesionales del circuito. Creadores como Manolo Vega y Good Good Golf facturan millones, patrocinan torneos de la PGA y están cambiando el deporte para siempre.

Hay un grupo de amigos que empezó haciendo el tonto en un campo de golf y hoy factura más de 40 millones de dólares al año. La fiebre del 'YouTube golf' no sólo ha llenado de espectadores la plataforma: ha creado un nuevo tipo de estrella que gana más que muchos profesionales y que, además, está forzando a la PGA a abrirle las puertas.

La cifra es de Forbes y es brutal: Good Good Golf, el canal que nació en Frisco (Texas) en plena pandemia, superó los 40 millones de dólares en ingresos el año pasado. A base de retos con los ojos vendados, palos cutres y mucha risa, este grupo de veinteañeros pasó de grabarse en el campo a convertirse en una empresa de contenidos y moda con 3 millones de suscriptores y 15 creadores en nómina.

Lo más bestia no es solo el dinero: es que el 75% de esos ingresos llega de la ropa y los productos que venden. Good Good ya no es un canal de YouTube, es una marca de golf que vende polos, ropa gorras y accesorios a una legión de aficionados que quiere parecerse a sus ídolos. Y el establishment ha tenido que rendirse: en noviembre de 2026, la PGA celebra en Austin el Good Good Championship, un torneo oficial con nombre de youtuber.

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Para Matt Kendrick, CEO de Good Good, es una jugada arriesgada pero histórica: "Es un momento enorme para todos los creadores y una validación de que este negocio es real y no se va a ir a ninguna parte".

La empresa ya había dado el campanazo en marzo de 2025 con una ronda de financiación de 45 millones de dólares, liderada por Creator Sports Capital y con más de 50 inversores, incluido el exmariscal de campo Peyton Manning. Con ese dinero están fichando talento y apuntalando su presencia en el circuito profesional.

La PGA ha entendido que el futuro del golf se juega con un móvil en la mano y un chiste cada dos golpes.

Manolo Vega, el chaval de los vinos que hoy cobra como una estrella

El nombre de Manolo Vega (@ManoloTeachesGolf) es el otro gran ejemplo de cómo el golf de YouTube llena carteras. Hasta septiembre de 2020 este madrileño de 45 años se ganaba la vida como vendedor de vinos, caddie y profesor a tiempo parcial. Hoy factura alrededor de 1,5 millones de dólares al año.

Su receta es tan simple como efectiva: trucos de golf mezclados con un entusiasmo desbordante y latiguillos como "dassssit" o "nasssti". La mezcla le ha dado más de un millón de seguidores en Instagram y 120.000 en YouTube, y le ha abierto las puertas de marcas como BMW, Cisco y AT&T —protagonizó un anuncio con la leyenda del LPGA Annika Sorenstam— y hasta un cameo en la próxima serie de Netflix con Will Ferrell.

Vega no se conforma con los patrocinios: ha lanzado sus propias barritas proteicas, puros nicaragüenses, polos de Criquet y un vino importado de España. "No voy a vender nada que no use o me coma", asegura. Y se lo puede permitir.

Por qué el golf de toda la vida se ha tenido que rendir a los youtubers

El fenómeno va mucho más allá de dos casos de éxito. En 2024 la PGA Tour creó un Consejo de Creadores para consultar directamente a los youtubers cómo modernizar el deporte. Desde entonces, los creadores pueden grabar dentro del campo, jugar pro-ams, vender su ropa en las tiendas de los torneos e incluso llevarse un porcentaje de los ingresos por activaciones patrocinadas. La vieja guardia ha entendido que ignorar a estos chavales era quedarse fuera del negocio.

No es para menos. Estrellas consagradas como Bryson DeChambeau o Rory McIlroy han empezado a hacer contenido al estilo youtuber para marcas como TaylorMade, y competiciones como el Internet Invitational de Barstool Sports reparten ya premios de hasta 4 millones de dólares, a la altura de muchos torneos del PGA Tour. Los patrocinadores lo saben: contratar a un creador con un millón de seguidores sale mucho más barato que fichar a un top 10 mundial, y el retorno en engagement con el público joven es estratosférico.

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Good Good no quiere ser solo un canal de YouTube; quiere ser la próxima gran marca de golf, al nivel de Callaway o TaylorMade. Con los 40 millones de ingresos del año pasado y el músculo financiero que le da la última ronda de inversión, ya está resucitando formatos televisivos como The Big Break y planea seguir creciendo a golpe de ropa, accesorios y torneos. Como dice Kendrick: "En diez años, cuando la gente piense en golf, quiero que Good Good esté en lo más alto de la lista.

El Salseómetro

Nivel de salseo: 8/10. No hay bronca ni beef, pero cuando Forbes dedica un perfil a los golfistas de YouTube y hablamos de decenas de millones de euros, internet se frota las manos. Los creadores de golf ya no son el futuro: son el presente más rentable (y el circuito tradicional está que tiembla).

📱 El TL;DR (Too Long; Didn't Read)

  • 👤 De quién hablamos: Manolo Vega y Good Good Golf, los reyes del golf en YouTube.
  • 📲 En qué red social ha pasado: YouTube, Instagram y el circuito de la PGA.
  • 🔥 Por qué es viral: Están facturando decenas de millones y patrocinando torneos oficiales, algo impensable hace tres años.