Manuel Escribano ha vivido una de esas tardes que ni en sus peores pesadillas podía imaginar. Pero el desenlace, agárrate, porque es de los que dejan a cualquiera sin aliento.
Salseo-O-Meter
Nivel de salseo: 8/10. Un torero conocido, pareja de una modelo top, se deja la oreja en el ruedo y vuelve a torear como si llevara un piercing. La imagen ya está en todos los móviles y las tertulias del corazón echan humo. Tiene todos los ingredientes para que no se hable de otra cosa en días.
Así fue el momento en el que la tarde se torció
Todo pasó el pasado viernes 31 de julio en la plaza de La Merced, en Huelva, durante las Fiestas Colombinas. Manuel Escribano compartía cartel con El Fandi cuando, en el primer tercio de su faena, un mal apoyo sobre la arena le hizo perder pie y caer de espaldas. La velocidad del animal fue tal que no le dio tiempo ni a cubrirse: el toro pasó por encima de él, y en el forcejeo, el lóbulo de la oreja izquierda quedó literalmente arrancado de cuajo.
El diestro se levantó como pudo, con un hilillo de sangre que empezaba a teñirle el cuello. El silencio en la plaza era sepulcral. Las imágenes, rapidísimas, muestran a Escribano sujetándose la zona con la mano mientras los médicos saltaban al ruedo para llevárselo a la enfermería.
De la enfermería al ruedo: la ovación que lo cambió todo
Allí le hicieron las primeras curas para contener la hemorragia y un arreglo de urgencia en el que apenas pudieron reconstruir parte del cartílago. Lo lógico era que acabara la tarde ahí, camino del hospital. Pero Escribano, en un arranque que ya es historia de la tauromaquia reciente, pidió salir de nuevo a la plaza para terminar su faena.
El público, que llevaba minutos masticando la angustia, rompió en una ovación atronadora cuando el torero apareció de nuevo en el callejón. Con la cabeza vendada y el gesto más pétreo que nunca, Escribano completó el tercio de muleta que le quedaba mientras la sangre empapaba la gasa. La imagen del diestro firme, con la oreja destrozada y la mirada clavada en el animal, es la que está recorriendo todos los grupos de WhatsApp.
Volver a salir al ruedo con el lóbulo colgando y el público en pie no es solo un gesto de amor propio: es la definición misma de una tauromaquia que se niega a rendirse.
Laura Sánchez, el apoyo silencioso a kilómetros de distancia
Mientras todo esto ocurría, su pareja, la modelo Laura Sánchez, seguía la corrida desde la distancia. La empresaria, que suele ser muy activa en redes apoyando los triunfos de Escribano, esta vez se ha mantenido en un discreto segundo plano, rota por la angustia. No ha hecho falta que publique nada: el corazón le latía a 2.000 kilómetros de distancia y se notaba en el mutismo de sus stories.
El miedo de los tuyos es siempre la contraparte más silenciosa de esta fiesta. Y en este caso, el susto se lo llevó Laura, que lleva años junto al torero de Gerena en un noviazgo tan sólido como alejado de los focos del papel couché.
Un precedente que engorda la leyenda, pero también el debate
Esto de volver a torear herido no es nuevo. Ahí están José Tomás, Morante de la Puebla o el mismo Paquirri para demostrar que el código del torero va de aguantar la cornada y seguir en el ruedo. Pero lo de Escribano tiene un extra de dramatismo contemporáneo: la oreja, una parte tan visible, y la imagen del diestro con media cabeza ensangrentada, conecta con el espectador digital de una forma más inmediata que cualquier cornada en el muslo.
La tauromaquia se ha jugado siempre entre el mito y el morbo, y esta faena reúne las dos cosas a partes iguales. Por un lado, el relato épico que encandila a los aficionados más puristas; por otro, la imagen que algunos sectores utilizarán para volver a señalar la violencia de la plaza. Escribano, con su determinación, no ha entrado en esa batalla. Ha dado las gracias a su público y ha lanzado un mensaje que resume todo: "Hay tardes duras y a la vez bonitas. Tardes en las que el cuerpo dice una cosa y uno tiene que hacer otra. Pero me debo a mi afición".
Y con eso, la polémica está servida. Como siempre, la Fiesta dividirá opiniones. Pero de lo que no cabe duda es de que Manuel Escribano ha regalado una imagen que quedará para la historia reciente del toreo.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? El torero Manuel Escribano y su pareja, la modelo Laura Sánchez.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? Perdió el lóbulo de la oreja en plena faena y, tras recibir curas, volvió al ruedo para terminar.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? La imagen del torero ensangrentado y firme se ha vuelto viral y reabre el debate eterno sobre la tauromaquia.



