Joaquín Torres ha reconocido, años después, que la mansión que reformó para Zinedine Zidane fue un horror. Literal. 'Quería llorar, me quería esconder', ha soltado en una entrevista.
Salseo-O-Meter
Nivel de salseo: 9/10. Un arquitecto mediático arrepintiéndose del capricho de una superestrella, con citas demoledoras y un cliente que no se da por aludido. Esto es drama de diseño en estado puro.
La mezcla de Seychelles y Loira que Zidane pidió
La casa está en una urbanización de lujo a las afueras de Madrid. Se levantó en 2003 y Zidane la compró tres años después, en 2006, justo cuando fichó por el Real Madrid. Entonces recurrió a Joaquín Torres, el arquitecto de las estrellas, para convertirla en su refugio de ensueño.
El problema es que el sueño de Zidane era un pastiche total. El exfutbolista quería una mezcla de castillo francés, resort exótico y villa de recreo. Torres lo explica sin filtro: "Si ves la casa del señor es una mezcla de Seychelles que venían al pabellón de Marruecos, el petit château de Loira... que es el horror".
Zidane lo tenía claro quería todo a su gusto. Y Torres, que por entonces no supo decir que no, le hizo caso. El resultado fue una mansión con piscina con cielo pintado, jardín de parque temático y un interiorismo que mezclaba guiños clásicos con detalles casi teatrales.
En privado, el arquitecto admite que aquel encargo le dejó una espinita clavada. "La casa que le hice a Zidane fue uno de mis fracasos más estrepitosos porque no supe decir que no", confiesa. Y añade: "Se equivocó él de arquitecto y yo de cliente".
Torres acabó odiando el proyecto que hizo feliz a Zidane.
Cuando el arquitecto se quiere esconder y el cliente está encantado
La paradoja es mayúscula. Mientras Torres reniega del resultado, Zidane sigue tan feliz en su mansión. El francés disfruta cada día de esa casa a medida, con su piscina de fantasía y sus rincones de cuento. Y, visto desde fuera, la vivienda impresiona con sus grandes ventanales y materiales nobles.
Pero para Joaquín Torres, la herida sigue abierta. "Trabajar con estas personas que gozan de un estatus impresionante puede resultar estimulante y agotador", ha admitido. Y sacó una lección: ser un buen profesional no es hacer cualquier cosa que el cliente pida, sino ser honesto y saber cuándo retirarse.
El caso Zidane se ha convertido en el manual de lo que no hay que hacer. Torres lo repite cada vez que le llega un encargo de alguien con mucho dinero y poco criterio arquitectónico.
Por qué este drama dice mucho más de lo que parece
No es la primera vez que un arquitecto de renombre se enfrenta al capricho de un cliente con fama y dinero. En el mundo de las supercasas de celebridades, el choque entre el ego del profesional y el del propietario es casi inevitable. Lo llamativo aquí es que Torres lo cuente abiertamente, sin edulcorar.
La casa de Zidane sigue apareciendo en reportajes de lujo y redes sociales como ejemplo de mansión espectacular. Pero ahora sabemos que, para el arquitecto que la firmó, es un horror del que prefiere esconderse. Y eso le da una vuelta de tuerca a la historia.
Al final, Zidane tiene lo que quería y Torres tiene claro que no volverá a ceder. La próxima vez que un famoso le pida un cielo en la piscina, ya sabe lo que decir.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Joaquín Torres, el arquitecto de las estrellas, y Zinedine Zidane, el mito del fútbol.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? Torres confiesa que la casa de Zidane fue un horror y uno de sus mayores fracasos.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque un arquitecto reconociendo que odia su obra más mediática es puro salseo de diseño.




