Un luthier griego investiga en Toro si los instrumentos medievales eran reales o simbólicos

Christos Kanellos reúne en Zamora a expertos en arte, historia y música para reconstruir los instrumentos tallados en las portadas románicas y góticas, y cuestionar hasta qué punto reflejan la realidad de la época.

En la Colegiata de Toro, uno de los conjuntos escultóricos más excepcionales del románico tardío, los 24 ancianos del Apocalipsis llevan ochocientos años tocando instrumentos musicales. Pero lo hacen en silencio de piedra. Ahora, un luthier griego ha irrumpido en esta localidad zamorana con un objetivo ambicioso: devolverles la voz y resolver un misterio que persigue a los historiadores del arte medieval.

Christos Kanellos no es un turista. Hace más de una década, este artesano nacido en Grecia y formado en España abandonó la interpretación de la guitarra clásica para entregarse por entero al trabajo de la madera. «Lo que me apasiona es excavar un tronco y hacer que suene», confiesa. Tras formarse en Córdoba y establecer su taller en Granada, pronto encontró en el patrimonio artístico de Castilla y León su mayor desafío.

La región, con la mayor concentración de iconografía musical medieval del país, le ofrecía un museo al aire libre de fachadas y frescos repletos de laúdes, salterios, violas y flautas. En particular, la Colegiata de Santa María la Mayor de Toro, con su portada del Juicio Final, se convirtió en el epicentro de su investigación doctoral, que desarrolla en la Universidad de Salamanca.

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Pero el verdadero giro llegó cuando Kanellos se planteó una pregunta incómoda: ¿eran esos instrumentos esculpidos en la piedra copias fidedignas de los que se usaban en la Edad Media o, por el contrario, simples representaciones simbólicas adaptadas al mensaje religioso y las limitaciones del bloque de piedra? Esa es la hipótesis que remueve los cimientos de la musicología tradicional.

«Hasta hace poco se asumía que un artesano del siglo XIII tallaba lo que veía», explica el luthier. Sin embargo, los investigadores actuales desconfían. ¿Por qué ese anciano tiene una cabeza desproporcionada y un cuerpecillo mínimo? ¿Cómo influía el arco de la portada en la forma del instrumento? ¿Era más importante que el feligrés comprendiera el mensaje espiritual que la exactitud del laúd?

La investigación que convierte la Colegiata en un laboratorio

Para encontrar respuestas, Kanellos alquiló una casa con vistas al Alcázar de Toro y montó en la planta baja un taller donde talla con sus propias manos las violas que ve en los relieves. Pero su trabajo no es solitario. Este artesano ha convocado en en la localidad zamorana a una veintena de especialistas: escultores, musicólogos, historiadores, y artesanos, que participan en unas jornadas sobre iconografía musical medieval. «Lo interesante es que cada uno nos va a ofrecer una visión diferente», comenta el investigador.

Cuestionar si un instrumento medieval era real o simbólico nos obliga a replantear toda una época a través de la piedra y la madera.

El encuentro incluye una exposición de una veintena de instrumentos reconstruidos —expuestos en el salón de su vivienda— y un concierto de música medieval. Todo con un fin: cruzar miradas y someter las piezas a un examen colectivo. Un escultor analiza las marcas del cincel; un historiador compara la iconografía con la de otros templos europeos; el luthier se fija en cómo trabajaría la madera el artesano original.

Además del taller, Kanellos ha convertido la primera planta en una sala de exposiciones improvisada donde, sobre sofás y mesas, reposan las violas que ha ido tallando. La muestra se complementa con las explicaciones de los propios artesanos y permite a los visitantes entender de cerca el proceso de reconstrucción.

De la piedra a la madera: el oficio de recrear el pasado

Aunque la idea de copiar instrumentos medievales no es nueva, el enfoque de Kanellos marca un punto de inflexión. A finales de los años ochenta, el musicólogo Carlos Villanueva encabezó un proyecto que partía de la premisa de que aquellas esculturas eran un reflejo fotográfico de la realidad. «Hoy ese método está ampliamente superado», asegura el luthier griego. La musicología actual considera cada imagen como un objeto de representación simbólica, y antes de llegar a la conclusión de que un instrumento fue así, es necesario descartar múltiples factores: desde las limitaciones físicas del bloque hasta la función litúrgica de la escena.

El trabajo de campo de Kanellos empezó en Segovia, donde exploró los frescos de una iglesia románica. En Toro, se enfrenta ahora al mayor reto: descifrar las arpas y salterios de los 24 ancianos. Para ello, no solo observa: cataloga todas las fuentes, disecciona las formas, y luego se mete en el taller. Con sus manos, talla réplicas exactas, intentando ponerse en la piel del artesano medieval. «Veo mucho al artista medieval», reconoce. Su doctorado pretende crear una nueva metodología que aúne todas estas perspectivas.

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arte románico

Por qué este proyecto cambia la forma de mirar el románico

El proyecto de Kanellos trasciende la mera arqueología musical. Coincide con un florecimiento económico brutal que vivió Europa entre los siglos XI y XIII, cuando el Camino de Santiago y el intenso comercio con Francia trajeron a la Península no solo nuevas formas artísticas —el románico primero, el gótico después—, sino también una idea distinta de la representación. La abundante iconografía musical de templos como la Colegiata de Toro es hija de ese intercambio.

Cuestionar la veracidad de lo que vemos en las portadas nos obliga a replantearnos cómo fue realmente la música que sonó en esas iglesias. Pero también nos enseña a leer el arte medieval con otros ojos. Como sostiene el luthier, «si el anciano que toca un instrumento tiene una cabeza gigante y un cuerpecillo pequeño, ¿cómo no nos lo vamos a cuestionar?». La duda, lejos de restar valor, enriquece la experiencia del visitante. La metodología que Kanellos está desarrollando, basada en el diálogo entre disciplinas, podría exportarse a otros conjuntos patrimoniales europeos, abriendo nuevas vías para entender no solo la música, sino la vida cotidiana de la Edad Media.

Merece la pena viajar a Toro no solo para admirar una de las joyas del románico español, sino para asomarse a este laboratorio de historia viva. Allí, la Edad Media está recuperando su voz, y lo hace de la mano de un luthier que no se conforma con la superficie de la piedra.

Ficha técnica

  • Título: Investigación ‘¿Realidad o símbolo? Los instrumentos medievales de la Colegiata de Toro’.
  • Autor o autora: Christos Kanellos (luthier e investigador doctoral).
  • Qué puedes ver: Jornadas de iconografía musical medieval, exposición de instrumentos reconstruidos y concierto de música medieval (consulta fechas y acceso en la web oficial del Ayuntamiento de Toro).
  • Recinto y ciudad: Colegiata de Santa María la Mayor de Toro, Zamora (y taller del investigador).