Avilés acoge la primera Bienal Climática de España: arte contra la crisis del planeta

La antigua urbe industrial, otrora la más contaminada de Europa, se transforma en un laboratorio artístico para reflexionar sobre la crisis planetaria. Más de un centenar de obras y un programa abierto invitan a pensar en el futuro del clima.

Avilés se ha convertido esta semana en el epicentro del arte comprometido con el clima. La ciudad asturiana, que en los años setenta era la más contaminada de Europa, acoge la primera Bienal Climática de España, una cita que transforma la crisis ecológica en materia artística. Bajo el lema Ensayar lo inesperado, la muestra reúne a medio centenar de creadores y más de un centenar de obras repartidas en trece puntos del municipio.

De la chimenea al lienzo: la metamorfosis de Avilés

La elección de Avilés no es casual. Durante décadas, el humo de la metalurgia pesada tiñó de gris sus fachadas y sus pulmones. Superar aquel pasado contaminante obligó a la ciudad a reinventarse, y ahora ese proceso de reconversión la convierte en un escenario ideal para hablar de transición ecológica. La comisaria Amanda Masha Caminals explica que el hilo conductor es el clima: "el atmosférico, pero también el de las relaciones, las formas de convivencia y los modos de habitar que configuran nuestra vida".

La Bienal está impulsada por el Ministerio de Cultura, el Ministerio para la Transición Ecológica, el Principado de Asturias y el Ayuntamiento, con la Fundación Atelier como motor organizador. El propio ministro Ernest Urtasun subraya la capacidad del arte para "reunir miradas distintas y poner en diálogo el arte, la ciencia, la arquitectura, la industria, el conocimiento local y la voz ciudadana".

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Un recorrido por la Bienal: obras que remueven conciencias

Más de cien creaciones se distribuyen por toda la ciudad. Un tercio de ellas son de artistas asturianos, otro tercio del resto de España y el último tercio de firmas internacionales. La Colección Estatal de Arte y Clima y las piezas nacidas del programa de residencias Arte, Ciencia, Tecnología y Sociedad –en el que creadores trabajaron junto a científicos de la Aemet y la Fundación Ciudad de la Energía– aportan una profundidad inusual. Uno de los ejemplos más llamativos es el de Natalia Domínguez, que pasó semanas en la estación meteorológica de Izaña para dar forma a una escultura performativa sobre el aire y la innovación.

El paseo por las salas deja imágenes difíciles de olvidar: la francesa Marion Balac imagina a animales grabando vídeos virales para denunciar su extinción; Belén Rodríguez compró un bosque cántabro que estaba amenazado por la tala y lo convirtió en una obra con tintes vegetales; Asunción Molinos Gordo presenta Mil leches, una composición de una tonelada de lana ibérica que habla de mestizaje y biodiversidad; y el cántabro Víctor Mazón crea una campana de hierro que alerta sobre la alteración de los patrones de viento a escala global.

arte y cambio climático

El arte como espejo de la crisis climática

Más allá de la denuncia, la Bienal abre espacio para el duelo ecológico. La transición energética borra oficios, chimeneas y paisajes industriales que formaron parte de la identidad de muchas comarcas. El escultor avilesino Benjamín Menéndez explora esa pérdida a través de piezas que procesan la desaparición de las viejas chimeneas, un gesto que los impulsores del proyecto consideran necesario: "debemos procesar esas pérdidas como sociedad para poder seguir adelante".

La conexión con el territorio no se limita a las obras. Durante la preparación de la cita, la artista local Elisa Cuesta realizó una cartografía crítica de las personas y espacios del municipio, y colectivos ecologistas, culturales y de danza participaron activamente. En la inauguración, la actuación de la performer hispano-camerunesa Agnes Essonti Luque, que ofreció una comida con ingredientes del mundo como símbolo de la diversidad cultural, demostró que la Bienal busca implicar a la ciudadanía mucho más allá del museo.

El arte se convierte aquí en un espacio para habitar la incertidumbre climática y transformarla colectivamente.

Es justamente esa vocación de escucha lo que distingue a este proyecto de otras grandes muestras internacionales. "Queremos que el arte se convierta en motor de conversación", recalca Miguel Soberón, director de la Fundación Atelier. Los organizadores ya piensan en una segunda edición que, igual que la primera, se celebrará lejos de las grandes metrópolis, en localidades donde el debate climático apenas había llegado.

Cómo y cuándo visitar la Bienal Climática

Las exposiciones permanecerán abiertas durante más de cien días, hasta el próximo 20 de septiembre de 2026. La programación incluye además performances, actividades divulgativas y procesos participativos. Para conocer horarios exactos y posibles restricciones en cada uno de los trece espacios, lo mejor es consultar la web oficial del evento o las redes sociales del Ayuntamiento de Avilés. Si estás planeando una escapada de verano, merece la pena incluir esta parada: pocas veces una ciudad ha tejido su pasado fabril con el arte climático de una manera tan honesta.

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Ficha técnica

  • Título: I Bienal Climática de España – «Ensayar lo inesperado»
  • Autor o autora: Medio centenar de artistas nacionales e internacionales
  • Qué puedes ver: Más de un centenar de obras de arte contemporáneo que abordan la crisis climática, desde escultura performativa hasta instalaciones, vídeo y performance
  • Recinto y ciudad: Trece espacios repartidos por Avilés (Asturias)