Si tu hijo llega a casa mareado y con dolor de cabeza después del instituto, no siempre es por un examen. En las aulas de la educación pública madrileña el termómetro supera los 32 grados y no hay aire acondicionado. Familias de Madrid, Andalucía y Castilla-La Mancha recogen a menores con golpes de calor mientras el consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid lo llama 'fuente de inspiración'. La indignación de padres y docentes no es veraniega: es el síntoma de un abandono estructural que se repite cada mayo.
Indignómetro
Nivel de impacto social: 9/10. Más de un 5 % de los institutos públicos madrileños ha recibido inversión en climatización; el resto, junto con centros de otras autonomías, sigue sin aire acondicionado. Las temperaturas extremas provocan mareos y sangrados nasales en alumnos y docentes, y la respuesta institucional ha sido una burla desde la tribuna de la Asamblea. Indignación asegurada en los grupos de WhatsApp de padres.
Lo que esconden los 32 grados en el pupitre
En las últimas semanas, centros del sureste de Madrid han registrado 32 °C en el interior de las aulas. 'He tenido un par de chicas que se han mareado', relata Alberto, profesor de un instituto de la zona. Su centro no es viejo, pero carece de climatización. La misma escena se repite en Toledo, con picos de 38 °C, o en Ciudad Real, con 37 °C. En Castilla-La Mancha, el delegado de CSIF Educación, Juan Luis Cuenca, explica que han llegado a medir 36 °C en las clases, con casos de dolor de cabeza y medio mareo entre el alumnado y el profesorado.
El origen no es solo el calor exterior: es la falta de inversión y la ausencia de un plan que coloque la salud de los niños en el centro. En Madrid, la Consejería destinó 17,8 millones de euros al programa de climatización en el curso 2025‑2026, un 33 % más que el año anterior. Pero el dinero solo ha alcanzado a 106 centros de los más de 1 900 de titularidad pública, según denuncia la Federación Regional de Asociaciones de Padres Francisco Giner. La cifra equivale a poco más de un 5 % de los colegios e institutos.
De Madrid a Andalucía: dinero que no alcanza y leyes que nadie aplica
En Andalucía, la indignación se mastica en cada aula. La plataforma Escuela de Calor recuerda que la comunidad aprobó en 2020 la única ley de bioclimatización de España, pero nunca se ha desarrollado reglamentariamente ni se ha dotado de presupuesto. El sistema de refrigeración adiabática que la Junta está instalando solo llega al 5 % de los centros y requiere un mantenimiento que los colegios no pueden pagar, así que muchos equipos acaban apagados. Cuando fuera se superan los 38 °C, el descenso de temperatura es de apenas cuatro grados, muy lejos del confort térmico que la propia norma exige.
En Castilla-La Mancha el problema tiene otra cara. La administración sí inyecta entre 40 000 y 45 000 euros por centro para climatización, pero deja en manos de los equipos directivos decidir cómo gastarlos. En zonas frescas como Guadalajara o Cuenca, los fondos acaban en carpintería de ventanas o puertas, mientras que en las provincias más calurosas la instalación de aires acondicionados se eterniza. 'Se necesitan inversiones con cabeza', resume Cuenca.
Calificar de inspiración un golpe de calor infantil es la muestra más nítida de la desconexión del poder.
La raíz del problema: ni voluntad ni presupuesto, y un cambio climático que no espera
La historia se repite curso tras curso. Hace casi una década, Andalucía prometió una ley pionera; hoy, sigue sin reglamento. Madrid solo empezó a liberar partidas cuando sindicatos y asociaciones de padres forzaron movilizaciones, y aun así la cantidad asignada es ridícula. La declaración del consejero de Cultura no fue un desliz: fue la constatación de que para algunos responsables públicos las aulas calientes son un contratiempo que se puede despachar con una broma.
Y aquí viene lo importante: el cambio climático está alargando las olas de calor hasta abril y octubre, los meses lectivos. Los niños no regulan la temperatura igual que un adulto; los sangrados nasales, los mareos y la imposibilidad de concentrarse ya forman parte del paisaje escolar de la pública. Sin un plan estatal de climatización que obligue a las comunidades a actuar, la próxima primavera volverán los mismos titulares.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: Centros públicos de Madrid, Andalucía y Castilla-La Mancha han superado los 32 °C en el interior de las aulas, con alumnos mareados y con golpes de calor.
- Por qué te importa: La falta de climatización afecta directamente al rendimiento académico y a la salud de los menores, y las administraciones no están invirtiendo lo suficiente.
- A quién afecta: A miles de estudiantes y docentes de la escuela pública, sobre todo en zonas donde las temperaturas son más extremas.
- Hacia dónde vamos: Sin una ley estatal y con el cambio climático intensificándose, el curso que viene volverán las mismas imágenes de aulas insoportables y familias indignadas.



