El nuevo efecto secundario de Ozempic que desconcierta a los médicos (y puede cambiar tu personalidad)

Científicos han observado cambios inesperados en el cerebro de pacientes que toman semaglutida. Las conexiones neuronales se reconfiguran y algunos usuarios describen una pérdida de placer y motivación que inquieta.

Seguro que conoces a alguien que ya está con Ozempic. Lo que empezó como un tratamiento para la diabetes ha acabado desvelando un efecto secundario que deja a los médicos con la boca abierta: cambios en el cerebro que podrían alterar la personalidad. Y no son teorías de terraza: vienen de resonancias magnéticas y de estudios serios que apuntan a que estos fármacos tocan fibras muy profundas.

El equipo de Allison Shapiro, de la Universidad de Colorado, analizó el cerebro de adolescentes antes y después de un tratamiento con semaglutida y vio cómo las conexiones en la red de prominencia (la que decide a qué prestamos atención) se multiplicaban. «No esperábamos ver esto, y no sabemos qué significa», reconoció. Se trata de un estudio piloto con pocas pacientes, pero el impacto fue tan rotundo que ha disparado todas las alarmas.

Lo que han visto los escáneres

Los fármacos GLP-1 como Ozempic no solo afectan al apetito: las imágenes muestran una reconfiguración del cableado que filtra lo relevante. La red de prominencia es como el director de orquesta de nuestra atención; si la modificas, cambia lo que te importa. Además, los científicos investigan si alteran la dopamina (la molécula del placer) o la amígdala (el timón del miedo y las emociones). Hay incluso una hipótesis que apunta a que reducen la inflamación cerebral, calmando células inmunitarias antes de que dañen las neuronas.

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Lo que está claro es que la neurociencia se ha topado con una caja de sorpresas. Los resultados son preliminares y los propios investigadores insisten en que aún no entienden si estos cambios son buenos o malos. Pero los testimonios ya están aquí.

Menos alegría, menos libido: ¿nos cambia la personalidad?

En redes y consultas han empezado a aflorar relatos de un «aplanamiento emocional». Gente que describe menos placer, menos motivación e incluso una libido bajo cero. No está en los prospectos, pero suena cada vez más fuerte.

Lorenzo Leggio, de los NIH, explica que si un fármaco apaga la conducta de comer para sobrevivir, también podría estar tocando otros impulsos básicos como el sexo. La razón es sencilla: el cerebro usa circuitos similares para el hambre y la recompensa.

Al final, estos medicamentos no solo silencian el hambre: están tocando los circuitos que definen lo que nos gusta y nos motiva.

Mientras se investiga, ya hay ensayos para usar estos fármacos contra la adicción al tabaco, los opioides o la cocaína. Lorenzo Leggio y su equipo incluso están estudiando si pueden reducir el consumo de alcohol. La paradoja es evidente: lo que podría ser una terapia contra las drogas podría, al mismo tiempo, estar apagando los placeres cotidianos de millones de personas sanas que solo buscan perder unos kilos.

Un experimento global que nadie planificó

Con decenas de millones de personas en tratamiento, vivimos el mayor experimento neurocientífico no planificado de la historia. Estamos viendo cómo un fármaco para el azúcar en sangre puede estar reescribiendo los límites entre el cuerpo y la personalidad. ¿Puede Ozempic cambiarte como persona? La respuesta sincera, a día de hoy, es que no lo sabemos. Y eso, admiten los expertos, es lo que más les desconcierta.

🧠 Para soltarlo en la cena

La semaglutida altera la red cerebral de la atención y embota las emociones.