"He tenido tres maridos y los he mantenido a los tres": Las impactantes confesiones de Isabel Allende sobre sus intimidades

La reconocida escritora ha vuelto a la pequeña pantalla para protagonizar una de las entrevistas más esperadas de la temporada.

Tras el salto de la presentadora Henar Álvarez desde La 2 hasta La 1 de RTVE, el programa ‘Al cielo con ella’ ha decidido cruzar el océano Atlántico para adentrarse en el hogar estadounidense de la autora viva más leída en lengua española, Isabel Allende.

Desde su residencia en San Francisco, California, la novelista ha repasado sin ningún tipo de filtro los episodios que han marcado su extensa trayectoria. La reciente publicación de su nueva novela, titulada ‘La palabra mágica’, sirve como telón de fondo para un encuentro donde la literatura, el activismo y la memoria personal se entrelazan de manera inseparable.

El feminismo sin filtros de Isabel Allende y su visión del patriarcado

El feminismo sin filtros de Isabel Allende y su visión del patriarcado
El feminismo sin filtros de Isabel Allende y su visión del patriarcado | Fuente: RTVE

A sus 84 años, Isabel Allende mantiene intacta la fuerza discursiva que la ha caracterizado durante décadas. Durante la entrevista televisiva, la autora abordó la enorme brecha de género que enfrentó en sus inicios profesionales, lanzando una reflexión tajante sobre el esfuerzo extra exigido a las mujeres en la industria cultural. Al hacer balance de su carrera, sentenció: "Me ha costado 84 años conseguir lo que los hombres consiguen en la mitad de tiempo y esfuerzo". Su conciencia sobre estas desigualdades no es reciente, sino que tiene sus raíces en la infancia y se forjó definitivamente a finales de la década de los sesenta.

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En aquella época, Isabel Allende formó parte del equipo fundacional de la revista chilena Paula, una publicación que rompió moldes al poner sobre la mesa pública temas absolutamente tabúes como el divorcio, el aborto o la flagrante desigualdad salarial. La herramienta principal de aquel grupo de mujeres fue la ironía.

Según relató la propia escritora: "Burlarse del patriarcado fue lo que nos salvó". Sin embargo, desafiar las normas establecidas de la época trajo severas consecuencias. Los sectores conservadores, la Iglesia Católica e incluso un amplio sector femenino reaccionaron con dureza ante el atrevimiento editorial. La autora rememoró: "La patada que dio el patriarcado en contra fue brutal".

Ese espíritu rebelde nació en gran medida como respuesta al entorno familiar de Isabel Allende. Su madre solía recriminarle que era "poco femenina" y le aconsejaba buscar "un buen marido" para asegurar su futuro. Lejos de acatar ese destino tradicional donde: "El marido llegaba a tomarse un pisco sour a la casa y la mujer llegaba a lavar los platos", la novelista tomó como modelo de independencia a su abuelo.

Con total rotundidad, aclaró su historial sentimental: "He tenido tres maridos y los he mantenido a los tres". En otra intervención para matizar esta misma idea, añadió: "He tenido tres y los he mantenido a los tres. Veía vulnerable a mi mamá, su padre y su hermano la mantenían; la veía frágil, pobre, y no quería ser así, quería ser como mi abuelo".

La política actual bajo la lupa de Isabel Allende

El activismo de Isabel Allende trasciende las cuestiones de género para adentrarse profundamente en la defensa de los sistemas políticos libres. Nacida en 1942 y prima segunda del expresidente chileno Salvador Allende, la escritora conoce de primera mano los estragos del autoritarismo. Esta experiencia vital le permite advertir a las nuevas generaciones sobre los peligros que acechan a las instituciones. En su análisis, advirtió que la democracia "es mucho más frágil de lo que creemos, solo se aprecia cuando la perdemos, como la salud".

Profundizando en este paralelismo histórico, Isabel Allende comparó la abrupta caída del gobierno en su país natal con el deterioro institucional paulatino que percibe en su actual país de residencia. La autora advirtió: "En Chile se perdió en 24 horas, pero en otras partes se va minando desde la base. Eso es lo que veo que pasa en Estados Unidos". En otro momento de la entrevista reiteró esta misma advertencia sociopolítica: "Solo se aprecia cuando la perdemos. Allí se perdió en 24 horas, pero en otras partes se va minando desde la base. Eso es lo que veo que pasa en EE.UU."

La conversación derivó inevitablemente hacia el clima de tensión impulsado por las recientes administraciones norteamericanas y sus políticas migratorias. Isabel Allende aconsejó a Henar Álvarez evitar cargar con "mochilas de odio y rabia" debido a que "son muy pesadas". No obstante, reconoció su rechazo hacia el expresidente republicano, confesando: "Yo odio a Trump, pero a él le resbala".

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Las palabras más duras de la noche, acompañadas de un chupito guardado en el congelador, fueron dirigidas hacia Stephen Miller, figura clave en las políticas fronterizas. La escritora lo calificó de "como Rasputín" y lo describió como "el monje negro", argumentando que "ha hecho tanto daño" a la sociedad estadounidense. Para rematar su opinión sobre el asesor, sentenció: "Es como Rasputín, el monje negro que ha hecho tanto daño a este país. A ese lo metería yo".

El salto a la pantalla de la obra literaria de Isabel Allende

El salto a la pantalla de la obra literaria de Isabel Allende
El salto a la pantalla de la obra literaria de Isabel Allende | Fuente: RTVE

El encuentro en San Francisco también sirvió para repasar el impacto cultural de sus creaciones más célebres, especialmente la inminente adaptación televisiva de su aclamado debut literario. Al ser consultada sobre su grado de implicación en la nueva serie que adapta los textos de la familia Trueba, Isabel Allende quiso desmarcarse de las labores técnicas y creativas del rodaje. La autora detalló su rol específico: "He participado vagamente en la producción, leí los guiones, estuve para cualquier consulta, pero les di toda la libertad del mundo para hacer lo que quisieran. Es un lenguaje tan diferente al de la literatura que no es mi oficio".

La publicación original de aquella obra maestra no estuvo exenta de fuertes tensiones internas. La escritora reveló que gran parte de sus parientes cercanos, a quienes describió como "muy conservadores y católicos", manifestaron un profundo malestar por el retrato literario de una saga familiar donde varios integrantes "apoyaron la dictadura completamente".

Afortunadamente, las fricciones domésticas se disolvieron con el éxito internacional de la primera adaptación cinematográfica. Con su característico sentido del humor, Isabel Allende resolvió la anécdota explicando que el enfado "se les pasó cuando salió la película. Todos se reconciliaron con la historia oficial de la familia que era Hollywood".

La figura materna como pilar fundamental de Isabel Allende

Más allá de los escenarios públicos y las listas de ventas, la vida de Isabel Allende ha estado profundamente marcada por dos mujeres fundamentales. La primera de ellas es su madre, Panchita, fallecida en septiembre de 2018. A pesar de representar dos visiones del mundo completamente opuestas, el vínculo entre ambas definió el carácter de la novelista.

En declaraciones pasadas que cobran relevancia al repasar su biografía, la autora explicaba: "La relación más larga, sólida y compleja de mi vida es con mi madre. Comenzó antes de que yo naciera y ahora, a mis 71 años y viviendo en California, mientras ella tiene 92 y vive en Chile, seguimos en contacto a diario".

La escritora siempre fue consciente de la brecha generacional que las separaba, criadas bajo paradigmas sociales incompatibles. Isabel Allende reconocía estas distancias asumiendo: "Somos mujeres muy diferentes. Ella es católica, conservadora, una verdadera dama en el sentido de la palabra de los años 50, y también creativa, curiosa e inteligente".

Sin embargo, Panchita dejó una enseñanza vital que la novelista adoptó como un mantra personal para evitar arrepentimientos futuros: "Mi madre me decía que de lo único que se arrepiente es de las cosas que no compró y los pecados que no cometió. De aquello que no compré no me acuerdo, pero de los pecados que no cometí por estúpida, sí".

El dolor más profundo y la escritura como refugio de Isabel Allende

El segundo pilar emocional que transformó definitivamente la existencia de Isabel Allende fue su hija Paula. La tragedia golpeó a la familia en 1992 cuando la joven, de apenas 28 años, falleció en un hospital de Madrid a causa de las complicaciones derivadas de la porfiria, una grave enfermedad de carácter hereditario que afecta la producción de hemo en la sangre.

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Recordando aquellos meses de agonía y la imposibilidad de revertir el coma de su hija, la escritora confesó: "Me sentí impotente cuando Paula, mi hija, enfermó, porque estaba atrapada en un hospital, en una situación que no podía controlar, no tenía ningún poder para salvar a mi hija".

La redacción del libro homónimo dedicado a la memoria de la joven funcionó como una herramienta indispensable para procesar el duelo. En palabras de la propia Isabel Allende: "Fue un año de impotencia completa. Pero luego, al escribir el libro, pude entender la situación, aceptarla y vivir la tristeza con tranquilidad, igual como se vive la alegría". El proceso creativo se convirtió en una vía de escape emocional innegociable frente al abismo de la pérdida. Así lo confirmó la novelista al reconocer: "Escribir sobre la muerte de mi hija Paula fue catártico. Me salvó de la desesperación total, me ayudó a comprender y aceptar lo sucedido".

A pesar de los temores iniciales frente a la sobreexposición de su tragedia familiar, el tiempo demostró que la decisión de compartir su intimidad fue un acierto literario y humano. Isabel Allende concluyó: "Tuve serias dudas sobre publicar un libro tan personal, pero nunca me he arrepentido, porque durante 20 años he recibido mensajes diarios de lectores de todo el mundo conmovidos por la obra. Todos sufrimos pérdidas; es inevitable en la vida. Compartir nuestro dolor es muy sanador".