El reto emocional de Malena Alterio en 'Cochinas', la serie que rompe tabúes sobre el cuerpo

La industria audiovisual española continúa explorando nuevos horizontes narrativos con propuestas que desafían los convencionalismos establecidos.

Recientemente, Prime Video ha incorporado a su catálogo 'Cochinas', una serie que, bajo una pátina de comedia noventera, profundiza en temas tan complejos como la liberación femenina y la supervivencia económica. Esta producción, liderada por un reparto encabezado por la galardonada actriz, Malena Alterio, se sumerge en una época de transición para narrar una historia de superación personal desde una perspectiva radicalmente distinta a lo habitual en el género.

La ficción nos traslada directamente al Valladolid de finales de la década de los 90. En este escenario conocemos a Nines, un ama de casa de valores tradicionales cuya vida da un giro de 180 grados ante la inminente quiebra del negocio familiar.

La protagonista asume la responsabilidad de reflotar el videoclub del barrio y, para lograrlo, toma la determinación de especializarse en el único sector que garantiza rentabilidad inmediata en aquel momento: el cine para adultos. Esta premisa sirve como motor para una evolución de personaje que ha cautivado a su intérprete principal.

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Las dudas iniciales de Malena Alterio ante el guion de 'Cochinas'

Afrontar un papel de estas características requiere un ejercicio de confianza absoluto en el equipo creativo. Para Malena Alterio, el primer contacto con la historia generó una mezcla de fascinación e incertidumbre que fue determinante para aceptar el reto. Al analizar el texto original, la actriz comprendió que se encontraba ante un proyecto que buscaba romper esquemas sin caer en el trazo grueso, aclara VerTele. “Cuando me llegó el guion me quedé maravillada, pero también con muchas preguntas”, admite la intérprete al recordar sus impresiones iniciales.

El equipo detrás de las cámaras, encabezado por los creadores Carlos del Hoyo e Irene Bohoyo, tuvo claro desde la fase de preproducción que el tono de la serie debía alejarse de cualquier atisbo de sordidez o vulgaridad. El objetivo no era realizar una sátira superficial, sino construir un relato humano sobre la necesidad y el descubrimiento. En este sentido, la protagonista subraya que la intención del proyecto nunca ha sido promocionar el contenido que el videoclub distribuye en la ficción. Según aclara Malena Alterio, “en ningún caso se quiere, ni desde nuestro lado ni desde los que lo han puesto en pie, que quede como una apología de la pornografía”.

Las cineastas Andrea Jaurrieta, Laura M. Campos y Núria Gago han sido las encargadas de trasladar a imágenes un guion que caminaba sobre el filo de la navaja. Celia Morán, quien interpreta a Chon, destaca precisamente esa labor de contención estética: “Hay una delgada línea entre lo grotesco y lo que queda bien, y [las directoras Andrea Jaurrieta, Laura M. Campos y Núria Gago] han sabido plasmar lo que se respiraba en el guion, que no era fácil”.

La autenticidad de los cuerpos como bandera narrativa

Uno de los pilares sobre los que se asienta 'Cochinas' es su firme apuesta por la diversidad física. A diferencia de otras producciones comerciales que optan por cánones estéticos inalcanzables, esta serie de Prime Video se esfuerza por mostrar la realidad tal cual es.

Malena Alterio se muestra especialmente satisfecha con esta decisión artística, considerando que el sector audiovisual tiene una deuda pendiente con la representación de la normalidad. Para la protagonista, es fundamental que el público recupere el contacto con la imperfección.

Según ella: “Ya va siendo hora de que no sea la excepción. La gente muy joven cree que el Instagram es verdad, que lo que vemos en la televisión es verdad. Y no es así, los cuerpos son imperfectos, pero en esa imperfección son maravillosos y son hermosos. Y hay que mostrar la hermosura de ese cuerpo en su imperfección, en su humanidad, porque es normal eso”.

En esta misma línea se posiciona Álvaro Mel, quien encarna al personaje de Agu. El actor defiende que la serie abre una vía necesaria para alejarse de la hipersexualización y de los estándares meganormativos que suelen imperar en la ficción. Para Mel, la realidad sexual de las personas dista mucho de lo que muestran las películas de la industria pornográfica, señalando que la propuesta de la serie es mucho más fidedigna.

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Esta aproximación “es abrir el camino a no construir proyectos de ficción en base a cuerpos meganormativos o megasexualizados. La vida de la gente sexual no es como el porno. Yo pienso que es más próxima a como se cuenta en Cochinas y más real”.

La desnudez física frente a la vulnerabilidad emocional

La serie incluye diversos desnudos que, según el reparto, están plenamente justificados por las exigencias del guion. Sin embargo, la percepción de los actores sobre qué momentos resultan más complicados de rodar ofrece una visión interesante sobre el oficio interpretativo. Malena Alterio revela que, para ella, la verdadera exposición no siempre tiene que ver con la falta de ropa, sino con la intensidad de las emociones que debe proyectar ante la cámara.

La actriz confiesa que la preparación mental para una escena de alto voltaje dramático puede ser incluso más agotadora que un desnudo físico. Al ser cuestionada sobre cómo gestionó estas secuencias en el set, la protagonista de la serie explica con sinceridad su proceso: “Ha habido momentos que me ha supuesto más exposición una escena donde me tenía que abrir o romper, o con una carga dramática importante, que a lo mejor un desnudo. No estoy diciendo que sea fácil ponerse, pero uno va masticándolo en la cabeza y sabiendo que ese día vas a tener que desnudar”, explica.

Por otro lado, la experiencia de sus compañeros también arroja luz sobre la complejidad de estas situaciones en el entorno profesional. Álvaro Mel destaca que el rodaje contó con la supervisión de coordinadores de intimidad, una figura que garantiza el respeto y la comodidad de los intérpretes.

Expresa el actor que en el proyecto “hay una coherencia del desnudo y un desnudo muy bien acompañado, muy respetado tanto delante como detrás de las cámaras, también con el equipo técnico y aparte con unas figuras, que son los coordinadores de intimidad, que hacen también que este trabajo sea más fácil. Y también con la mirada de las directoras que ha sido perfecta”.

El impacto de la vulnerabilidad en las nuevas actrices

Para las nuevas promesas del reparto, como es el caso de Celia Morán, el desafío fue aún mayor. La joven actriz reconoce que enfrentarse a escenas de desnudez en su primer proyecto audiovisual fue una experiencia que rozó el límite de sus capacidades. Morán admite que sentía una desorientación notable durante esas jornadas de trabajo, contrastando la facilidad para la entrega emocional con la dificultad del desnudo físico.

Su testimonio refleja el proceso interno de una profesional que se enfrenta por primera vez a la exposición total. “Yo me disociaba muchísimo cada vez que tenía que quitarme la ropa, no estaba ahí. Si me tengo que desnudar como actriz metafóricamente, tengo esas herramientas y lo sé hacer. Pero de repente verme en una situación tan vulnerable, en mi primer proyecto audiovisual, sentía que me sobrepasaba”, concluye la actriz.