Con una jugada maestra, Telma Ortiz paraliza 'in extremis' el desahucio de su exclusiva vivienda en La Moraleja

El panorama inmobiliario y judicial de la crónica social suma un nuevo capítulo mediático de gran repercusión.

Este pasado martes 21 de abril estaba señalado en rojo en el calendario de los juzgados como la fecha límite para ejecutar un lanzamiento muy sonado. El proceso afectaba directamente a la propiedad que compartían en régimen de alquiler la hermana de la reina Letizia, Telma Ortiz, y su expareja, el abogado irlandés Gavin Bonnar.

Sin embargo, un recurso legal presentado en el último momento ha logrado paralizar la orden que obligaba a desocupar el inmueble de manera forzosa. Todo este entresijo judicial saca a la luz una complicada situación económica que los protagonistas llevan arrastrando desde hace casi un año.

Telma Ortiz y el origen de la disputa en su adosado familiar

El vestido de Mango de la hermana de Telma Ortiz, la hermana de Letizia, barato y con estilo ‘Barbie’
Telma Ortiz y el origen de la disputa en su adosado familiar - Fuente: Europa Press

La propiedad que se encuentra en el centro de esta disputa legal no es un inmueble cualquiera. Se trata de una lujosa vivienda adosada situada en el exclusivo complejo residencial de Soto de la Moraleja, una de las zonas con mayor poder adquisitivo y privacidad de la capital. Telma Ortiz y el abogado establecieron allí su núcleo de convivencia diario, asumiendo una importante cuota de alquiler mensual que ascendía a los cinco mil euros.

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La pareja vivió momentos de superación personal como el nacimiento y la llegada de su hija en común en el año 2021. No obstante, el inmueble también fue el escenario donde se consumó el desgaste de su vínculo sentimental, el cual finalizó oficialmente en septiembre de 2025.

El conflicto con los dueños de la vivienda se remonta a varios meses. Los propietarios tomaron la decisión de solicitar una orden de desahucio al constatar el impago reiterado de las mensualidades acordadas. La información recabada apunta a que los ingresos por el alquiler se detuvieron por completo en el mes de mayo.

A pesar de frenar los pagos, los inquilinos no notificaron en ningún momento a la propiedad su intención de abandonar la casa, ni procedieron a la devolución formal de las llaves. Tras formalizarse la ruptura sentimental, Telma Ortiz hizo las maletas para mudarse a otro lugar, mientras que Gavin Bonnar permaneció atrincherado en el adosado madrileño sin abonar la renta mensual correspondiente.

El exceso de confianza de los propietarios frente a los impagos

Todo este procedimiento ha generado estupor entre los dueños legítimos del inmueble. Al momento de redactar y firmar el contrato de arrendamiento, los propietarios aceptaron condiciones mucho más flexibles de lo que habitualmente exige el mercado inmobiliario de lujo.

Confiando plenamente en el estatus y la posición pública de los arrendatarios, al tratarse de la hermana y el cuñado de la reina consorte de España, decidieron solicitar menos avales de los exigidos a otros perfiles.

Con el transcurso de los meses sin recibir la cuota de cinco mil euros, la fianza depositada inicialmente por la pareja se consumió. A partir de ahí, el engranaje judicial siguió su curso marcando diferentes plazos para la desocupación voluntaria del adosado de Soto de la Moraleja.

El primer ultimátum fijaba la salida inminente para el mes de agosto, posteriormente el juez lo amplió a septiembre y, finalmente, se determinó este pasado martes 21 de abril como la fecha definitiva e inamovible para el lanzamiento. Para esquivar este desenlace, Bonnar optó por recurrir a la vía de declararse legalmente como persona vulnerable, una figura jurídica que paraliza de forma temporal los desalojos.

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Luis Pliego desvela la sorpresiva maniobra de Telma Ortiz

Los extravagantes lujos de Letizia frente a los caprichos de su hermana Telma Ortiz
Luis Pliego desvela la sorpresiva maniobra de Telma Ortiz - Fuente: Europa Press

Luis Pliego, director de la revista Lecturas, participó en el espacio televisivo 'El tiempo justo', conducido por el periodista Joaquín Prat, para desgranar los pormenores del recurso presentado a última hora. Según el experto, la apelación para detener el proceso no llegó por parte del habitante actual de la casa, sino sorprendentemente por la propia Telma Ortiz. "Os conté en septiembre que esto se ponía en marcha y justo hoy se iba a producir el desahucio de la casa. Estaba dictada para hoy. La casa donde sigue viviendo, el exmarido o no de Telma Ortiz", relató.

El periodista profundizó en la extraña dinámica de la expareja respecto a este largo procedimiento judicial que mantienen con la propiedad. "Ella está viviendo en un piso en Madrid, según lo que sabíamos, se había ido. Pero la que ha puesto la apelación ha sido ella. Y por lo que me cuentan, es que él se ha declarado vulnerable en el Soto de La Moraleja. Ahí hay una menor que vive con ambos y esa es la causa. El caso es que se ha parado el desahucio. Los dos figuran en el contrato de alquiler. De momento se ha frenado, pero la propiedad de la casa no tiene dudas de que se llevará a cabo. No ha pagado nada. Está de 'inquiokupa'", afirmó Pliego.

El director cifró la deuda acumulada de forma clara y directa, mostrando la desesperación de los dueños. "Llevaba más de un año sin pagar, pero el ex sigue ahí. Aproximadamente unos 60.000 euros porque son 5.000 al mes. Ese dinero la propiedad no lo va a cobrar. Lo que quieren es entrar, reformar y volver a alquilar de nuevo", expuso Luis.

Para complementar la información, el formato televisivo recogió el testimonio directo de los vecinos de la exclusiva urbanización: "A ella llevamos mucho tiempo sin verla por aquí, a él sí". Para concluir su análisis, Pliego lanzó una valoración muy personal sobre el tipo de vínculo que mantienen actualmente los protagonistas de la noticia: "Es una separación muy amistosa. Esta apelación la ha puesto ella. Están separados, pero poco".

Un romance nacido entre controversias y reproches musicales

Se conocieron en el año 2017, una época en la que el abogado residía en Andorra junto a sus tres hijos y compartía su vida con Sharon Corr, la famosa violinista del grupo musical irlandés The Corrs. En aquel entonces, el irlandés ejercía profesionalmente como el representante legal y hombre de confianza de la banda de su esposa. Aquel matrimonio, que parecía estable, llegó a su fin abruptamente en 2019, coincidiendo exactamente con el inicio del romance entre el letrado y la hermana de Letizia.

El divorcio desató una tormenta de enormes proporciones, agravada por el hecho de que ambas familias mantenían un trato muy cercano en el principado andorrano, hasta el punto de que Telma Ortiz era considerada amiga de la pareja y sus respectivos hijos acudían juntos a las clases de esquí.

La indignación de la artista irlandesa ante esta situación no se quedó en el ámbito privado, sino que quedó plasmada de forma perpetua en la industria musical. Sharon Corr lanzó al mercado una contundente canción titulada ‘The Scorpion and the Fool’ (‘El escorpión y el tonto’), una obra donde denunciaba la deslealtad. En la letra de este polémico tema, la cantante acusaba sin rodeos a su antiguo marido y a su antigua amiga de “jugar a los papás y las mamás con mis hijos”, una sentencia que evidenció el dolor de la separación.

Tras hacer oficial su separación de Sharon Corr, el horizonte laboral de Bonnar sufrió un revés drástico del que parece no haberse recuperado. Perdió su empleo como abogado principal de la banda musical, lo que supuso el corte inmediato de su mayor fuente de ingresos. Desde ese momento, la estabilidad financiera ha sido un reto inalcanzable para el irlandés.

Intentó reinventarse en diferentes sectores, asumiendo la dirección ejecutiva de una compañía multimedia y, tiempo después, fichando por una empresa enfocada en la promoción del golf femenino. Ninguno de estos proyectos logró afianzarse a largo plazo para asegurar el ritmo de vida en La Moraleja.

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En el ámbito profesional, el abogado también probó suerte recientemente en el mundo editorial. En 2024 sacó a la luz un libro bajo el título ‘El cuarto poder’. Según diversas fuentes, esta incursión literaria no gozó de la aceptación esperada en el entorno familiar directo de Telma Ortiz, convirtiéndose posiblemente en uno de los principales detonantes que aceleró la ruptura sentimental definitiva unos meses después.