Paula Badosa se despidió del Mutua Madrid Open tras perder el tercer set por 6-0 ante Julia Grabher. La jugadora no quiso dar explicaciones en rueda de prensa, dejando ver su frustración por el nivel mostrado.
El origen de todo sigue siendo su lesión de espalda, que le impide jugar con normalidad y le quita confianza en sus movimientos. A sus 28 años, está fuera de las 100 mejores del mundo y solo ha ganado nueve partidos este año. Los números reflejan que su cuerpo no aguanta la exigencia de los torneos más importantes.
Esta situación de impotencia no es nueva, pero en Madrid se ha vuelto más visible al jugar ante su público. El esfuerzo por intentar competir contra las mejores del mundo sin estar al 100 le está pasando factura en el ánimo.
Cada vez que intenta forzar el ritmo, la espalda responde con dolor o falta de flexibilidad, lo que termina bloqueando su juego. El resultado es una jugadora que compite a ráfagas, capaz de ganar un set por talento, pero incapaz de mantener la intensidad durante tres mangas seguidas. La falta de regularidad le impide coger el ritmo necesario para ganar confianza.
Paula Badosa busca recuperar el ritmo en torneos secundarios
Una de las soluciones que plantean los especialistas del sector es que Badosa cambie su calendario de forma radical. En lugar de insistir en los torneos de máximo nivel donde la presión y el desgaste son extremos, la propuesta consiste en bajar un escalón y competir en eventos WTA 125. En este tipo de torneos, el nivel medio de las rivales es algo más bajo, lo que permitiría a la española encadenar varias victorias consecutivas sin un castigo físico tan severo.
Este plan le serviría para sumar puntos de forma segura y, sobre todo, para recuperar sensaciones positivas compitiendo de nuevo por títulos.
Seguir perdiendo en las primeras rondas de los torneos grandes solo aumenta su desánimo y empeora su posición en el ranking mundial. Para volver a ser competitiva, primero necesita sentir que su cuerpo puede aguantar varios días seguidos de competición sin romperse.
Un cambio de enfoque hacia torneos más pequeños le daría el margen necesario para probar nuevos tratamientos o ajustar su preparación física sin la urgencia de los resultados inmediatos. Es un paso atrás necesario para intentar dar dos hacia adelante en el futuro cercano.
El futuro de la carrera profesional de Paula Badosa
La situación actual obliga a analizar con frialdad si Paula Badosa podrá retomar su carrera con normalidad. Si el dolor de espalda persiste a pesar de los descansos y los tratamientos, el esfuerzo diario de entrenar y viajar por el mundo pierde su sentido deportivo.

Su equipo de trabajo debe ser sincero con ella y valorar si existe un margen real de mejoría o si las limitaciones físicas son ya permanentes. Badosa todavía conserva un tenis de gran calidad, pero la impotencia de no poder rendir por culpa de las lesiones es una carga mental muy difícil de gestionar a largo plazo.
Madrid ha servido para confirmar que, sin una mejoría clara en su salud, será muy complicado que la jugadora pueda volver a los puestos de arriba. El límite del sufrimiento físico lo marcará ella misma, pero el desgaste es ya muy alto.
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