Cuando Quentin Tarantino anunció que estrenaría de nuevo "Kill Bill" en los cines, pero en el formato que el director siempre había soñado: una sola cinta de cuatro horas y media, con un intermedio y alrededor de 7 minutos extra de animación, más de uno dudó del interés que podía generar entre los espectadores. Sin embargo, los datos han acompañado a la cinta protagonizada por Uma Thurman, el estreno más exitoso de España el fin de semana pasado, y que se ha mantenido una semana más en pantalla gracias a estos buenos números.
En este panorama, la cinta de Tarantino sirve como un nuevo ejemplo de la importancia que han ganado para las salas de cine los estrenos de cine clásico. Desde la pandemia se han vuelto una pieza más de su calendario, que genera un ingreso extra en fechas de pocos estrenos, y para los estudios otra fuente de ingresos que, además, requiere inversiones mínimas.
Lo cierto es que cada vez es más común que las empresas del sector de exhibición sumen este tipo de cintas a su programación. En ocasiones va de la mano de aniversarios importantes, como el caso de "Regreso al futuro", o remasterizaciones, como ha ocurrido con el catálogo del Estudio Ghibli o la cinta de Tarantino, pero en ocasiones se trata de ciclos internos de las salas o una forma de ocupar pantallas en otras horas del día.
Es cierto que había algunos cines en España que ya sumaban este tipo de cintas a su programación semanal antes de la pandemia. Solo por dar el ejemplo, en Madrid las salas de Cine Paz programaban cintas clásicas tanto los fines de semana como en el día dedicado a espectadores de la tercera edad, y espacios como la Sala Equis funcionaban sobre la base de ciclos que, casi siempre, incluyen reestrenos de cintas clásicas.
Pero actualmente es mucho más común. Las salas de Yelmo y Cinesa han incluido en su programación reestrenos de películas como la trilogía de "El Señor de los Anillos" o la cinta de concierto "Power to the People: John & Yoko live in NYC". Además, los segundos tienen varias salas de cine donde proyectan clásicos con la idea de sorprender al espectador, sin adelantar qué película van a ver. De momento no se adelantan otros reestrenos, pero no sería una sorpresa de cara a la temporada estival, que pasa de un gran volumen de estrenos en junio y julio al valle de agosto sin muchas más opciones.
UNA APUESTA POR OTRAS FORMAS DE PROYECTAR
Otro punto clave para medir el éxito de "Kill Bill" es que se ha estrenado en formatos especiales. La cinta de Tarantino no solo ha vuelto a las salas restaurada en formato digital, sino que se han ofrecido tanto opciones de alta fidelidad como en celuloide de 70 milímetros. No es un punto menor, pues también es un recordatorio de que el formato especial sirve también para aumentar los ingresos de las películas.
El problema es que en Madrid no hay demasiadas salas para formatos especiales. Solo Kinépolis Ciudad de la Imagen y el cine de Islazul tienen pantallas IMAX, por ejemplo, lo que complica que las salas expriman todo lo que podrían conseguir de estrenos esperados este año como "Dune: Parte 3" o "La odisea"; además, hacen menos atractivos algunos reestrenos de los últimos años, como el caso de "Star Wars: Episodio III - La venganza de los Sith". Es cierto también que, cuando se ha probado suerte con estos formatos en España, no han sido demasiado atractivos para los usuarios.

Pero la realidad ha cambiado en los últimos años. Los usuarios ya conocen más este tipo de formatos y necesitan más esfuerzos para convencerlos de salir de casa en lugar de ver una cinta cuando esta llega a los servicios de "streaming", y el paso de "Kill Bill" por las salas en 2026 muestra que puede ser una opción atractiva para los cinéfilos.
"KILL BILL" Y LA DEFENSA DE LA EXPERIENCIA EN SALAS
Lo cierto es que "Kill Bill" también ha sido un recordatorio de la importancia que tiene para algunos espectadores el acto de ir al cine. El caso del clásico de artes marciales de Tarantino recuerda que hay un público especializado al que se puede llamar con este tipo de eventos especiales, y que de otra forma no se acercaría.
Tampoco parece fuera de lo común que ocurra con una cinta del autor de "Pulp Fiction", "Malditos bastardos" o "Érase una vez en... Hollywood", un amante del cine de clase B expandido a la gran pantalla que acaba de dar otra lección de la importancia de las salas. Es un recordatorio para la industria y también para los usuarios.




