Brecha digital en la generación Z: casi 3 de cada 10 jóvenes cree normal que su banco pida datos por SMS

Una encuesta desmonta el mito del nativo digital: más de la mitad de los jóvenes reconoce no tener ni idea de ciberseguridad. Y resulta que los mayores de 65 escuchan mucho más a su banco.

Reconócelo: tú también has pensado alguna vez que por haber nacido con un móvil bajo el brazo lo entiendes todo sobre tecnología. Pero los datos ya no te dejan seguir creyéndolo. Una encuesta de la CECA (la Confederación Española de Cajas de Ahorros) acaba de ponerle cifras a una realidad que da un poco de vértigo: casi 3 de cada 10 jóvenes consideran completamente normal que su banco les escriba un SMS, un WhatsApp o un correo pidiéndoles datos o contraseñas.

El mito del nativo digital que se viene abajo con los datos

La brecha digital siempre había tenido nombre de abuelo. Durante años nos hemos contado que las personas mayores son las víctimas fáciles de las ciberestafas mientras los jóvenes se mueven como pez en el agua entre aplicaciones, vídeos virales y configuraciones de privacidad. Pero la realidad es bastante más incómoda.

La misma encuesta que ha hecho saltar todas las alarmas revela que más de la mitad de los jóvenes de entre 18 y 29 años admite tener pocos o ningún conocimiento sobre ciberseguridad, exactamente un 57 %. Vamos, que saber editar un Reel en cinco minutos no te enseña a detectar un intento de phishing ni mucho menos a proteger tus ahorros.

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Aquí está el dato que más duele: un 28 % de estos nativos digitales cree plausible que su entidad bancaria pueda contactarles por canales no oficiales —léase SMS, correo electrónico e incluso WhatsApp— para pedir información sensible. Es decir, casi tres de cada diez chavales ven con buenos ojos una práctica que los bancos llevan años repitiéndonos que jamás, bajo ningún concepto, realizan.

El timo del SMS del banco que una cuarta parte de la Generación Z no sabe identificar

La estadística es muy tozuda. Solo un 33,2 % de los menores de 30 años confiesa seguir las recomendaciones de seguridad que difunden sus propias entidades financieras. Y aquí llega el dato que da la vuelta a todos los tópicos: entre los mayores de 65 años, esa cifra se duplica y alcanza el 66 %. Mientras los jóvenes pasan de los avisos, los mayores se los toman en serio. Porque ya saben lo que es que te den gato por liebre.

La paradoja es tan clara como peligrosa. Quienes más tiempo pasan conectados son, al mismo tiempo, los que menos atención prestan a las pautas de autoprotección. La familiaridad con las pantallas no equivale a formación digital y, con la excusa de “yo controlo”, se abre la puerta a los ciberdelincuentes.

La confianza excesiva en internet es el mejor aliado de cualquier estafador.

Por qué los jóvenes ignoran lo que los bancos repiten hasta la saciedad

Los fraudes digitales raramente triunfan por falta de inteligencia. Lo hacen porque explotan emociones universales: la urgencia, el miedo, la curiosidad o una falsa sensación de seguridad. Un mensaje que llega con el logo de tu banco avisándote de un supuesto problema en la cuenta te pide que actúes ya, sin pensar, porque si no “perderás el acceso”. Y ese clic impulsivo es justo lo que busca el timador.

Por eso los especialistas insisten una y mil veces en lo mismo: ningún banco de verdad te va a solicitar claves, contraseñas ni códigos de verificación mediante SMS, email o WhatsApp. Si te llega algo así, borra y llama al número oficial que aparece en tu app. Punto.

La verdadera brecha digital ya no se mide en la capacidad de usar una app nueva, sino en la habilidad para esquivar a quien intenta aprovecharse de ti a través de ella. Y los números demuestran que esa asignatura pendiente no entiende de fecha de nacimiento.

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La generación Z maneja TikTok pero confía en SMS falsos de su banco.

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