El Athletic encara las últimas jornadas con la sensación de que el camino se está haciendo largo. También para jugadores como Nico Williams. Tras conocerse que Ernesto Valverde no seguirá en el equipo, el grupo parece haber perdido la energía que mostró durante gran parte del año.
El juego ya no es tan fluido y los partidos se vuelven pesados. En esta línea, Nico Williams tiene un objetivo personal claro: recuperar su estado de forma para llegar bien a la cita mundialista. El extremo volvió a jugar de inicio frente al Villarreal, pero se le vio falto de chispa. Es normal después de haber estado parado por una pubalgia, una lesión que siempre quita velocidad y confianza.
Nico tiene 23 años y sabe que necesita jugar para olvidar los meses de baja. En su regreso a la titularidad, se notó que todavía no tiene esa marcha extra que le permite desbordar a los defensas con facilidad. No estuvo fino, pero el ritmo solo se consigue acumulando minutos en el campo.
El problema es que el calendario no espera a nadie y el Mundial está cada vez más cerca. Para el Athletic, estos puntos ya no cambian mucho su situación, pero para Williams son fundamentales si quiere estar en la lista definitiva de la Selección.
La recuperación de Nico Williams tras la lesión y la falta de minutos
Volver después de una pubalgia no es sencillo. Es una molestia que afecta a los movimientos explosivos, que son precisamente la base del juego de Nico. Contra el Villarreal se vio a un jugador con ganas, pero algo frenado, quizás por precaución o por la lógica falta de rodaje. El extremo necesita volver a intentar el uno contra uno sin miedo a romperse. El talento está ahí, pero la ejecución falla cuando las piernas no responden al 100%.
Esta situación también la sigue de cerca el seleccionador nacional. Un Nico Williams en forma es una pieza clave para el ataque, pero un jugador sin desborde pierde su principal ventaja. Estas semanas son su único entrenamiento real.
El escenario no es el ideal, ya que el Athletic parece haber bajado los brazos mentalmente al saber que su entrenador se marcha. Recuperar el nivel individual en un equipo que ya no se juega nada y que transmite cansancio es un reto difícil para el joven navarro.

Un final de etapa marcado por la despedida de Valverde
La salida confirmada de Valverde ha cambiado el ambiente en el vestuario. Lo que antes era un equipo sólido y hambriento, ahora parece una plantilla que solo espera a que baje el telón. El fútbol que practican ahora no tiene nada que ver con lo que vimos hace meses. Esta desconexión general perjudica a Nico, que necesita que el bloque funcione para tener buenos balones y espacios donde correr. Al final, si el equipo no acompaña, el lucimiento personal es mucho más complicado.
El club está en una posición tranquila en la tabla, pero con la mente puesta en el año que viene. Para Williams, sin embargo, cada partido es una final. No puede dejarse llevar por la apatía general porque se juega su puesto en el torneo más importante del mundo. Ha perdido mucho tiempo por la lesión y ahora tiene que apretar en un entorno que invita a relajarse. Es una lucha contra el tiempo y contra su propio cuerpo para demostrar que vuelve a ser el de antes.
Nico Williams tiene calidad suficiente para darle la vuelta a esta situación incómoda. Su juventud le ayuda a recuperar antes, pero tendrá que gestionar bien la presión de querer hacerlo todo rápido. Necesita que el dolor desaparezca del todo y que sus movimientos vuelvan a ser eléctricos. Solo así podrá convencer a todos de que está listo para competir al máximo nivel.
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