La ciudad del futuro está aquí. Tras décadas en las que se ha hablado de este tipo de ciudades como un concepto asociado a la ciencia ficción, siendo protagonista de diferentes filmes, ahora una metrópoli ha llegado a completar una transformación total, liderando el urbanismo asiático.
Esta ciudad futurista ha vivido un cambio enorme con el paso de los años, y pasó de tener 100.000 habitantes a gestionar toda su comida a través de drones. Es la gran apuesta del futuro del urbanismo asiático, con un modelo basado en el transporte autónomo, la automatización y la inteligencia artificial.
ESTA METRÓPOLI ES LA CIUDAD DEL FUTURO
Más allá del intento de Bill Gates de construir su propia ciudad futurista, nos encontramos con una metrópoli que sí puede ser considerada la ciudad del futuro con todas las letras. Y es que desde hace años una ciudad asiática ha estado trabajando con una firme apuesta por los avances tecnológicos.
Mientras que en Occidente aún se debaten muchos aspectos relacionados con respecto a la transición digital, en Shenzhen, al sur de China, lo tienen muy claro, y desde hace tiempo trabajan en haber conseguido una transformación impresionante.
De esta manera, la que en el año 1980 era una sencilla localidad pesquera con apenas 100.000 habitantes, es casi medio siglo después una urbe totalmente transformada, en la que residen cerca de 20 millones de personas.
LA METRÓPOLI QUE REVOLUCIONA EL TRANSPORTE

Lo primero que llama la atención a simple vista en una metrópoli como Shenzhen es la ausencia del ruido en sus calles, y todo ello tiene que ver con su gran apuesta por el transporte eléctrico y autónomo.
La ciudad ha conseguido que más del 95% de sus coches sean eléctricos, además de ser la primera ciudad del mundo que puso en marcha una flota de autobuses públicos totalmente libres de emisiones, lo que le ha permitido mejorar la calidad del aire notablemente.
Además, el control del tráfico se realiza mediante inteligencia artificial, la cual analiza el flujo de vehículos y peatones para ajustar los semáforos en tiempo real. Es una forma de optimizar la circulación sin que sea necesaria la intervención humana.
La automatización en el transporte es más que evidente, y es que no solo se limita a los autobuses, coches y peatones, sino que también influye en la circulación aérea. Es habitual que sus ciudadanos reciban pedidos de comida o entregas de compras en drones, al igual que son frecuentes los taxis sin conductor.
A ello se suma el despliegue de los eVTOL, vehículos eléctricos que despegan y aterrizan en vertical, de manera similar a un helicóptero. Uno de los mayores ejemplos de esta tecnología es el AutoFlight Prosperity I, una aeronave que ya conecta ciudades vecinas en solo 20 minutos. De esta forma, el espacio aéreo de la metrópoli se convierte en una nueva gran infraestructura de transporte.
LA GRAN TRANSFORMACIÓN TECNOLÓGICA DE LA METRÓPOLI CHINA

China, que siempre está a la vanguardia tecnológica, como mostró con sus armas futuristas que preocupan a los expertos, y un claro ejemplo lo encontramos en Shenzhen, la ciudad del futuro que ha logrado crecer gracias a una eficiente política pública pensada para integrar la tecnología a nivel social.
La fuerte apuesta por el Estado ha permitido realizar numerosas obras de infraestructura en la ciudad sin las barreras burocráticas habituales en otras naciones del mundo, donde se suelen paralizar muchos proyectos de este tipo.
La digitalización está muy presente en la vida diaria de los ciudadanos de la metrópoli, de forma que pagan en comercios con reconocimiento facial o disponen de una red 5G ininterrumpida a su alcance. Todo ello permite disfrutar de unos servicios optimizados y un mayor control de los recursos públicos.
Shenzhen se ha convertido en una referencia para otras urbes, como es el caso de Xiong’an, un distrito urbano de China que busca crecer de una forma similar para aliviar la saturación demográfica de Pekín.




