Beyoncé da el salto al country en su paseo por la música de Estados Unidos

Parece un detalle menor, pero es bueno recordarlo: Beyoncé es de Texas. La cantautora estadounidense nunca ha ocultado el efecto que el sur ha tenido en su música, en particular con sus esfuerzos de introducir sonidos de blues en trabajos como su disco homónimo de 2014 o en el clásico ‘Lemonade’ de 2016. Pero ahora, en el segundo capítulo de una trilogía sobre la música americana que inició el año pasado con el aplaudido ‘Renaissance‘, toma el sonido típico del estado que la vio nacer, el country.

‘Cowboy Carter’, el «segundo acto» de la trilogía, promete revisar los sonidos del country más clásico. En cualquier caso, el primer sencillo, ‘Texas Hold’ Em’ no es lo que se puede esperar al escuchar que Beyoncé hará una canción en el género. Para una artista que siempre ha estado cerca del hip hop y el pop es llamativa una canción tan clásica, construida sobre cuerdas y percusión tradicional, lejos de los artistas modernos del género que llenan las canciones de sintetizadores y versos de rap. 

El segundo sencillo, ’16 carriages’ no es muy distinto en cuanto a su influencia. Acercándose a la parte más melancólica del género con un arreglo de pocas cuerdas que bien podía haber estado en un disco clásico de Dolly Parton o de Shania Twain. Es además una canción sobre uno de los temas clásicos del género que la artista reclama en su nuevo disco: La nostalgia por una época de la vida más simple, cuando hay menos responsabilidades y algo más de libertad.

BEYONCÉ APUESTA POR RECUPERAR EL ESPACIO DE LA CULTURA NEGRA EN EL COUNTRY

La realidad es que la artista ha estado acercándose a la idea de trabajar en el género del sur, al menos desde 2016. En ‘Lemonade’, el disco que la transformo de reina moderna del pop a icono cultural intergeneracional, ya había una canción que exploraba el género, ‘Daddy Issues’, un tema que precisamente giraba alrededor de su relación con un padre que, según la artista fanático eterno del género. 

La canción, que la llevó a presentarse junto a The Chicks en los premios del country en Nashville, fue rechazada por parte de las estrellas del género. Lo cierto es que el rechazo parece haber inspirado a la artista a forzar incluso más su entrada al country, no es casual. Beyoncé siempre ha señalado que la raza, y su experiencia como mujer negra en un estado del sur de Estados Unidos, son parte de su inspiración y el reclamar un sonido de raíces en la cultura de los esclavos y que ha sido identificado muchas veces con una cultura con un complejo historial de racismo tiene también un mensaje político muy claro. 

También es evidente en este «segundo acto» cuál es el objetivo de su trilogía. La música disco, tan vilipendiada por la crítica en su momento, también fue un género primordialmente negro hasta que dejo de serlo, y apunta a cuál puede ser la apuesta del cierre de esta trilogía: recuperar sonidos del rock o del blues, otros géneros con los que ha coqueteado en el pasado pero sin lanzarse de lleno en un trabajo de larga duración.

UN TRABAJO CONTROVERTIDO DESDE ANTES DE SU LANZAMIENTO

Pero como no podía ser distinto en una cultura tan polarizada, y con una artista con posiciones políticas tan conocidas, ya hay quejas sobre el nuevo lanzamiento. Desde la imagen de la portada, que algunos sureños clasifican de apropiación, y algunos artistas como Azealia Banks han señalado a Beyoncé por «blanquearse», en el sentido más literal de la palabra, tanto en la imagen de la portada del disco como en el sonido de los primeros sencillos.

Beyonce Cowboy Carter Portada

Pero aún hay que escuchar el resto del disco antes de saber cuál es el juego completo de Beyoncé en este trabajo. Siempre ha sido una artista dispuesta a romper con la estética y los sonidos del pop, no por nada es considerada la heredera más evidente de Madonna como reina del género, y no por nada ha tenido hits en 3 décadas diferentes, incluso cuando algunos de sus discos no han tenido sencillos promocionales. 

Aun sin un mensaje de fondo, su acercamiento al country no debería ser una sorpresa. Siempre ha estado dispuesta a mutar y transformar su sonido, por lo que la novedad es el nuevo género, no su disposición y capacidad para transformarse.