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La innovación en los fármacos para el cáncer de riñón permiten prevenir la aparición de metástasis

El doctor Enrique Grande, jefe del Servicio de Oncología Médica de MD Anderson Cancer Center Madrid y jefe de Investigación Clínica de la Fundación MD Anderson Cancer Center España, ha afirmado que la innovación en los fármacos para el cáncer de riñón ha logrado que no solo funcionen para la metástasis sino que también ayudan a prevenir su aparición.

«Antes, a los pacientes operados de un tumor en el riñón, se les quitaba el riñón o la mitad de este y así se quedaban sin enfermedad, pero siempre existía la posibilidad de que alguna célula hubiese escapado en su momento y estuviera dormida en otro órgano, como puede ser el hígado, los pulmones, los huesos o los ganglios y que con el tiempo volviese a aparecer. Ahora con los nuevos fármacos y el acceso rápido a la innovación terapéutica, podemos ofrecer a los pacientes de cáncer renal que han sido operados, tratamientos para prevenir que vuelva a aparecer la enfermedad, aunque sea en otro órgano», ha explicado.

En este sentido, el experto ha destacado que en los últimos 15 años se han aprobado más de 15 fármacos distintos para esta enfermedad cuando ya ha producido metástasis. Sin embargo, matiza que esta innovación en los tratamientos debe de venir acompañada de la posibilidad de un acceso inmediato a ella. «Es fundamental que los pacientes puedan acceder de forma ágil a los tratamientos, a los ensayos clínicos disponibles y que puedan ser operados con la última tecnología», ha subrayado.

La mejor técnica, para Grande Pulido, es quitar la mitad o tres cuartas partes del riñón preservando su función. Los tratamientos que tienen a su disposición los pacientes con cáncer renal van a depender de la fase en la que se encuentre su enfermedad. La cirugía es la única terapia que es curativa para estos pacientes, pero esta cirugía solo se puede realizar cuando el tumor está localizado, o la presencia de metástasis es muy limitada.

Otra de las alternativas es la radioterapia, la cual tiene un papel paliativo para aquellas personas que tengan metástasis en determinados lugares que no se pueden controlar con los tratamientos sistémicos y que por el dolor que ocasionan se requiere de su administración. En el caso de pacientes con metástasis producida por cáncer renal, ha habido grandes novedades en tratamiento en los últimos 15 años.

«Se trataba a estos pacientes con citoquinas, interferón o la Interleucina-2, unos fármacos muy tóxicos que producían un porcentaje de muertes tóxicas elevado y unos cuadros pseudo gripales que dejaban a los pacientes en cama durante varios días, e incluso semanas», ha explicado el doctor.

Estos fármacos antiangiogénicos pueden ahogar al tumor, haciendo que los vasos sanguíneos no le proporcionen oxígeno y nutrientes, y, por tanto, impidiendo su crecimiento. Este conocimiento permitió que se pudiera controlar la enfermedad durante tiempos prolongados, y con menores efectos adversos que los que producían las citoquinas, el Interferón, o la Interlecuina-2.