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Síndrome del sofá: 5 tácticas para vencerlo

De la cama al sofá. Del sofá a la silla. De la silla al sillón. Y empieza el círculo vicioso. Nos pasamos muchas horas sentados, ya sea trabajando, en casa, en el coche. Es una evidencia que el sedentarismo en abundancia tiene efectos contraproducentes en nuestra salud.

Los propósitos de ponerse en forma pueden ser difíciles de cumplir, sobre todo cuando te encuentras con excusas. Por eso desde Freeletics ofrecen estos seis consejos que te ayudarán a mantenerte en forma y abandonar el síndrome del sofá. Cuando te propones estar en forma, lo habitual es que estés emocionado, ilusionado y lleno de planes. Esta voluntad puede ayudarte a dar los pasos necesarios para ser la mejor versión de ti mismo y empezar a cuidarte. Sin embargo, lo que a veces no tienes en cuenta es el hecho de que habrá otras emociones que te distraigan de tu objetivo.

Comprometerse a hacer ejercicio y a llevar una vida más sana no es solo ese momento de entusiasmo cuando empiezas algo con ilusión. Para que esto ocurra, hay que hacer ese gran compromiso y seguirlo con una serie de responsabilidades más sencillas.

Desde Freeletics saben que algunos de los momentos más mundanos en los que tenemos que decir “sí” cuestan como levantarnos temprano por la mañana para entrenar, a hacer ejercicios que nos resultan difíciles, a tomarnos el tiempo necesario para despejar la mente a pesar de todas nuestras responsabilidades…

El peligro es que siempre tomamos el camino de la comodidad en lugar del camino del crecimiento; por decirlo de alguna manera, nuestro “teleadicto interior” acaba siendo el que toma las decisiones por nosotros. Siempre hay una ‘vocecilla’ en tu mente te dice que entrenes, de forma constante y vigorosa… pero también otra que te mantiene encadenado al sofá o te obliga a pulsar el botón de repetición (otra vez). Por suerte, hay técnicas en las que puedes confiar para superar el temido “síndrome del teleadicto” y prosperar, dentro y fuera del campo de entrenamiento. Sigue leyendo nuestra lista de consejos para asegurarte de que el teleadicto que llevas dentro no es el que manda en tu camino hacia el fitness.

Recomendaciones básicas:

Utiliza la autoconversación para conseguir el estímulo de una persona muy especial: tú mismo. La autoconversación siempre estará ahí, aun cuando no la oyes conscientemente por eso debes saber usarla. En efecto, es una práctica que consiste en mantener un diálogo con uno mismo basado en el lenguaje que le permite ser su propio guía y apoyo en su viaje. Si se hace bien, refuerza los pensamientos positivos que te ayudan a mantener la motivación, a recordar los puntos fuertes o los conocimientos que tienes, y puede ayudarte a encontrar tu ritmo ideal en tus actividades de fitness.

Los expertos de Freeletics nos explican cómo puedes empezar a practicar la autoconversación para aumentar tu motivación:

Date cuenta de cuándo te dices a ti mismo algo negativo de forma extrema y ajusta tu lenguaje para que sea más realista. Por ejemplo, si te oyes decir: “No puedo más con esto, no voy a poder hacerlo” antes de tu entrenamiento post-trabajo, intenta cambiarlo por: “Será un reto concentrarme durante este entrenamiento, pero daré lo mejor de mí y me sentiré muy bien al final”.

Lleva un pequeño diario de positividad o gratitud en el que escribas notas destacando lo que has hecho bien durante el día y por lo que estás agradecido. Asegúrate de incluir momentos de tus entrenamientos y decisiones que hayas tomado y que tengan un impacto positivo en tu salud, evitar los ultraprocesados o planificar el ejercicio y las comidas saludables a lo largo de la semana.

Piensa en un breve mantra personal que puedas repetirlo mientras haces ejercicio. Asegúrate de que sea positivo y breve, para que puedas utilizarlo siempre que las cosas se pongan difíciles o necesites profundizar un poco más para lograr tus objetivos.

Visualiza tu propio éxito con antelación como hacen los grandes deportistas. Es posible que hayas oído decir que visualizar el éxito es el primer paso para alcanzarlo. Si es el primer paso o no, es algo que se puede debatir, pero no se puede negar que las personas que visualizan el éxito tienen más probabilidades de alcanzar sus objetivos o, al menos, de sobresalir en su búsqueda. Por ejemplo, la visualización puede significar recordar la sensación de tensión y liberación en los isquiotibiales y los cuádriceps al afrontar la gran colina de tu ruta de carrera, pero hacerlo cuando estás en el gimnasio trabajando las piernas, o cuando te preparas mentalmente para la carrera pensando en la ruta en tu mente antes de correr, explican.