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Esto es lo que tienes que andar para adelgazar: trucos y consejos

Este año hemos echado en falta muchas cosas. Pero, durante los más o menos dos meses y medio que duró el confinamiento domiciliario, echamos de menos sobre todo caminar, poder salir a andar sin rumbo. Una actividad física moderada, sin fatiga de ningún tipo, pero al mismo tiempo muy sana y saludable. Tanto para nuestro cuerpo como para nuestra mente, pues está más que demostrada que salir a pasear contribuye a mejorar de forma notable nuestro estado de ánimo. Y, en caso de que estemos pensando en adelgazar, salir a caminar debe de ser uno de los pilares de ese proceso.

Pero, por supuesto, no vale con andar hasta la vuelta de la esquina o con darse un paseíto de quince minutos. Sin duda que eso nos vendrá bien y nos hará sentir mejor, pero si lo que queremos es adelgazar deberemos esforzarnos un pelín más para conseguirlo. Si queremos tomarnos en serio el adelgazamiento, y quitarnos unos cuantos kilos de encima, tampoco nos valdrá caminar de cualquier manera, con las manos en los bolsillos y mirando a las musarañas. Existen ciertas técnicas y formas de caminar que nos hacen perder peso a una mayor velocidad.

Medir las pulsaciones

andar

Además de la distancia y de la velocidad, conviene que midamos también las pulsaciones cardiacas y cómo evolucionan a lo largo de la caminata. Hasta hace pocos años era realmente difícil hacer esto, pero hoy en día, gracias a los relojes inteligentes y a las tecnologías digitales, es relativamente sencillo y barato. A mayor número de pulsaciones cardíacas, más se mueve nuestro cuerpo, más calorías y grasa quemamos y, además, más nos beneficiamos de las propiedades del ejercicio aeróbico.

Los médicos afirman de hecho que la intensidad es mucho más importante que la velocidad a la hora de sacarle partido a la actividad física. Para que podamos sentir los efectos de forma notable, las pulsaciones de nuestro corazón deberían rondar entre el 60 y el 80% de la frecuencia cardíaca máxima. Así a ojo es difícil calcular esta medida, pero hay una fórmula que nos puede ayudar a estimarla. La frecuencia máxima del corazón son 220 pulsaciones por minuto. A esa cifra le restamos nuestra edad y, sobre el número que nos salga, es sobre el que tenemos que calcular el porcentaje de entre el 60 y el 80%.