El PP y Vox han decidido dejar de competir entre sí en nueve provincias para el Senado. El premio no son escaños: es el Tribunal Constitucional.
El acuerdo se cerró hace unos días y consiste en repartirse las candidaturas al Senado en nueve provincias para no restarse votos. La meta es alcanzar los tres quintos de la Cámara Alta tras las elecciones del 29 de noviembre. Con esa mayoría, el bloque conservador podría nombrar a los cuatro magistrados que llevan pendientes desde diciembre del año pasado.
Qué se juega el Senado y por qué manda en el Constitucional
La Cámara Alta no inviste al Gobierno, pero designa a cuatro de los doce magistrados del Constitucional. Lo hace por mayoría de tres quintos, el mismo listón que se exige al Congreso para otros cuatro, según el artículo 159 de la Constitución. Los dos restantes los eligen el Gobierno y el CGPJ, el órgano de gobierno de los jueces.
El tribunal se renueva por terceras partes cada tres años. El cupo que toca ahora es el del Senado: en diciembre del año pasado venció el mandato de los progresistas Cándido Conde-Pumpido y María Luisa Balaguer y de los conservadores Ricardo Enríquez y José María Macías. La renovación sigue bloqueada casi un año después en una Cámara Alta controlada por el PP.
El nuevo reparto se conocerá tras el 29-N. Si el bloque conservador suma tres quintos, podrá imponer los cuatro nombres pendientes sin pactar con la izquierda. Hoy el Constitucional tiene siete magistrados progresistas frente a cinco conservadores; con esos cuatro cambios, la mayoría se daría la vuelta.
Cuatro nombres bastan para cambiar la mayoría de un tribunal que resuelve los recursos contra casi todas las leyes del país.
Por qué te afecta aunque no votes al Senado
Porque el Constitucional tiene la última palabra sobre casi todo. En el último lustro se han presentado en el tribunal 96 recursos de inconstitucionalidad contra leyes estatales. PP y Vox han recurrido la Lomloe, la ley de eutanasia, la de memoria democrática, la ley trans, la de amnistía y la reforma penal que eliminó el delito de sedición.
Y hay más asuntos sobre la mesa. El tribunal tendrá que decidir sobre la ofensiva antimemoria de las comunidades del PP y Vox: el Gobierno ya ha recurrido varias leyes de concordia, lo que suspende automáticamente sus disposiciones por el artículo 161 de la Constitución, pero falta el fallo sobre el fondo. También tiene pendiente fijar los límites entre libertad de expresión y ofensa religiosa, un debate abierto desde el recurso de la feminista Elisa Mandillo por la 'procesión del chumino rebelde' de Málaga.
En la mesa de los magistrados esperan además amparos de alto voltaje político: los de la Fiscalía y el ex fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz tras su inhabilitación por el Supremo, y el que prevé presentar el exministro José Luis Ábalos, condenado a 24 años y tres meses de prisión por organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias.
Un precedente: cuando el bloqueo duró años
El pulso por el Constitucional se parece al que mantuvo el CGPJ con el mandato caducado durante años, sin acuerdo entre los partidos para renovarlo. La lógica es la misma: quien controla el órgano que interpreta las leyes condiciona lo que se puede aprobar después. PP y Vox justifican la operación en que la corte está secuestrada por una mayoría política; desde la izquierda se lee como un intento de derechizar el tribunal para tumbar leyes sociales si Feijóo llega a La Moncloa. Las dos lecturas están sobre la mesa y ninguna se puede cerrar con los datos disponibles.
Cualquier reforma de calado que plantee Feijóo —cambios en el aborto o la eutanasia, por ejemplo— acabará ante la corte, igual que ha ocurrido con buena parte de la producción legislativa del Gobierno. De ahí el interés por esos cuatro sillones. Lo que pase depende del 29-N: después habrá que constituir el Senado, repartir la Mesa y abrir formalmente la renovación. Si no hay tres quintos, los cuatro magistrados seguirán en el cargo con el mandato vencido.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: PP y Vox han pactado no presentarse contra sí en nueve provincias al Senado para maximizar escaños tras el 29-N.
- Por qué te importa: Con tres quintos del Senado, el bloque conservador nombraría a cuatro magistrados del Constitucional y cambiaría su mayoría actual.
- A quién afecta: A todos los ciudadanos: el tribunal revisa leyes de aborto, eutanasia, memoria, educación o amnistía, entre otras.
- Hacia dónde vamos: La renovación se abrirá tras constituirse el Senado; si no hay tres quintos, el cupo seguirá vacío con los mandatos vencidos.



