Jon Rahm se ha cansado de nadar contracorriente y lo ha dicho sin rodeos: no le gustaba hacia dónde iba el LIV Golf 2.0. El de Barrika, que hace un mes anunció que no seguirá en el circuito saudí en 2027, ha soltado la verdad completa en Yas Links.
Lo que Rahm no aguantaba del LIV Golf 2.0
El español reaparecía en el DP World Tour y aprovechó para explicar qué le hizo dar el paso. La respuesta no tiene épica: fue cuestión de formatos. «No me entusiasmaban los cambios que estaban haciendo en la versión 2.0», contó, según recoge Mundo Deportivo. Y añadió el matiz que lo explica todo: «Simplemente no me gustaba la dirección que estaban tomando con el 2.0».
A ver, que nadie se lleve a engaño: sus tres años en el LIV los calificó de «maravillosa» experiencia. Lo que se le cayó fue el envoltorio nuevo. «Aunque me gustaba el proyecto y la idea de, digamos, LIV 1.0, no me entusiasmaban los cambios», insistió el vasco, que veía cómo el producto se le desinflaba entre las manos.
El diagnóstico que dejó es bastante demoledor para el circuito: «Simplemente se convirtió en un torneo más bien normal». Traducido: lo que iba a revolucionar el golf se quedó en un evento del montón. Rahm apuntó también a la incertidumbre que rodeaba el futuro del circuito: «Había demasiadas incógnitas en aquel momento. Todavía quedaban bastantes, así que parecía que se estaba alejando un poco del golf en equipo y de algunas de las cosas que hacemos».
La puerta del PGA Tour y el espejo de Koepka
Ahora viene la parte jugosa. Rahm no ha llamado todavía al PGA Tour. Lo dijo tal cual: «Todavía no he hablado con el PGA Tour para ver si hay alguna posibilidad de regresar el año que viene». Y hasta que no tenga una respuesta clara, su plan es pasar el año en el DP World Tour. «Estoy deseando que llegue ese momento», aseguró.
Pero ojo con el detalle que se le escapó después, porque ahí está toda la carne en el asador. Preguntado por Brooks Koepka, que sí encontró la vía de vuelta al circuito estadounidense, Rahm admitió que probablemente aceptaría un acuerdo en las mismas condiciones. «Dudo mucho que me ofrezcan el mismo contrato que a Brooks. Pero sí, si me ofrecieran exactamente las mismas sanciones que a él, probablemente lo aceptaría», sentenció.
Y ahí está la clave del culebrón: el español está dispuesto a pagar el peaje. No pide alfombra roja, pide un marco claro de penalizaciones como el que tuvo Koepka. Es la primera vez que lo deja tan explícito y cambia por completo la lectura de su salida.
Un campeón de Grand Slam no negocia volver gratis: negocia con qué factura y ante quién firma la paz.
Qué significa este movimiento para el golf en 2027
Vamos por partes, porque el tablero se mueve. El LIV nació en 2022 con dinero saudí a espuertas, contratos millonarios y un formato de equipos que pretendía romper el molde del PGA Tour y el DP World Tour. Cuatro años después, el propio Rahm lo describe como un torneo «normal». Ese titular, viniendo de quien vino con uno de los contratos más caros de la historia del golf, escuece más que cualquier crítica externa.
El precedente de Koepka marca el camino: hay jugadores que ya han vuelto al PGA Tour asumiendo sanciones. Si Rahm consigue condiciones equivalentes, el mercado de retornos se abre de par en par y el LIV pierde otro de sus grandes reclamos. Si no las consigue, se queda un año en el DP World Tour, compitiendo en Europa y esperando su ventana.
Lo interesante es el mensaje que lanza al resto de la industria: el dinero ya no basta si el producto no convence. Rahm se ha convertido, sin quererlo, en el termómetro del proyecto saudí. Y su veredicto, por ahora, es que la versión 2.0 no está a la altura.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 Qué ha pasado: Rahm ha explicado que no le gustaba la dirección del LIV Golf 2.0 y que se alejaba del formato original.
- 🔥 Por qué arde: Admite que aceptaría las mismas sanciones que Koepka para volver al PGA Tour.
- 📲 Lo que viene: Su futuro pasa por el DP World Tour mientras se aclara si hay hueco en el circuito estadounidense.



