¿Son los radiadores obsoletos en una casa bien aislada? El arquitecto Jordi Martí, especializado en eficiencia energética, sostiene que sí: la caldera de gas con radiadores a alta temperatura ha perdido el sentido en los edificios actuales. Lo cuenta en un vídeo publicado en su cuenta de TikTok.
Su argumento no es que hayan dejado de calentar. Es que las viviendas nuevas necesitan mucha menos energía para mantener una temperatura confortable, y ese cambio de escenario deja al sistema tradicional fuera de juego. Los edificios nuevos necesitan mucha menos energía para calentarse, y ahí el radiador de siempre pierde su razón de ser. "Los radiadores tienen los días contados y os explico por qué", resume el arquitecto.
¿Por qué un radiador ya no calienta como antes?
La clave está en cómo percibimos el frío dentro de casa. El termostato no lo explica todo: también cuenta la temperatura de las superficies que te rodean. "Tu cuerpo caliente irradiará calor hacia las superficies frías y por eso tendrás más sensación de frío en una casa mal aislada", explica Martí.
En una vivienda antigua, las paredes y las ventanas se quedan frías aunque la calefacción lleve horas encendida. Ahí el radiador sí cumple su papel: el radiador está más caliente que tú y te compensa con calor radiante. Por eso en pisos sin aislamiento sigue pareciendo imprescindible.
El problema llega cuando la envolvente mejora. "Ahora los edificios nuevos ya están mucho mejor aislados y ya no tiene sentido tener una caldera de gas y radiadores que se calientan muchísimo", sostiene Martí. El arquitecto da por amortizado el sistema tradicional en la obra nueva, aunque el cambio no sea ni inmediato ni gratis.
El radiador no falla por calentar poco: falla porque las casas nuevas ya no necesitan que compense el frío de las paredes.
¿Qué alternativas hay si quieres sustituir los radiadores?
Martí apunta varias vías: climatización por aire, suelo radiante, y aerotermia. La más citada cuando se habla de eficiencia es la última, aunque no sirve igual en todos los pisos ni sale a cuenta en cualquier caso.
La aerotermia usa una bomba de calor para aprovechar la energía del aire exterior y llevarla al interior de la vivienda. La aerotermia puede combinarse con suelo radiante o con emisores de baja temperatura, así que a veces no hay que rehacer la instalación entera: se cambia el equipo que produce el calor y, si hace falta, los radiadores.
Aquí conviene frenar. Cambiar la calefacción no es un truco de veinte euros: implica equipo, instalación y, en muchos casos, obra. El coste real depende de la superficie, el aislamiento y el sistema elegido, y no hay una cifra única publicada. Pide al menos dos presupuestos y pregunta por el plazo de instalación antes de decidir.
Lo que dice la normativa y lo que te conviene mirar antes
El Código Técnico de la Edificación limita las pérdidas de calor a través de la envolvente, es decir, fachadas, cubiertas y ventanas. Esa norma, consultable en la web oficial del Código Técnico de la Edificación, lleva años empujando los edificios hacia un aislamiento mejor y, de paso, hacia sistemas que trabajan con agua menos caliente.
Pero no todo el mundo vive en obra nueva. En un piso antiguo, con paredes que se quedan frías, el radiador tradicional no es un capricho: es lo que hay. Nada de esto significa que estén prohibidos ni que tengas que arrancarlos mañana. La eficiencia depende del equipo que produce el calor, de la temperatura del agua y del aislamiento del inmueble.
Si te lo estás planteando, hay un orden que casi nadie respeta. Primero el aislamiento y las ventanas; después, el sistema. Cambiar la caldera en un piso con ventanas de hace treinta años es empezar la casa por el tejado. Y si vas a pedir ayuda, mira las convocatorias de rehabilitación energética de tu comunidad: las gestiona cada autonomía, así que requisitos, cuantías y plazos cambian según dónde vivas. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía centraliza información útil sobre eficiencia en vivienda.
Queda un detalle doméstico que no es menor. Con la caldera fuera y los emisores cambiados, el hueco bajo la ventana se libera. "Así que por fin podremos abrir las puertas y poner los armarios donde queramos", cierra Martí. Quien ha vivido con un radiador comiéndose el rincón del salón sabe exactamente de qué habla.
🏠 Las llaves de la noticia
- 🔑 Qué te importa: Un arquitecto experto en eficiencia energética da por superado el radiador tradicional en casas bien aisladas.
- 💡 Por qué te importa: Cambiar el sistema toca tu factura, tu obra y el hueco de pared que ocupa el radiador.
- 📊 Apunta estas cifras: No hay precio cerrado ni cuantía única: el coste depende del sistema, la superficie y el aislamiento, y las ayudas varían por comunidad autónoma.



