Semaf exige cambios urgentes en la seguridad ferroviaria tras el accidente de Urda, que deja 69 fallecidos contabilizados hasta el momento. El sindicato de maquinistas quiere que los trenes no puedan volver a circular a velocidad normal si fallan los sistemas de protección.
El Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (Semaf) ha trasladado su petición a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria con carácter urgente. En concreto, solicita 'clarificar y modificar' la norma que regula el sistema LZB y los aspectos que comparte con el ERTMS, el estándar europeo de gestión del tráfico ferroviario.
¿Qué pide Semaf a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria?
La propuesta central es concreta: impedir que un tren retome la marcha normal, es decir, la velocidad que autoriza la vía, cuando sea posible que haya más de un convoy en el mismo cantón. El cantón de Bloqueo de Señalización Lateral (BSL) es el tramo de vía que un tren ocupa en exclusiva; si el control falla, dos trenes podrían coincidir en él.
Ese escenario es el que Semaf quiere cerrar. El sindicato pide impedir la velocidad normal cuando caen el ERTMS o el LZB si puede haber más de un tren en ese tramo. La organización ha asegurado que seguirá colaborando con la investigación para que no se repitan sucesos como este.
El LZB (Linienzugbeeinflussung, 'líneas de control del tren') es un mecanismo de protección para líneas de alta velocidad. Supervisa la circulación, la velocidad y la posición del tren para garantizar la seguridad. Un fallo de ese sistema precedió al choque entre un AVE y un Iryo en Urda el pasado miércoles, según los datos difundidos hasta ahora.
La pregunta de fondo es qué debe hacer un tren cuando su sistema de protección deja de responder y no hay certeza sobre lo que ocurre en la vía.
¿A quién afecta y qué cambia en el día a día?
Si la petición prospera, tocaría a cualquiera que viaje en alta velocidad. Los maquinistas son los primeros afectados por la medida: son ellos quienes deciden si reanudar la marcha y quienes asumen la responsabilidad con el sistema caído. También los viajeros del AVE, que podrían acumular retrasos si se impone la parada o una velocidad reducida.
En la práctica, el cambio afecta a los protocolos de circulación: qué hace el tren cuando la señalización lateral queda como único respaldo. Sin LZB ni ERTMS, el control pasa a ese bloqueo lateral, con menos margen si hay varios trenes en el mismo tramo.
Renfe sostiene que los accidentes de Urda y Adamuz no son atribuibles a la compañía, una postura que mantiene mientras avanzan las investigaciones abiertas.
El precedente que pesa en la seguridad ferroviaria
Adamuz y Urda son los dos siniestros a los que se refiere Renfe. Las investigaciones siguen abiertas y el detalle técnico del fallo del LZB no se ha hecho público.
Lo que sí está sobre la mesa es una discusión técnica con consecuencias directas. Los sistemas de protección como el LZB y el ERTMS se diseñaron para que un error humano o una avería no acabaran en colisión. Cuando fallan, la norma decide qué ocurre después en la vía. Ahí es donde Semaf quiere que se actúe con urgencia.
El respaldo clásico es el bloqueo lateral, el que se usa cuando la tecnología avanzada no responde. En ese modo, la seguridad depende de que no haya dos trenes en el mismo cantón. Si la norma permite recuperar la velocidad normal sin esa garantía, el margen se estrecha.
La Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria deberá responder a la petición y decidir si modifica la norma del LZB y sus puntos en común con el ERTMS. No hay plazo público fijado. Mientras tanto, la investigación del accidente continúa y el balance de 69 fallecidos podría variar en las próximas horas. Queda por ver si la agencia responde con la urgencia que reclama el sindicato.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: Semaf pide que los trenes no recuperen la velocidad normal si fallan el LZB o el ERTMS.
- 👥 Quiénes son los afectados: Maquinistas, viajeros de alta velocidad y los protocolos de circulación ferroviaria.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Más paradas o marcha reducida, con posibles retrasos, a la espera de que la agencia responda.



