Olvidar por qué has entrado en una habitación no es cosa de la edad: es la niebla mental de la menopausia. Y no, no te estás volviendo loca ni tienes un principio de alzhéimer por un despiste puntual.
Ana Robles, ginecóloga obstetra del Hospital del Mar y profesora de Medicina en la Universitat Pompeu Fabra, lo explicaba en una entrevista recogida por Trendencias con una frase que lo ordena todo: el origen está en la caída de los estrógenos. Nada de despiste anecdótico ni de falta de interés. Hay una causa fisiológica detrás de esa sensación de pensar más despacio.
Qué pasa en tu cerebro cuando bajan los estrógenos
Los estrógenos no son solo hormonas reproductivas. En el cerebro funcionan como neuroesteroides, es decir, hormonas que actúan directamente sobre las neuronas. Ahí dentro regulan la temperatura corporal, el estado de ánimo y también los procesos de memoria y atención. Cuando sus niveles bajan durante la perimenopausia, esas funciones se resienten.
Robles lo resume sin rodeos: 'Lo que más señalan son la memoria y la capacidad de atención'. Y el día a día se llena de trampas pequeñas: no encuentras la palabra que tienes en la punta de la lengua, te cuesta pasar de una tarea a otra o notas que ya no puedes con tres cosas a la vez.
Hay más. Los estrógenos influyen en los neurotransmisores y en las conexiones entre neuronas, así que su descenso puede hacer que recuperar un dato te cueste más que antes. No es que hayas perdido memoria: es que la tarea te cuesta más.
Los sofocos se ven y se comentan; los despistes se callan por miedo a que alguien piense en algo peor.
La buena noticia: la niebla se disipa en la mayoría de los casos
Aquí llega el alivio. Según explica la ginecóloga, 'en la mayoría de los casos son temporales'. Las dificultades se concentran en los primeros años de la transición y después suelen mejorar, aunque no todas las mujeres siguen el mismo calendario. La predisposición genética y el estado de salud de cada una pesan lo suyo.
Lo que sí deja claro Robles es que la menopausia no es un billete al alzhéimer. Algunos estudios apuntan a que la caída de estrógenos podría influir en el riesgo de deterioro cognitivo, pero no hay relación directa de causa y efecto. Todas las mujeres pasan por la menopausia y solo una parte desarrolla demencia, que depende de muchos factores distintos.
¿Cuándo toca consultar? Cuando los olvidos son importantes, empeoran con el tiempo o interfieren de verdad en tu rutina: se te escapan citas, repites la misma pregunta, pierdes el hilo de una conversación. Ahí conviene estudiarlo. Para un despiste suelto, tranquilidad y a seguir.
Por qué se habla del sofoco y no del despiste
En la redacción lo hemos comentado más de una vez: los síntomas visibles se llevan la conversación y los cognitivos se quedan en el cajón. Una mujer cuenta sin pudor que se despierta con calor a las tres de la mañana; le cuesta más decir en voz alta que no recuerda el nombre de su vecina. Y ahí se pierde información valiosa, porque nombrar lo que te pasa ya es media solución.
Mi opinión, después de leer a Robles: esto no es una moda de consulta ni una excusa para justificar despistes. Es endocrinología básica. Saber que tiene origen hormonal cambia cómo te lo tomas y, sobre todo, cambia que puedas decirlo en una comida familiar sin que nadie te mande a hacer sudokus. Si estás en la cuarentena larga, apunta cuándo empezaron los olvidos y llévalo a la consulta: es el dato más útil que puede tener tu médica.
🧠 Para soltarlo en la cena
La niebla mental tiene un origen hormonal, no es despiste.



