Huelga por la vivienda del 11N: quién la convoca, por qué y qué se pide

La convocatoria del 11N la impulsa el Sindicato de Inquilinas y a ella se han sumado UGT y CCOO. Los empresarios dudan de su carácter laboral; la organización la enmarca en la estela de las huelgas de alquileres de Glasgow y Barcelona.

El 11 de noviembre de 2026 hay convocada una huelga por la vivienda en toda España. La impulsa el Sindicato de Inquilinas y a ella se han sumado UGT y CCOO.

No es una protesta más del calendario. Es la primera huelga impulsada desde un sindicato de vivienda, y llega después de que el desalojo y la muerte de Maricarmen Abascal empujaran al Consejo de Ministros a aprobar en cuestión de días medidas de vivienda que llevaban meses atascadas.

Quién la convoca y qué se pide

El Sindicato de Inquilinas de Madrid es la organización que ha puesto la convocatoria sobre la mesa, con una web propia ('Huelga por la vivienda') en la que recopila los precedentes históricos. Su tesis es que la vivienda es un derecho por conquistar, igual que la sanidad o la escuela pública, y que las dos se lograron con presión sostenida, no con un decreto caído del cielo.

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De ahí su apuesta por un modelo residencial con mayor presencia de lo público, en palabras de lo expuesto en sus encuentros con periodistas. El pliego concreto de medidas no está cerrado; el marco, sí: quien dedica media nómina al alquiler no tiene un problema de vivienda, tiene un problema de salario y de falta de parque público.

Las organizaciones de empresarios han cuestionado que el 11N tenga carácter laboral. Los sindicatos de trabajadores y de vivienda insisten en lo contrario: salario, condiciones laborales y hogar van en el mismo paquete. Sin sueldo que aguante el mes, no hay contrato que valga.

Una huelga de alquileres sigue siendo una huelga: deja de circular dinero hacia el casero y obliga a negociar en días lo que llevaba meses parado.

De Glasgow 1915 a Barcelona: las huelgas de alquiler que inspiran el 11N

El sindicato ha tirado de archivo para armar su argumentario, y el archivo le da munición: las huelgas de alquileres (cuando los inquilinos dejan de pagar la renta de forma coordinada) ya han ganado cosas. En Glasgow, en 1915, decenas de vecinos se negaron a asumir las subidas de renta que les habían impuesto y una veintena acabó enjuiciada. La indignación se extendió a los astilleros y el resultado fueron las primeras leyes de regulación de alquileres del país.

manifestación vivienda

En España, los primeros meses de la II República vieron movilizaciones por el precio del alquiler. La Liga de Inquilinos de Sevilla, con el movimiento anarquista, lideró una huelga que pedía una bajada del 50% de los alquileres y el fin del subarriendo, además de mejoras en la salubridad de los edificios. Hubo detenidos y desterrados, pero algunas demandas se asumieron, y las rentas bajaron.

El caso más citado es el de Barcelona, impulsado por la CNT: unas 100.000 familias dejaron de pagar a su casero durante ocho meses, con una huelga de dos días en los barrios. Se consiguió la prórroga obligatoria de los contratos y un tope al precio de las rentas. Las mujeres de la clase trabajadora sostuvieron la organización y la prevención de desahucios, aunque su papel haya quedado históricamente muy invisibilizado.

Qué dice la historia de estas convocatorias (y qué no)

Hay dos precedentes que explican por qué los convocantes se miran en el espejo del movimiento obrero. La huelga de La Canadiense paralizó Barcelona durante 44 días y acabó con España siendo el primer país en legislar la jornada de ocho horas. El 14 de diciembre de 1988, la huelga general más masiva de la democracia forzó la retirada de un plan de empleo juvenil que precarizaba el trabajo.

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Antes, la 'huelgona' asturiana de 1962, con 300.000 trabajadores, había sido el mayor desafío al que se enfrentó la dictadura. La historiadora Ainhoa Campos, profesora en la Universidad Complutense de Madrid, apunta dos problemas de fondo: se enseña la historia como una sucesión de grandes personajes y se olvida la presión de la gente de a pie; y se da por hecho lo conquistado. Gerard Pamplona, graduado en Historia por la Universitat de Lleida, lo cierra: 'Para proteger derechos, desde la vivienda al empleo, hay que presionar'.

Mi lectura es que las huelgas de alquileres de 1915 y de los años treinta funcionaron porque había un movimiento capaz de sostener el pulso y una ley dispuesta a moverse. Hoy el cuello de botella no es la indignación, es la negociación política. El 11N no va a bajar el alquiler el día 12. Lo que puede hacer es meter la vivienda en la agenda con una urgencia que en los últimos meses no tuvo.

Lo que toca mirar después del 11N: si la convocatoria se traduce en una mesa con el Ministerio de Vivienda, cuántos ayuntamientos se suman y si las medidas aprobadas tras la muerte de Abascal se desarrollan de verdad en el territorio, que es donde se pelea el parque público.

En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)

  • 💸 ¿Qué ha cambiado? Hay convocada una huelga por la vivienda el 11 de noviembre en toda España.
  • 👥 ¿A quién afecta? A inquilinos y trabajadores cuyo sueldo no cubre el alquiler; UGT y CCOO se han sumado.
  • ✅ ¿Qué puedes hacer? Consultar la convocatoria de tu sindicato o del Sindicato de Inquilinas y ver si tu sector está llamado.