El fenómeno del 'Slow Travel' en España: las 5 fincas rurales donde la desconexión digital es norma

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Finca Argayall (La Gomera): el retiro off-grid donde no hay wifi ni cobertura en las habitaciones

Descubra una capilla rústica situada en el espectacular paisaje de Vallehermoso, Islas Canarias.

En la cala de Argaga, a un kilómetro del puerto de Valle Gran Rey y encajada entre acantilados, la Finca Argayall ocupa unas 1,4 hectáreas que funcionan como comunidad experimental desde 1986. Allí viven y trabajan de forma permanente alrededor de una veintena de personas, con una tripulación estable de unas quince, y esa vida en común sostiene la experiencia del huésped: cuatro habitaciones con baño y vistas al mar, cinco más de jardín con baño compartido y cabañas repartidas entre árboles tropicales. La autosuficiencia no es un eslogan: la electricidad se genera en la propia finca con placas solares y generador, el agua procede de manantiales de la isla, la comida vegetariana sale en buena parte de su huerto de permacultura y hay dos piscinas, además de la playa a pocos pasos.

El detalle que la hace merecedora de esta lista es la infraestructura de la desconexión. No hay wifi en las habitaciones y la cobertura móvil es muy débil, hasta el punto de que el teléfono deja de ser una herramienta de trabajo. A ello se suma el ritmo energético: el suministro de 220 voltios se interrumpe a las 22.00 y después solo quedan luces de 12 voltios en las habitaciones, con caminos sin iluminar que obligan a llevar linterna. El acceso refuerza el aislamiento: desde el desprendimiento de noviembre de 2020 la pista de tierra está cortada y solo se llega por mar o por esa vía cerrada. Yoga, meditación y silencio completan una estancia cuyas tarifas de alojamiento con pensión completa se mueven entre 81 y 140 euros por persona y noche.

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