Verstappen incendia las radios de Red Bull en Austin: "Deberíamos usar lenguaje de signos"

Hadjar salió tercero y acabó sexto tras arrancar con la configuración de motor equivocada al no oír a su ingeniero. Red Bull asume que el fallo no quedará resuelto del todo hasta 2027.

Verstappen se ha hartado de las radios de Red Bull y propone una salida de emergencia: pasarse al lenguaje de signos. Tercero en Austin, el neerlandés calificó el asunto de 'desastre' y aclaró que no es la segunda vez del año, sino la enésima.

Lo que Verstappen soltó en la rueda de prensa de Austin

La escena fue en la comparecencia posterior a la carrera, con el podio todavía caliente. Le preguntaron si era frustrante repetir los fallos de comunicación y el cuatro veces campeón corrigió al periodista antes de contestar: 'No es la segunda vez. Ya no sé cuántas van este año. Igual deberíamos empezar a comunicarnos en lenguaje de signos. Probablemente salga más barato también. Es un desastre. Es realmente frustrante, la verdad'.

El inventario no acabó ahí. El neerlandés repasó un fin de semana con demasiados frentes abiertos: elecciones de neumáticos que no le convencieron, una parada en boxes lenta, y una unidad de potencia que se comportaba distinto en cada curva. El diagnóstico daba para un informe técnico entero.

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'Demasiados problemas con la unidad de potencia, con un comportamiento muy inconsistente en las curvas: cada vuelta, cada curva, distinto', explicó. 'Así no puedes construir un ritmo, no puedes construir ningún tipo de consistencia en el coche'.

El podio, el décimo de su temporada, llegó con una ayudita. Lo admitió sin dramas: la bandera virtual del final le echó una mano y allí se plantó, tercero, con la sensación de haber rescatado un fin de semana que se le estaba escapando entre los dedos. Se corta así una racha de dos victorias seguidas, las de Sepang y Singapur. Por delante, el ganador Kimi Antonelli y un Charles Leclerc que tampoco levantó el pie.

Y aquí llega el detalle que menos le va a gustar a Milton Keynes: no es el calentón aislado de un piloto con el pie pesado. Es un patrón que se repite durante todo el año y que el equipo, por ahora, no sabe tapar.

Una radio que falla no resta décimas en la tabla, pero convierte un coche de carreras en un teléfono sin cobertura a velocidad de vértigo.

Hadjar, del tercer puesto al sexto por un mapa equivocado

Isack Hadjar vivió su propia versión del apagón y le salió caro. El francés arrancó tercero, se dejó caer hasta el sexto y por el camino se quedó sin oídos justo cuando más falta le hacían: no escuchaba a sus ingenieros y salió del pit lane con la configuración de motor equivocada. Un mapa equivocado en el peor momento posible.

'Y luego tengo mala cobertura de radio. No oigo lo que está pasando en el pit lane. Salgo con el mapa equivocado', contó el propio piloto a Sky Sports F1, dejando claro que el fallo no es ruido de fondo.

De la queja al ultimátum hay un paso y Hadjar ya lo ha dado: pide rediseñar el embrague. La salida de Austin le costó posiciones y el paquete técnico que debería protegerle en las arrancadas está ahora mismo en el punto de mira. Cuando dos pilotos del mismo garaje señalan fallos el mismo fin de semana, la conversación deja de ser sobre mala suerte y pasa a ser sobre sistema.

Por qué un cable roto pesa más que una décima

Red Bull ha admitido que el problema no va a quedar del todo resuelto esta temporada y que la solución completa apunta a 2027. Traducido al calendario: quedan cinco carreras con el fallo encima de la mesa, y no es un fallo cualquiera, porque afecta a la herramienta más básica del piloto.

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Piensa en todo lo que pasa por ese canal. El piloto decide estrategia, gestiona gomas, pregunta por el estado del coche, avisa de banderas y de peligros en pista. Cuando el audio falla, el muro y el cockpit dejan de ser el mismo equipo y se convierten en dos islas con información incompleta. En un campeonato que se decide por décimas, eso no es cosmética: es rendimiento puro.

Hay también una lectura de vestuario. Verstappen no necesita excusas para justificar un tercer puesto y, aun así, se sentó delante de los micros a enumerar fallos uno por uno. Si el hombre que acaba de subirse al podio dice que su equipo ha estado por debajo de su nivel habitual, el aviso va hacia dentro, no hacia la prensa.

El calendario no da tregua. La Fórmula 1 aterriza el próximo fin de semana en México y allí puede cerrarse el título: si Antonelli termina entre los nueve primeros, el italiano se lleva el campeonato. Para Red Bull la pelea real es otra, el tercer puesto de constructores contra McLaren, y esa se libra con la radio funcionando o sin ella.

Cosas que pasan cuando el pinganillo se cae.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 Qué ha pasado: Verstappen acabó tercero en Austin y estalló contra las radios de Red Bull, que fallaron también a Hadjar.
  • 🔥 Por qué arde: El equipo admite que la avería no estará resuelta hasta 2027 y el francés ya exige rediseñar el embrague.
  • 📲 Lo que viene: México el próximo fin de semana, donde Antonelli puede cerrar el título si acaba entre los nueve primeros.