Pocos arquitectos despiertan tanta devoción como Gaudí, y su juventud vuelve a sorprender: han aparecido diez dibujos que se creían perdidos.
Los ha dado a conocer este sábado el biógrafo Josep Maria Tarragona en el marco del Gaudí International Congress, celebrado en La Pedrera (Barcelona), que cierra sus puertas hoy tras reunir a un centenar de estudiosos y especialistas internacionales. Josep Maria Tarragona ha presentado el hallazgo como una de las ponencias más esperadas del simposio.
Son diez dibujos inéditos. Entre ellos figuran dos autorretratos, de frente y de perfil, fechados en 1876, cuando el arquitecto tenía entre 23 y 24 años y todavía no había terminado la carrera. El cabello abundante y la barba larga y poblada aparecen resueltos con pequeños trazos agrupados. Nada de épica. Solo un joven que se mira y se dibuja.
La historia de la carpeta merece un apartado propio. Los papeles pertenecieron a un compañero de clase, Emili Cabanyes i Rabassa (Mataró, 1850-1916), que llegó a ser alcalde de Mataró, y se han transmitido por herencia de generación en generación hasta hoy. La carpeta reúne 37 papeles originales, de los que estos diez son solo una parte.
Uno de ellos, titulado Nínive, muestra dos figuras masculinas dispuestas en vertical que recuerdan modelos asirios y, en la parte inferior, un gran toro alado; está realizado en tinta sobre papel de tela satinado. El resto son dibujos a grafito sobre papel vegetal, más o menos transparente. La mayoría de las obras procede de esa misma carpeta familiar.
Un hallazgo así no alumbra solo un papel antiguo: devuelve la mirada de un chaval que aún no sabía que sería Gaudí.
Un Gaudí de 23 años: qué mirar en estos trazos
Gaudí no dibujó mucho. Prefería las maquetas, ese método de prueba y error en tres dimensiones que acabó definiendo su arquitectura. Pero tenía talento con el lápiz y desde muy joven mostró una gran capacidad para sintetizar gráficamente tanto la observación directa como los modelos estudiados, según explica Tarragona. El Gaudí joven ya mostraba un trazo seguro.

En otro de los papeles, algo posterior, el arquitecto esboza un autorretrato de su mano izquierda, con los dedos largos y estrechos, que comparte espacio con cabezas de animales convertidas en piezas ornamentales, pequeños remates bilaterales y un estudio geométrico. La mezcla desconcierta. Y dice mucho. La naturaleza como repertorio y la geometría como estructura: ahí está el embrión de su manera de pensar la forma.
Cómo se ha verificado que los dibujos son auténticos
Tarragona, autor de dos biografías de referencia del arquitecto (1999 y 2016), ha contado con la colaboración de Francesc Xavier Jové. No alberga dudas sobre la autenticidad: la trazabilidad histórica de la carpeta está clara y las cifras, letras y palabras que aparecen en los dibujos se han contrastado con las del Manuscrito de Reus, el único cuaderno de notas escrito por Gaudí que ha llegado hasta nuestros días.
Ese cuaderno se redactó entre 1873 y 1879, durante sus años de estudiante, y se salvó de la quema del taller de la Sagrada Familia durante la Guerra Civil gracias al arquitecto Domènech Sugrañes. El Manuscrito de Reus es la piedra de toque del hallazgo. La coincidencia de formas entre unos y otros papeles resulta evidente, e incluso hay rotulaciones con numerosos planos firmados por Gaudí.
En la carpeta hay también material menos vistoso y muy revelador: el anteproyecto de un sifón en una instalación de blanqueo, el dibujo de una grúa, estudios ornamentales y constructivos, una hoja de trabajo con el escudo de Mataró —una mano que sostiene dos tallos ramificados con hojas lanceoladas— y estudios de coronamientos a partir de ilustraciones del arquitecto francés Viollet-le-Duc.
Conviene recordar el contexto. Antes de acabar la carrera, Gaudí ya había firmado los planos de la casa del gerente de la Cooperativa Obrera Mataronense, su primer edificio, lo que hoy se conoce como Nau Gaudí y sede de la colección de Lluís Bassat. Mataró fue el primer laboratorio de Gaudí.
Lo hizo junto a Cabanyes, con quien no se descarta que colaborara puntualmente en proyectos como la capilla del Sacramento de la basílica de Santa María. También en Mataró conoció a Pepeta Moreu, su único amor conocido, que le dio calabazas. Detalles humanos que devuelven al arquitecto a la escala de una persona.
El Gaudí International Congress 2026 ha reunido una cuarentena de ponencias, tantas como nuevas aportaciones al conocimiento del arquitecto. La Pedrera reunió a un centenar de especialistas llegados de dentro y fuera de Catalunya. Para Galdric Santana, comisario del Any Gaudí 2026 y director de la Càtedra Gaudí, el simposio ha marcado un relevo generacional entre los investigadores y ha abierto caminos que antes nadie estaba viendo.
Dónde seguir la pista de estos dibujos
Por ahora hay una ponencia y una investigación en curso. Los dibujos permanecen en la carpeta heredada por la familia Cabanyes y no hay confirmación de que vayan a exponerse al público. Quien quiera seguir el rastro del arquitecto puede consultar la programación del Any Gaudí 2026 en la web oficial de La Pedrera, donde también se confirman horarios y entradas para visitar el edificio.
Cierra el congreso una sensación agridulce: el material está localizado, estudiado y presentado, pero la contemplación directa tendrá que esperar. Mientras tanto, queda la certeza de que el Gaudí de la Sagrada Familia empezó a formarse en unos papeles pequeños, casi domésticos, que alguien guardó durante más de un siglo sin saber del todo lo que tenía entre manos.
Ficha técnica
- Título: Carpeta de dibujos de juventud de Antoni Gaudí (autorretratos fechados en 1876).
- Autor o autora: Antoni Gaudí, con investigación de Josep Maria Tarragona y Francesc Xavier Jové.
- Qué puedes ver: Diez dibujos inéditos, entre ellos dos autorretratos, un estudio de su mano izquierda, Nínive y varios estudios técnicos y ornamentales; forman parte de una carpeta de 37 papeles originales.
- Recinto y ciudad: La Pedrera, Barcelona, sede del Gaudí International Congress 2026.



