De joya olvidada a récord de reservas: la ciudad de España que dispara sus visitas de otoño sin gastar más de 30 € al día

Mientras medio país se pelea por Roma o París, esta ciudad del interior de España se ha colado entre los destinos que más crecen esta temporada. Te contamos por qué está arrasando y cómo visitarla sin gastar una fortuna.

España vuelve a mirar hacia dentro cuando llega el otoño, y esta vez el foco se lo lleva una ciudad que hasta hace poco pasaba casi inadvertida en los planes de escapada. Hablamos de Ourense, la capital gallega del Miño, que en las últimas semanas ha pasado de ser un destino secundario a convertirse en una de las grandes revelaciones de la temporada.

No es casualidad ni un golpe de suerte puntual. Los datos de búsquedas y reservas confirman una tendencia que lleva meses cogiendo fuerza, y que coincide además con el mejor momento del año para visitarla: menos calor, menos gente y precios que siguen siendo más que razonables para cualquier bolsillo.

España tiene una joya escondida y se llama Ourense

Durante años, Ourense ha vivido a la sombra de Santiago, A Coruña o Vigo, ciudades que concentraban buena parte del turismo gallego. Pero algo ha cambiado: la ciudad ha empezado a aparecer en los listados de escapadas de otoño con una frecuencia que antes no tenía, y los propios datos de plataformas de viajes lo confirman.

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Lo curioso es que el motivo no es ningún reclamo artificial ni una campaña de marketing agresiva. Es, sencillamente, que la gente ha redescubierto lo que esta ciudad lleva ofreciendo toda la vida: historia, gastronomía de cuchara y un patrimonio termal único en toda España.

El secreto que dispara las reservas: baños gratis todo el año

Aquí está la clave que explica buena parte del boom. Ourense es la única ciudad de España con aguas termales naturales que brotan en pleno casco urbano, y varias de ellas son completamente gratuitas. Se puede pasear por el centro y, sin previo aviso, toparse con una poza donde el agua sale a más de 60 grados.

Esta combinación de patrimonio y aguas termales explica por qué la ciudad empieza a aparecer también en guías dedicadas a las rutas termales de España, un tipo de turismo que cada vez interesa a más viajeros nacionales que buscan desconectar sin salir del país.

Youtube video

El vídeo anterior recorre los puntos imprescindibles de la ciudad y deja claro por qué cada vez más viajeros la eligen como base para una escapada de fin de semana.

Cuánto cuesta de verdad moverse por esta ciudad

Aquí entra la parte que más interesa: el presupuesto. Una habitación doble en un hostal o pensión céntrica ronda los 35-40 euros por noche, lo que dividido entre dos personas deja el alojamiento en cifras muy asumibles. Sumando desayuno, comida de menú, alguna caña y el acceso a las termas (gratis en varios puntos), es perfectamente posible cerrar el día por debajo de los 30 euros por persona.

Esa cifra convierte a la ciudad en una de las opciones más asequibles del interior de España para una escapada de otoño, algo que pesa mucho a la hora de decidir destino cuando el bolsillo manda.

Diez cosas que no puedes dejar pasar en tu visita

Si te animas a hacer la maleta, estas son las claves para aprovechar bien el viaje:

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  • Bañarte en las termas de Outariz, junto al río Miño, con acceso gratuito.
  • Visitar la catedral de San Martiño y su Pórtico del Paraíso.
  • Cruzar el Puente Romano, símbolo histórico de la ciudad.
  • Pasear por la Plaza Mayor y su casco antiguo empedrado.
  • Probar el pulpo y las empanadas en cualquier taberna del centro.
  • Acercarte a las fuentes termales de As Burgas, en pleno núcleo urbano.
  • Reservar al menos dos noches para amortizar el desplazamiento.
  • Combinar la visita con una excursión a la Ribeira Sacra, a menos de una hora.
  • Evitar los fines de semana con puente, cuando sube la ocupación.
  • Moverte a pie: el centro histórico se recorre entero caminando.

Los números que confirman el boom turístico

Más allá de las sensaciones, hay cifras que respaldan el fenómeno. La ciudad llegó a batir en pleno verano su propio récord histórico de pernoctaciones, con más de 70.000 noches registradas solo en julio, según datos oficiales del INE. Y lo más llamativo: casi el 84% de esos visitantes son viajeros nacionales, muchos de ellos llegados desde Madrid.

Ese apoyo del turista español explica por qué, de cara al otoño, la ciudad encabeza el crecimiento de búsquedas entre los destinos de interior gallego, por delante incluso de opciones más conocidas como Santiago o Pontevedra.

Para entender mejor el origen de este patrimonio, merece la pena repasar la historia de las ciudades termales de España, cuyo origen se remonta a los asentamientos romanos que se instalaron junto a las fuentes de aguas calientes.

Youtube video

Este segundo vídeo se centra exclusivamente en las termas y ayuda a hacerse una idea clara de cómo son los distintos recintos antes de planificar la ruta.

Por qué ahora y no en otro momento del año

El otoño tiene una ventaja que en verano desaparece: las temperaturas bajan, pero el agua de las termas sigue saliendo caliente todo el año, así que el contraste entre el frío del ambiente y el calor del agua se convierte en parte del atractivo. A eso se suma que los precios de alojamiento no suben como en temporada alta, algo que los viajeros con presupuesto ajustado agradecen especialmente.

Septiembre y octubre concentran, además, buena parte de la actividad cultural y gastronómica de la ciudad, con mercados de temporada y menús centrados en la matanza y la castaña.

España vuelve a apostar por el interior este otoño

El caso de esta ciudad gallega resume bastante bien hacia dónde se mueve el turismo nacional: menos masificación, más autenticidad y presupuestos que no obligan a hacer encaje de bolillos. España tiene decenas de destinos como este esperando a ser descubiertos, y Ourense se ha ganado, por méritos propios, un lugar entre los favoritos de la temporada.

Si buscas una escapada barata, con historia, buena mesa y la posibilidad de meterte en un baño termal al aire libre en pleno mes de noviembre, esta ciudad tiene prácticamente todo lo que se le puede pedir a un destino de otoño.