¿Hasta cuándo dura el calor en Madrid? La AEMET ya anticipa cuándo podría volver el "ambiente otoñal"

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Qué tiene que ocurrir para que llegue el otoño: la borrasca que puede mover la pieza

Que el otoño se instale en Madrid no depende del calendario, sino de que se rompa el bloqueo anticiclónico que domina ahora mismo la Península. Una dorsal subtropical "extremadamente robusta", en palabras de los meteorólogos, mantiene el mercurio por encima de los 30 grados y ha convertido la primera semana del otoño astronómico —que arrancó el 23 de septiembre a las 02:25, hora peninsular, según la AEMET— en un veranillo de San Miguel de pleno verano. La pieza que debe moverse es el chorro polar, la 'autopista' de vientos de niveles altos que separa el aire polar del subtropical. Ahora discurre por latitudes muy septentrionales, entre el norte del Reino Unido y Escandinavia, con rachas que llegan a superar los 200 km/h, y confina borrascas y frentes al norte de Europa. Mientras no se desplace, Madrid seguirá con cielos despejados y sin una gota de lluvia.

El cambio exige que esa pieza se mueva. Los modelos del centro europeo apuntan a que, a partir del 28 de septiembre, el chorro polar se ondulará y descenderá hacia el noroeste peninsular, arrastrando una vaguada de aire frío. Ese descuelgue sería el que abriría la puerta a las primeras borrascas atlánticas: los mapas de anomalía de precipitación ya han dado un vuelco y, en la semana del 28 de septiembre al 5 de octubre, no se esperan déficits, con lluvias posibles en el Mediterráneo, Baleares y el Atlántico europeo. La AEMET anticipa que un frente podría rozar el noroeste al final de esta semana, con temperaturas algo más bajas pero todavía por encima de lo normal. Para que el otoño se consolide no basta con una borrasca aislada: debe retirarse el anticiclón de las Azores y llegar aire frío en altura.