1Comparar el precio por noche en lugar del precio final: la limpieza y la comisión de servicio pueden sumar un 25%
El precio por noche que ves en los resultados de búsqueda es solo una parte de lo que acabarás pagando, y no la más previsible. En Airbnb, la tarifa de limpieza es un importe fijo por reserva que no se integra en el precio nocturno, mientras que la comisión de servicio se calcula como porcentaje de ese precio más las tarifas añadidas. En el modelo de tarifa compartida, el más habitual, el huésped paga entre un 14,1% y un 16,5% adicional; en el de tarifa única, ese 14%-16% lo asume el anfitrión. La propia Airbnb lo ilustra: un anuncio de 100 euros por noche acaba costando al huésped unos 115. Y como la limpieza es fija, pesa mucho más en estancias cortas: la misma cantidad para dos noches que para dos semanas. Las referencias del sector sitúan ese cargo en unos 50-90 euros para un estudio, 90-150 para dos o tres dormitorios y 150 o más en casas grandes.
El fallo está en comparar peras con manzanas: dos alojamientos con idéntica tarifa nocturna pueden acabar con facturas muy distintas según cómo repartan limpieza y comisiones. Con las cifras anteriores: 120 euros por noche durante tres noches son 360 euros; una limpieza de 45 euros y un 15% de servicio dejan el total en unos 459, o sea 153 euros por noche, un 27,5% más. Por eso los reguladores llevan años cerrando el cerco. En la UE, Booking.com debe integrar los suplementos de limpieza obligatorios en el precio total desde junio de 2020, y en Reino Unido firmó acuerdos vinculantes en 2019 para mostrar el coste completo desde el inicio. En Estados Unidos, la norma contra las «junk fees» de la FTC, en vigor desde el 12 de mayo de 2025, empujó a Booking.com y Vrbo a enseñar el precio total con todas las tarifas obligatorias por delante, como ya hacía Airbnb. Fuera de ese cálculo quedan aún tasas turísticas, fianzas o extras opcionales que a veces solo aparecen al final del proceso o al llegar al alojamiento.
