La reforma de pensiones aprobada en los últimos cinco años ha mejorado la sostenibilidad del sistema, según el último informe de Fedea. El estudio, sin embargo, pone dos reparos: parte de esa mejora se apoya en medidas arriesgadas y en previsiones que sus autores consideran optimistas.
¿Qué dice el informe de Fedea?
El documento de trabajo analiza el equilibrio y la sostenibilidad de los sistemas públicos de pensiones europeos a partir del Ageing Report, el informe de la Comisión Europea sobre el gasto ligado al envejecimiento. Fedea compara a España con Alemania, Francia, Países Bajos y Suecia. Los autores —José Enrique Devesa, Inmaculada Domínguez, Borja Encinas y Robert Meneu— miden la generosidad inicial, la esperanza de vida, el esfuerzo en cotizaciones y las carreras más largas.
En ese baremo, el indicador español pasa del 1,34 en 2022 al 0,90 en 2050, la mayor mejora de los cinco países. Por debajo de 1, el sistema tiende a la sostenibilidad; por encima, se aleja de ella. El matiz importa. Con ese recorrido, España es el país que más avanza, por delante de Suecia (de 1,02 a 0,82), de Países Bajos y de Francia. Alemania ya parte de una posición saneada (0,59) y apenas la mueve en 2050.
Eso sí, España arranca desde la situación más insostenible del grupo. La mejora se apoya en tres patas: la caída de la tasa de reemplazo —el porcentaje que supone la pensión frente al último sueldo—, el aumento de los ingresos por cotizaciones y unas carreras laborales más largas.
La pensión inicial pasa de representar el 77,2% del último salario en 2022 al 64,6% en 2050, un descenso de 12,6 puntos que es el más pronunciado de los cinco países. En paralelo, el sistema español es el segundo de la UE que más eleva sus ingresos para pagar pensiones, solo por detrás de Chipre: 1,7 puntos del PIB en dos décadas, sumando cotizaciones y las transferencias que recibe la Seguridad Social.
¿A quién afecta y cómo?
El impacto se reparte entre quienes cotizan hoy y quienes se jubilarán en las próximas décadas. El informe cifra en 2,6 años el alargamiento de las carreras de cotización y sitúa la edad efectiva de jubilación, la real y no la legal, en 66,4 años en 2050 frente a los 64 de 2022. El cambio es gradual.
El informe dibuja un sistema más sostenible, pero también una pensión inicial que pesará menos sobre el último salario de cada jubilado.
Los autores hablan de reformas 'exitosas, aunque arriesgadas'. Entre las medidas que sostienen la mejora citan el refuerzo de ingresos con nuevos conceptos de cotización y el uso normalizado de transferencias del Estado para financiar gastos contributivos. Y entre las alertas, los supuestos 'excesivamente optimistas' con los que se evalúan los cambios en la jubilación anticipada y demorada o la revalorización de la pensión máxima por debajo de la base máxima de cotización.
La mejora estructural no evita, sin embargo, que el sistema siga con problemas de equilibrio y de liquidez en los próximos años. La causa es doble: el envejecimiento de la población y la jubilación masiva de los nacidos durante el baby boom, la generación que ahora empieza a retirarse. No es un problema menor.
Qué aprenden otros países y qué toca vigilar
El trabajo cierra con una idea con recorrido: los países que mejor controlan el gasto en pensiones son los que cuentan con cuentas nocionales —un modelo de reparto en el que cada trabajador acumula una cuenta virtual con sus aportaciones— o con una vinculación automática de la edad de jubilación o de la pensión inicial a la esperanza de vida.
Suecia e Italia figuran entre los que combinan ambos elementos. Dinamarca, Grecia, Portugal, Finlandia y Países Bajos también ligan la edad de retiro a la evolución de la esperanza de vida. España va por otra vía: por ahora no aplica ninguno de esos mecanismos automáticos.
El grueso de los cotizantes actuales notarán el cambio sobre todo a medio plazo: menos pensión inicial respecto al último sueldo y más años de cotización antes de retirarse. Para los futuros jubilados, la clave será cuánto pesa la prestación en su nómina final. Para las cuentas públicas, el reto sigue siendo el equilibrio anual entre ingresos y gastos.
Los autores insisten en que la sostenibilidad ganada no exime de vigilar ese equilibrio. El envejecimiento y la salida masiva del mercado laboral de la generación del baby boom son los dos frentes que marcarán los próximos años. El reto no desaparece.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: El informe de Fedea constata que la reforma de pensiones mejora la sostenibilidad del sistema hasta 2050.
- 👥 Quiénes son los afectados: Los cotizantes actuales y los futuros jubilados, que recibirán pensiones iniciales más ajustadas.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Más ingresos y carreras más largas, con dudas sobre el equilibrio anual de las cuentas públicas.



