Marcos Llorente es futbolista del Atlético de Madrid pero, para una parte de su audiencia, también es algo parecido a una autoridad sanitaria. Habla del sol, de alimentación y del descanso sin ser ningún experto de nada, pero sus opiniones circulan con la fuerza de quien acumula 2,8 millones de seguidores solo en su perfil de Instagram y un altavoz mediático que ningún divulgador científico puede igualar.
Hoy tratamos sus declaraciones más polémicas, sobre todo cuando chocan de frente con el consenso científico. Desde su cruzada contra la crema solar hasta el colchón que se llevó a la concentración de la selección española en 2021, pasando por la dieta paleo o el recurso del "a mí me funciona". No se trata de ridiculizar sus hábitos personales, sino de medir el alcance de un discurso que mezcla experiencia propia con desconfianza hacia la ciencia.
2El colchón 'milagroso'
En 2021, durante la concentración de la selección española en Las Rozas para la Eurocopa, Marcos Llorente se llevó de casa su propio colchón. El jugador del Atlético de Madrid lo calificó como «milagroso» y lo integró en su rutina de recuperación. El artilugio, del fabricante español HOGO —firma en la que el futbolista ha invertido—, rondaba entre los 35.000 y los 40.000 euros según el modelo y las medidas; la versión más cara del catálogo se anunciaba por 39.500. La empresa lo presentaba como «el único sistema de descanso del mundo, patentado y garantizado científicamente, que reduce la edad biológica de forma natural», además de proteger de la «contaminación electromagnética y la radiación» con una malla de plata y grafito conectada a una toma de tierra. Su ejemplo cundió entre compañeros: Koke, Laporte, Morata y Eric García también se llevaron el suyo.
Lo que hace polémico el episodio es la distancia entre ese relato y la evidencia. El Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS) desmontó los avales del colchón: el estudio que lo respaldaba se hizo con 31 voluntarios, amigos o familiares de empleados de la empresa, y lo financió la propia compañía; solo midió el campo eléctrico y no el magnético, y los niveles registrados (984,7 mV) quedaban miles de veces por debajo del límite considerado seguro (87.000 mV). De ocho parámetros analizados, solo dos resultaron estadísticamente significativos. El colchón no es un tratamiento, sino una pieza más del catálogo con el que el futbolista convierte sus hábitos en marca: las mismas gafas de fototerapia de 199 euros, el café con mantequilla o las lámparas de luz roja. La terapia, en realidad, se llama negocio.
