El informe PISA de España deja una conclusión que sorprende: la brecha socioeconómica se reduce, pero el nivel educativo cae en todos los estratos. Según el análisis de Esade a partir de los datos de PISA 2025, el peso del origen socioeconómico en los resultados académicos ha pasado del 12,1% al 8,3%. España entra así en el tercio más equitativo de la OCDE.
¿Qué ha pasado con la brecha y el nivel?
Sin embargo, esa aparente mejora esconde una nivelación hacia abajo. En lectura, la distancia entre los alumnos de mayor y menor renta se reduce en 18 puntos, pero porque los estudiantes acomodados pierden 33 puntos, el equivalente a más de tres trimestres, frente a los 15,1 puntos que ceden los de menos recursos.
«El nivel ha caído en el alumnado de todos los niveles socioeconómicos y lo ha hecho el doble, prácticamente, en el nivel socioeconómico alto. Eso hace que parezca que se aumenta la equidad. Pero en realidad no es un buen indicador porque todo el mundo está peor», ilustra Lucía Cobreros, una de las autoras del informe de Esade.
¿A quién afecta y cómo?
En la mayoría de los 35 países de la OCDE analizados, la pérdida de rendimiento se concentra en el alumnado más rico, mientras que las rentas bajas apenas caen (−0,6 puntos de media). España rompe esa tendencia: el decil más pobre ha perdido 10,6 puntos. La caída no ha perdonado a ningún estrato social.
El mapa autonómico reproduce el patrón. Todas las comunidades analizadas pierden puntuación en todos los niveles socioeconómicos, salvo Castilla-La Mancha, que logra congelar la sangría. La Comunidad Valenciana es el caso más anómalo: los estudiantes con menos recursos retroceden 61,2 puntos, más que los ricos (53). El País Vasco registra el peor rendimiento de todo el país en su cuartil alto.
La equidad que muestra PISA en España es una consecuencia de la caída generalizada, no de una mejora de los alumnos con menos recursos.
Frente a las tesis que atribuyen el retroceso al aumento de la diversidad, el informe acota el impacto demográfico. Los estudiantes inmigrantes obtienen 35,3 puntos menos en lectura que los nativos, una brecha menor que la media de la OCDE (44,6) y de la UE (52,3).
Cuando se aísla el nivel socioeconómico, la brecha cae a 15,4 puntos, lo que indica que la desventaja es sobre todo económica. Sin embargo, esa brecha neta se ha duplicado en tres años, con deterioros marcados en Andalucía y La Rioja.
La repetición sigue congelada en el 22%, el tercer puesto más alto de la OCDE, más del doble que la media (9,8%). La brecha por renta es brutal: en en el cuartil alto repite el 7%, igual que la OCDE; en el bajo, el 40%, frente al 16% internacional. A igualdad de competencias, un estudiante de renta baja tiene cinco veces más probabilidades de repetir.
En el uso de la inteligencia artificial, el 46% de los estudiantes de 15 años recurre a chatbots semanalmente, nueve puntos por encima de la OCDE. La brecha digital se ensancha en casa: la diferencia entre el cuartil más bajo y el más alto pasa de 7 puntos en el aula a 12 en el hogar.
Qué implicaciones tiene para la educación española
Los datos de PISA 2025 confirman una tendencia que preocupa a los expertos: la caída del rendimiento no se explica por el aumento de la inmigración ni por los cambios demográficos. De los 21,9 puntos que España ha perdido en comprensión lectora, solo 0,1 puntos son atribuibles a la alteración de la composición social o al incremento de la población inmigrante. La causa principal parece estar en el sistema educativo, no en los cambios de la sociedad.
La repetición de curso, además, penaliza de forma desproporcionada a los alumnos con menos recursos. A igualdad de competencias, un estudiante de renta baja tiene cinco veces más probabilidades de haber repetido que uno de renta alta. Esa dinámica refuerza las desigualdades y consolida a España como el segundo país con mayor penalización por origen social en las decisiones de repetición.
El reto, según los expertos, no es solo mejorar los resultados de los más vulnerables, sino frenar la caída generalizada. La equidad no puede construirse a costa del nivel. Las comunidades autónomas y el Ministerio de Educación deberán decidir en los próximos meses cómo atajar este deterioro, que afecta tanto a los alumnos ricos como a los pobres.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: La brecha socioeconómica en PISA se reduce, pero por una caída generalizada del rendimiento.
- 👥 Quiénes son los afectados: Estudiantes de 15 años, especialmente los de rentas bajas, y sus familias.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Una aparente equidad sin mejora real del nivel educativo en ningún estrato.



