Pocas instituciones acumulan en la historia reciente europea un repertorio de escándalos comparable al de la Casa Real española. Los episodios que reúne esta lista que recopilamos a continuación comparten un denominador común: nacieron en el ámbito privado, cortesano o empresarial y acabaron condicionando a la Corona, a los presupuestos públicos o a la relación de la monarquía con la opinión pública. El arco temporal va del reinado de Isabel II, destronada en 1868, a las investigaciones más recientes sobre Juan Carlos I.
Todos estos casos están respaldados por resoluciones judiciales, investigaciones periodísticas contrastadas o reconstrucciones históricas solventes, o bien han tenido consecuencias institucionales, económicas o dinásticas verificables.
6Isabel II y la corte de los escándalos que precipitó la Revolución de 1868
Isabel II reinó entre 1833 y 1868 y su corte se convirtió en el escenario de un escándalo permanente que mezcló lujuria, corrupción y una religiosidad mal entendida. Casada en 1846 con su primo Francisco de Asís —de quien se decía abiertamente en Madrid que era homosexual—, la reina acumuló una larga lista de amantes, entre ellos el general Serrano. Su propia madre, la regente María Cristina, fue expulsada de España por las Cortes en 1854 tras aflorar el "bolsillo secreto", un fondo opaco con el que se financiaron negocios ilegales. A ello se sumó el álbum satírico "Los Borbones en pelotas", atribuido a los hermanos Bécquer, con 89 láminas que retrataban a la familia real en escenas obscenas. La paternidad de varios de sus hijos fue puesta en duda y en 1842, siendo aún menor, gastó 611.833 reales solo en caprichos.
El descrédito moral fue el caldo de cultivo de la Revolución Gloriosa. A la corrupción de la camarilla se sumaron la crisis ferroviaria de 1866, la quiebra en cadena de sociedades de crédito y el hambre, mientras Narváez y después González Bravo gobernaban con métodos autoritarios. En 1866, progresistas y demócratas firmaron el Pacto de Ostende para derrocar a la reina. El 18 de septiembre de 1868 el almirante Topete se sublevó en Cádiz junto a Prim; diez días después la batalla de Alcolea selló la derrota. El 30 de septiembre Isabel II partió al exilio en Francia y no abdicó hasta 1870, en favor de Alfonso XII. Pocas monarquías europeas cayeron con semejante acumulación de escándalos privados convertidos en asunto de Estado.
