El truco de los chefs para que los huevos fritos queden crujientes con la yema líquida

Basta con un ingrediente que ya tienes en la nevera: la mantequilla. Es el gesto de Gordon Ramsay que convierte unos huevos fritos de diario en un bocado con bordes crujientes y yema líquida.

Un huevo frito perfecto tiene los bordes dorados, la clara tierna y la yema líquida justo para reventar en el pan. Suena sencillo, pero hay un truco de cocina que lo cambia todo y que ya está en casi todas las neveras: la mantequilla.

La técnica la recoge la escuela de cocina de Directo al Paladar y tiene nombre propio, el del chef Gordon Ramsay. El clásico de toda la vida tiene su historia en Wikipedia, pero lo que viene ahora es puro sabor.

El truco está en freír con una mezcla de aceite y mantequilla: el aceite aguanta la temperatura y evita que se queme; la mantequilla se dora en segundos y crea esa capa dorada y crujiente en los bordes. La clara queda jugosa y la yema conserva ese punto líquido que tanto mola.

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El borde crujiente no es casualidad: es la mantequilla, que se dora y carameliza mientras la yema sigue líquida.

huevos fritos perfectos

Ingredientes

  • 2 huevos frescos a temperatura ambiente
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita de mantequilla (unos 5 g)
  • Sal al gusto

Cómo preparar huevos fritos crujientes, paso a paso

  1. Saca los huevos de la nevera unos 10 minutos antes. Atemperarlos evita que se encojan al contacto con la sartén caliente y ayuda a que la clara se cocine de manera uniforme.
  2. Pon una sartén antiadherente a fuego medio-alto y añade el aceite de oliva. Espera a que empiece a brillar ligeramente, sin que llegue a humear.
  3. Incorpora la mantequilla. Se derretirá y empezará a burbujear, y en unos segundos cogerá un color dorado. Ese es el momento exacto para cascar los huevos.
  4. Casca cada huevo con suavidad y déjalo caer cerca de la superficie de la sartén para que se extienda bien. Baja un poco el fuego si ves que el aceite salta mucho.
  5. Fríe durante 2-3 minutos a fuego medio. Si te gusta la clara muy cuajada, tapa la sartén los últimos 30 segundos; si prefieres los bordes más crujientes, inclina la sartén y baña la clara con la grasa caliente.
  6. Retira los huevos con una espumadera, escurre el exceso de grasa y añade la sal en el último momento. Sírvelos al instante con pan tostado.

Trucos para que salgan perfectos

Vigila el color de la mantequilla. Si pasa de dorada a marrón oscuro, se quema y amarga. En cuanto huela a tostado, casca los huevos. La sartén antiadherente y el aceite de oliva virgen extra son la base de un huevo frito que no se pega; la mantequilla solo aporta sabor y textura crujiente.

Si no quieres sumar lácteos, puedes probar con una gota de aceite de sésamo al final, pero el sabor cambia por completo. Con un buen pan de pueblo y un café con leche, el desayuno se vuelve fiesta. Sale redondo.

🍽️ La ficha de la receta

  • 🍴 Plato: Huevos fritos con mantequilla.
  • 👥 Raciones: 1 persona.
  • ⏱️ Tiempo: 15 minutos.
  • 📊 Dificultad: Fácil.