Isabel Rodríguez admite que el decreto de vivienda se queda corto y pide a Junts y Podemos cerrar el pacto

La ministra de Vivienda admite en una entrevista que le gustaría haber ido más lejos y pide cesiones a los grupos que tumbaron el texto en julio. La votación sigue sin fecha en el Congreso.

El decreto de vivienda se queda corto y la ministra lo admite sin rodeos. Isabel Rodríguez lo deja claro en una entrevista con elDiario.es: le hubiera gustado ir 'mucho más lejos'. Y sobre esa confesión, pide a Junts y Podemos que cedan para desbloquear un texto que sigue encallado en el Congreso.

La norma regula el alquiler de habitaciones, entre otros puntos, y suma meses sin votación. En julio fue rechazada por Junts y Podemos. El Gobierno llegó a anunciar que la votaría en septiembre. A 13 de septiembre, la ministra no pone fecha: 'Lo antes posible', responde. La negociación sigue abierta, y el pulso no es nuevo: los mismos grupos ya tumbaron el texto.

Qué ha reconocido la ministra

Rodríguez no esconde los límites del decreto. Dice que le gustaría prohibir los pisos turísticos, como ha hecho el alcalde de Barcelona, y frenar el alquiler de temporada que expulsa a los estudiantes. 'Sin ninguna duda, me hubiera gustado ir mucho más lejos', concede en la entrevista. Esa frase es su forma de calibrar el texto que ella misma negocia con los grupos.

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Sobre el realquiler por habitaciones que infla los precios, la ministra recuerda que la infravivienda no está legalizada y que las normas de habitabilidad corresponden a comunidades y ayuntamientos. Admite que un piso puede pasar de costar 800 euros a más de 2.000 si se realquila por habitaciones. Para cambiar de raíz el uso del suelo residencial haría falta una ley estatal. Y eso no está en este decreto.

El pulso con Junts y Podemos

La titular de Vivienda señala directamente a los dos grupos que tumbaron el texto en julio. 'Podemos y Junts no, están poniendo palos en las ruedas', afirma. Su petición es que renuncien a 'máximos ideológicos', igual que asegura haber hecho el Ministerio. El acuerdo no avanza mientras ninguno de los dos mueva su posición.

El punto más polémico es la reforma de la Ley de Suelo. Podemos sostiene que permitirá 'pelotazos urbanísticos'. La ministra lo niega y defiende que sirve para modernizar normas de los años 80, exigir sostenibilidad y evitar que se construya en zonas inundables. Convergen dos lecturas difíciles de cuadrar: la urgencia de levantar suelo para vivienda asequible frente al miedo a un nuevo ciclo especulativo.

La propia ministra admite que el decreto se quedó lejos de lo que le habría gustado aplicar para bajar los alquileres.

Rodríguez también saca pecho con las cifras de la vivienda pública. Casa 47 ha publicado una primera tanda de 638 pisos y, según la ministra, entregará 100.000 en diez años. Dice que la VPO (vivienda de protección oficial) representa ya el 20 % y que las licitaciones viven su mayor aumento en dos décadas. Son datos que chocan con el atasco legislativo del decreto. Sobre el piso de la avenida Concha Espina visitado en la entrevista, asegura que saldrá por poco más de 740 euros al mes.

Por qué la vivienda vuelve a tensar el pacto

No es la primera vez que la vivienda pone a prueba al bloque de investidura. La Ley de Vivienda estatal ya obligó a sumar apoyos con renuncias mutuas, mientras el alquiler de temporada y de habitaciones no ha dejado de crecer. Ahora la ministra admite que el texto congelado es el mínimo posible para destensar el mercado, y reclama a Junts y Podemos la misma generosidad que ella dice haber mostrado.

Al pulso político se suma un caso con fecha concreta: el desahucio de Maricarmen, previsto para el 23 de septiembre en Madrid. La ministra responsabiliza a la Comunidad de Madrid y a su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, de imponer la 'ley de la selva'. El ministerio asegura que intentará evitarlo 'hasta el último momento' y defiende que el decreto incluiría un sistema estructural contra los desahucios. También recuerda que la Ley de Vivienda prevé mecanismos de tanteo y retracto (derecho de compra preferente) que son competencia autonómica.

Lo que viene ahora es una votación sin fecha. La ministra pide prudencia, pero el calendario aprieta y el decreto sigue en el aire. Puede volver al pleno del Congreso o quedarse en el cajón si Junts y Podemos no mueven ficha. Será el próximo termómetro de una legislatura que avanza con acuerdos finos y sin mayorías automáticas.

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📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: Isabel Rodríguez admite que el decreto de vivienda se queda corto y pide a Junts y Podemos que cedan para votarlo.
  • Por qué te importa: Regula derechos del alquiler de habitaciones y busca frenar desahucios y subidas de precios en un mercado tensionado.
  • A quién afecta: Inquilinos, jóvenes, estudiantes y propietarios que alquilan por habitaciones o temporada.
  • Hacia dónde vamos: Sin fecha de votación, el texto depende de un acuerdo entre el Gobierno, Junts y Podemos.