La crisis de Ceuta por los avisos del CNI se ha cobrado este jueves su primer cargo. Gonzalo Sanz, jefe de gabinete del delegado del Gobierno, ha presentado su renuncia y deja por escrito la frase que ahora parte el debate: asegura que él sí trasladó la alerta del CNI al delegado, Miguel Ángel Pérez Triano.
La Delegación del Gobierno lo cuenta, sin embargo, con otra versión: dice que la salida fue pedida y no responde a una decisión voluntaria del ya exjefe de gabinete. La contradicción alimenta la crisis abierta por la entrada masiva del 30 de julio en Ceuta.
La llamada del CNI y los mensajes que estaban sobre la mesa
La secuencia clave empezó a las 13.52 del 29 de julio. Según los informes desclasificados a los que ha tenido acceso El Mundo, el CNI avisó a la Delegación de que en redes sociales circulaba un llamamiento para el asalto por valla y mar al día siguiente y de que había dos grupos con unos 180.000 seguidores. La respuesta de la Delegación fue mínima: 'Sus rilas'.
El siguiente contacto conocido llegó a las 21.34 horas: una llamada de 11 minutos entre el jefe de gabinete y el CNI. El dato que complica la versión oficial es que, a las 21.00, ya se había registrado un 'punto crítico' en la playa de Castillejos, con una multitud esperando para lanzarse al agua, según consta en el informe de inteligencia fechado el 30 de julio. Los analistas también señalaron que el refuerzo de gendarmes marroquíes 'resultó insuficiente para controlar a la muchedumbre'.
Por qué la dimisión deja tocada la versión de la Delegación
Gonzalo Sanz, que ocupaba el cargo desde 2025, es el primer alto cargo que asume responsabilidades. En su escrito de renuncia, remitido el jueves por correo electrónico, asegura que la información del CNI 'fue transmitida por mi persona al propio delegado ese mismo día' y que su versión es incompatible con las declaraciones de Pérez Triano.
El delegado insistió este miércoles en que no conoció ni los mensajes ni el contenido de la llamada con el CNI. 'Esas conversaciones yo no las conocía, ni tampoco el contenido de esa llamada', declaró. La Delegación reafirmó esta postura este viernes en un comunicado y se remitió a su rueda de prensa del 8 de septiembre.
Un cargo público deja por escrito que informó al delegado; otro mantiene que no lo sabía. Las dos versiones no pueden ser ciertas a la vez.
Un choque de versiones con precedentes y consecuencias políticas
La dimisión no solo deja señalado al delegado, que por ahora descarta dimitir. También toca a La Moncloa. Sanz asegura que desde la Delegación de Ceuta se trabajó para lograr acciones del Gobierno central desde el primer minuto y que el Ejecutivo era 'sabedor de que existen informes' que acreditan las alertas remitidas a los ministerios.
Sin embargo, la versión del Gobierno sigue siendo otra. Este jueves, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, insistió: 'no hubo ninguna alerta referente a ninguna entrada irregular masiva en los términos que se produjo el 30 y 31 de julio'. En cambio, la titular de Defensa, Margarita Robles, defiende que sí se avisó, una discrepancia pública que refuerza la sensación de cortocircuito.
El episodio recuerda a la crisis migratoria de 2021 en Ceuta, cuando también se cruzaron acusaciones sobre responsabilidades en la frontera y la relación con Marruecos acabó tensada durante semanas. Ahora el foco vuelve a estar en quién supo qué y cuándo. La Delegación no ha anunciado nuevas comparecencias, pero el choque de relatos mantiene la presión sobre el delegado, que por ahora sigue en el cargo.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: Gonzalo Sanz, jefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, ha dimitido tras la polémica por los avisos del CNI previos a la entrada masiva del 30 de julio.
- Por qué te importa: La gestión de la crisis migratoria y la cadena de mando quedan en entredicho, con acusaciones cruzadas entre Moncloa y la Ciudad de Ceuta.
- A quién afecta: A la Delegación del Gobierno en Ceuta, al Ministerio del Interior, al de Defensa y a los ciudadanos de la ciudad, que exigen explicaciones claras.
- Hacia dónde vamos: El delegado descarta dimitir y la versión oficial se mantiene, pero la presión política puede reabrir el debate en el Congreso.



