Chinchón, Patones o Rascafría: las escapadas de otoño a menos de 90 minutos de Madrid

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Chinchón, Patones o Rascafría: qué ofrece cada uno y cómo elegir

Impresionante vista aérea del Embalse de Gunib en medio de las majestuosas montañas de Daguestán, Rusia.

Chinchón, Patones de Arriba y Rascafría comparten el mismo gancho —paisaje otoñal a tiro de piedra— pero responden a planes bastante distintos. Chinchón es la opción más monumental y urbana: a unos 45 kilómetros de la capital, se recorre a pie en una mañana y combina su Plaza Mayor de origen medieval, con 234 balcones verdes y declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1974, con la iglesia de la Asunción (que guarda 'La Asunción de la Virgen', pintada por Goya en 1812) o el monasterio de los agustinos, convertido en Parador desde 1940. Patones de Arriba, a unos 60 kilómetros y en torno a una hora por la A-1, es el destino de la arquitectura negra: casas de pizarra declaradas Bien de Interés Cultural en 1999, casco histórico sin tráfico rodado y obligación de aparcar en Patones de Abajo para subir andando los 800 metros de la Senda del Barranco. Rascafría, en el valle del Lozoya y por encima de los 1.100 metros de altitud, es el más montano de los tres, con el Monasterio de El Paular (fundado en 1390), el Puente del Perdón del siglo XVIII y el Bosque Finlandés junto al río.

La elección depende de qué se busque y de cuánta carretera se esté dispuesto a asumir. Para comer y callejear sin madrugar, Chinchón es la apuesta segura: anís con denominación geográfica, asados y dulces como las pelotas de fraile, eso sí, evitando los fines de semana de evento masivo, como el mercado medieval o el encendido navideño. Patones es hoy el más tensionado de los tres: los restaurantes de cocina serrana —migas, cordero y cabrito, menús que rara vez superan los 15 euros entre semana— cuelgan el cartel de completo los sábados, por lo que conviene reservar mesa y alojamiento con días de margen y llegar antes de las diez de la mañana. Rascafría exige más desplazamiento (unos 95 kilómetros, hora y media en coche, o la línea 194 de autobús desde Plaza de Castilla), pero compensa con rutas cortas y aptas para familias, como el paseo de 1,5 kilómetros hasta el estanque del Bosque Finlandés, y con las Jornadas Gastronómicas de Setas, Caza y Vino de octubre y noviembre. En los tres casos, entre semana se gana en tranquilidad, y en Rascafría, dentro del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, hay que respetar la normativa: perros atados, nada de fuego y sin salirse de los senderos señalizados.

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