Si compras café frío en el supermercado, conviene revisar la etiqueta antes de beberlo. La OCU acaba de publicar un estudio que suspende 36 de los 91 cafés refrigerados analizados por su exceso de azúcar, aditivos o un etiquetado confuso.
Qué ha encontrado la OCU en los cafés refrigerados
El análisis, recogido en la web de la OCU, evalúa la calidad nutricional de estas bebidas con una Escala Saludable que combina el Nutriscore —el semáforo de letras y colores de los alimentos envasados— con la presencia de aditivos y aromas. El resultado es claro: 36 de los 91 cafés refrigerados analizados suspenden, según la propia organización.
El azúcar es el principal problema. Un vaso de 250 mililitros, el tamaño más habitual, contiene de media 19 gramos de azúcar, unas cuatro cucharaditas. En los cafés tipo capuchino la cifra sube a 23 gramos por vaso, mientras que las opciones veganas o con proteínas suelen quedarse más bajas, según la OCU.
Ese azúcar dispara el aporte calórico: la media es de 155 kilocalorías por vaso, más que una lata de refresco de 330 mililitros. Los cafés con vainilla, caramelo o avellana también se sitúan en niveles altos. Por debajo de esa barrera quedan los espresso, los que llevan proteína y los sin lactosa, con menos de 137 kilocalorías; las variedades veganas no suelen superar las 110, de acuerdo con el estudio.
Aditivos y riesgos: qué dice la evidencia
Además del azúcar, la OCU ha contado aromas y aditivos en cada producto. Se han llegado a detectar hasta cinco aditivos diferentes en un mismo café refrigerado. Nescafé y Kaiku apenas los incorporan, y los espresso rara vez incluyen más de dos; en cambio, las variedades con proteína y sin lactosa suelen sumar tres o más, según los resultados.
La recomendación de la OCU es directa: consumir este tipo de cafés de forma ocasional y revisar la etiqueta antes de comprarlos. En concreto, aconseja evitar los que superen 8 gramos de azúcar por cada 100 mililitros y los que incluyan dos o más aditivos, sobre todo los fosfatos E-339 y E-340 y los edulcorantes E-950 y E-955.
La clave está en leer la etiqueta y reservar este tipo de cafés para un consumo ocasional: un vaso puede esconder más azúcar que una lata de refresco.
El porqué de ese consejo tiene base científica. Según un estudio publicado en la National Library of Medicine y recogido por la OCU, el exceso de fosfato de sodio (E-339) y de fosfato de potasio (E-340) puede causar daños cardiovasculares y renales porque aportan fósforo inorgánico que el cuerpo absorbe casi por completo. Los edulcorantes Acesulfamo K (E-950) y Sucralosa (E-955) engañan al cerebro: detecta dulzor, espera calorías que no llegan y puede alterar el apetito; algunos estudios también apuntan cambios en la flora intestinal, según la organización.
Cómo comprar con criterio y evitar los peores
La OCU recomienda revisar la etiqueta antes de comprar y comparar marcas con calma. Si buscas un café refrigerado con mejor perfil, la organización señala que las opciones espresso y veganas suelen tener menos azúcar y aditivos. Para comparar marcas, consulta la comparativa completa que publica la la OCU.
🛒 La ficha de consumo
- ⚠️ Problema: La OCU suspende 36 de 91 cafés refrigerados por azúcar, aditivos o etiquetado confuso.
- 💸 Posibles consecuencias: Un vaso medio aporta 155 kcal y 19 g de azúcar, más que una lata de refresco.
- ✅ Consejos para solucionarlo: Revisa la etiqueta, evita más de 8 g/100 ml de azúcar y dos o más aditivos.
- 🏁 Resultado final: Elegir variedades espresso o veganas y consumirlas de forma ocasional, según la OCU.



