Los 7 pueblos cerca de Madrid que se convierten en el plan perfecto para septiembre

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Rascafría: el valle del Paular en los primeros destellos del otoño

Visión del histórico Monasterio de El Paular con un fondo montañoso en España y cielos azules claros.

Rascafría ocupa el fondo del valle alto del Lozoya, por encima de los 1.100 metros de altitud y a unos 90 kilómetros de Madrid, en pleno Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Septiembre es aquí el mes del cambio de luz: las noches ya refrescan, las primeras nieblas se cuelan entre los pinares y las riberas empiezan a salpicarse de amarillos antes de que el otoño estalle a mediados de octubre. Adelantarse unas semanas tiene premio, porque el valle aún se libra de las aglomeraciones del otoño pleno y el río Lozoya, con caudal generoso tras el deshielo estival, acompaña los paseos por praderas como las de Las Presillas, a medio camino entre el baño de agosto y el picnic entre hojas secas. Es el preludio perfecto de la estación.

El gran protagonista es el valle del Paular, que toma su nombre del Real Monasterio de Santa María de El Paular, fundado en 1390 como primera cartuja de Castilla y todavía habitado por monjes benedictinos. A pocos pasos, el Puente del Perdón salva el Lozoya y conduce a los restos del molino de Los Batanes, donde se fabricó el papel sobre el que se imprimió en otoño de 1604 la primera edición de El Quijote. El paseo sigue hasta el Bosque Finlandés, creado tras el hermanamiento con Helsinki: abedules, abetos y chopos de origen nórdico rodean un pequeño lago con embarcadero y una cabaña que un día fue sauna. Esos árboles, acostumbrados a latitudes frías, son los primeros en encenderse en septiembre, y a partir del día 15 el Camino Natural del Valle del Lozoya reabre su temporada para recorrer a pie o en bici este paisaje y el resto de la comarca.