5Prótesis de cadera: el límite que te marcó el cirujano no es negociable
En España se implantan cada año más de 40.000 prótesis de cadera, la mayoría en pacientes de entre 65 y 75 años que suelen llegar al gimnasio con la intención de no perder músculo. El matiz es que una articulación artificial no se comporta como la original: aunque las prótesis actuales superan en más del 90% de los casos los 15 años de vida útil, esa estadística depende de cuánto y cómo se cargue la cadera durante todo ese tiempo. Por eso, al alta, cada cirujano entrega una lista de precauciones ligada al abordaje quirúrgico que empleó: si la incisión fue posterior, suele prohibirse flexionar más de 90 grados, cruzar las piernas o rotar la cadera hacia dentro; si fue anterior, el tope está en la extensión y en ciertos gestos de rotación. No son advertencias genéricas ni exceso de prudencia: son las posiciones exactas que, según el implante y la vía de acceso, pueden hacer que la cabeza protésica se luxe, es decir, que la articulación se salga de su sitio. Saltárselas porque "la cadera aguanta" convierte un entrenamiento bienintencionado en un riesgo perfectamente evitable.
En la sala de pesas, casi todos los ejercicios que una persona sin prótesis ejecuta sin pensar (sentadilla profunda, prensa con cargas altas, zancadas muy cargadas o gestos con rotación brusca) son justo los que golpean esos límites. Además existe un factor temporal: durante las primeras semanas el implante no cementado debe integrarse al hueso, y las recomendaciones clínicas cifran en unos 5 kilos por mano el tope del primer mes para no comprometer ese anclaje, pues una sobrecarga precoz puede aflojar el vástago antes de que se fije. Eso no equivale a renunciar a las pesas, que son la mejor vía para fortalecer la musculatura estabilizadora, con el glúteo medio como gran protagonista; significa entrenar con cargas ligeras o moderadas, rangos controlados, series de 12 a 15 repeticiones y cero gestos explosivos. Quien decide que su tope personal supera el fijado por el cirujano no gana más músculo: asume mayor riesgo de luxación, desgaste prematuro del polietileno o un aflojamiento que acorte la vida de la prótesis y aboque a una cirugía de revisión mucho más compleja. Por eso, ese límite no se negocia.
