La cesta de la compra es ya un 40% más cara que en 2021: la sequía dispara los precios de los alimentos

El precio de los alimentos subió un 2,4% en agosto y la inflación de los frescos repunta hasta el 4,5%. Los hogares con menos renta destinan casi el 20% de su presupuesto a comer, el triple que las familias con rentas altas.

La cesta de la compra es ya un 40% más cara que en 2021, y el último dato de agosto apunta a más subidas. Nada de abstracto: el carro del súper pesa bastante más que hace cuatro años en el bolsillo.

El dato concreto lo publica el Instituto Nacional de Estadística (INE): en agosto los alimentos subieron un 2,4% respecto al año anterior. La subida acumulada desde 2021 alcanza ya el 40%, prácticamente el doble que el conjunto del coste de vida, según el informe La despensa a presión de EAE Business School.

Qué está pasando con los precios en el súper

Vamos por partes. El IPC (Índice de Precios al Consumo, lo que mide cuánto sube la vida) se situó por encima del 4% en el avance de agosto. Los alimentos frescos, sobre todo frutas y hortalizas, están detrás del repunte.

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El encarecimiento viene de lejos y tiene varios motores. La sequía europea ha golpeado a los cereales: el trigo blando ronda los 242 euros por tonelada, un 16% más desde enero. La cebada sube un 9% y el maíz cerca de un 7%.

Casi nada.

A ello se suma el panorama global. El índice de precios de los alimentos de la FAO (la agencia de la ONU para la alimentación y la agricultura) avanzó un 1,9% mensual en agosto y alcanzó su nivel más alto desde finales de 2022.

La parte más incómoda no está en el porcentaje, sino en quién lo sufre. La inflación alimentaria actúa como un impuesto regresivo (que golpea proporcionalmente más a quien menos gana): los hogares con rentas bajas destinan casi el 20% de su dinero a comer, frente al 5% de las familias con rentas altas.

El porcentaje de la renta que una familia destina a comer marca la diferencia: a menos ingresos, más golpe en el supermercado.

Por qué los frescos marcan la diferencia

inflación alimentos sequía

CaixaBank Research detecta una paradoja: mientras los alimentos elaborados mantienen una inflación contenida, los frescos se disparan un 4,5% interanual. Tras cinco meses de descensos, la inflación de los alimentos sube seis décimas, hasta el 2,4%.

El detalle que cambia todo: esa subida se ciñe a los frescos, un componente volátil. La inflación de los elaborados cae dos décimas, hasta el 1,5%, según el centro de estudios de CaixaBank.

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Y ojo con la energía. El encarecimiento del petróleo y del gas puede subir los costes de transporte, electricidad, producción y fertilizantes. Cuánto se traslade al precio final dependerá de cuánto absorba cada eslabón de la cadena.

El recibo no perdona.

Desde la organización de distribuidores y fabricantes Aecoc reconocen que la inflación alimentaria se ha mantenido por debajo del IPC general en los últimos meses. Eso sí, piden prudencia ante la inestabilidad geopolítica y el impacto en los precios energéticos.

Quién paga más por comer y qué esperar

El nivel más alto desde 2022 no es una frase vendedora: es el dato de la FAO. En agosto el azúcar registró la mayor subida, un 11,9% mensual. Detrás, el azúcar, los cereales, y los productos lácteos empujaron el índice.

La FAO ha rebajado su previsión de producción mundial de cereales para 2026 hasta los 2.980 millones de toneladas, el mayor descenso interanual desde 2018. Aun así, la cosecha sería la segunda más elevada de la historia.

La Comisión Europea añade incertidumbre: la sequía y las olas de calor del verano dejan una producción dispar en 2026. Si las malas cosechas europeas obligan a importar más, la presión sobre los precios del súper puede ir a más.

El precedente inmediato es la crisis de precios de 2022, cuando la guerra de Ucrania disparó los alimentos a doble dígito. Entonces el aceite de girasol y los cereales se convirtieron en el símbolo del súper caro. Ahora no partimos de un shock de oferta tan brusco: EAE y CaixaBank descartan una subida como aquella. Pero el patrón se repite en la letra pequeña: los mismos hogares que ya sufrieron la cesta disparada vuelven a ser los que menos margen tienen. La inflación alimentaria vuelve a actuar como un impuesto regresivo, y eso no lo arregla la moderación de los elaborados. A efectos prácticos, conviene mirar dos cosas: el dato definitivo de agosto del INE y la evolución del precio del petróleo y del gas, porque de ahí saldrá buena parte de la factura del súper en otoño.

En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)

  • 💸 ¿Qué ha cambiado? La cesta de la compra acumula una subida del 40% desde 2021 y en agosto los alimentos subieron un 2,4% interanual.
  • 👥 ¿A quién afecta exactamente? Golpea sobre todo a los hogares con menos renta, que destinan casi el 20% de su presupuesto a comer.
  • ¿Qué puedes hacer al respecto? Vigila los precios de los frescos y compara en el súper, porque la tendencia apunta a más repuntes por la sequía.