La crítica destroza en Venecia la película con IA generativa de Eli Roth: "Una prueba de que la IA es patética"

El film 'Dulce sabor a muerte' ha provocado reacciones durísimas en Venecia. Roth negó la IA hasta que los créditos le delataron.

La película con IA generativa de Eli Roth ha provocado una reacción durísima en Venecia. El director negó la tecnología hasta que los créditos de Dulce sabor a muerte le delataron.

El festival más prestigioso del año no se ha andado con paños calientes. Según recoge elDiario.es, Roth aseguró inicialmente que no había IA en el filme y hasta presumió de haber animado él mismo la secuencia en blanco y negro que desata la carnicería. Luego apareció el nombre de una empresa tecnológica, DarkHalf, en los créditos finales. Y la máscara cayó.

La premisa es puro terror de pueblo: un heladero siniestro (Ari Millen, visto en Orphan Black) llega a una comunidad tranquila, los niños comen sus productos y se vuelven contra los adultos para asesinarlos a lo bestia. La pieza animada, inspirada en los años 20 al estilo de Disney y los estudios Fleischer, activa la sed de sangre. El problema no es la idea. Es la ejecución.

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Qué hace exactamente la IA en esta película

No hace falta ser detective de píxeles para ver los rastros. Según la crónica, hay duplicados automáticos de elementos y un movimiento robótico que no tiene nada que ver con el modelo rubber hose de la animación primitiva. Los diseños son genéricos, pegados rutinariamente a esa escuela sin un ápice de personalidad.

Cuando le pillaron, Roth improvisó una defensa memorable: 'Me expresé mal. Tuve la oportunidad de unir tecnología y creatividad para llevar a cabo mi visión de la película.' Traducción libre: sabía que era cutre y aun así decidió tirar hacia delante. No cuela ni con relleno de por medio.

Un disimulo que ya huele repetido

El caso de Roth no es un incidente aislado. La trayectoria de este director está llena de ejemplos, pero el patrón industrial es más amplio. Supergirl y Spider-Man: Brand New Day también recurrieron a la IA para sus diseños pese a tener toneladas de material gráfico de sobra. La actitud es siempre la misma: negar, disimular, aguantar hasta que alguien te acorrala. Adam Shankman confesó un poquito de IA en los efectos de Stop! That! Train! días antes de que Roth reconociera lo suyo.

El clima general de Hollywood no ayuda. La huelga de guionistas de 2023 ya metió la regulación de la IA en el paquete de reivindicaciones, y la Academia ahora exige declarar su uso para las películas que aspiren al Oscar. George Clooney, de hecho, soltó en ese mismo festival una frase para enmarcar: 'No me gustaría estar en un anuncio de tampones 20 años después de muerto.'

Roth mintió sobre la autoría de una pieza que no dibujó y solo confesó cuando los créditos le delataron.

La mediocridad como ideología

Hay una lectura más interesante que el simple boicot, y no va de cancelar a nadie. El perfil de Roth importa: un director que lleva desde Cabin Fever (2002) demostrando que el talento no se compra en la tienda de al lado, que convirtió el torture porn en una excusa para no pensar y que firmó uno de los peores blockbusters recientes con Borderlands. Su idea de provocar ha envejecido fatal: comparadas con las películas de Terrifier, que al menos tienen dignidad artesanal, sus atrocidades parecen de cartón piedra.

La película es tirando a barata, producida por su propio sello (The Horror Section), y su estética moribunda podría justificarse como una decisión deliberada. Radu Jude hizo algo parecido en en su Drácula para reírse de la tecnología, sin demasiada gracia. Pero esto no es Roth. Esto es un atajo para no pagar a dibujantes.

El detalle que todos pasan por alto es otro: si quienes exprimen la IA son tipos así, la dignidad sigue del lado de los artesanos. La huelga de guionistas de 2023 ya lo advirtió, y la Academia ahora exige declarar el uso de IA para las películas elegibles. El camino se estrecha, pero hay motivos para no rendirse.

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El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? Eli Roth estrenó en Venecia una película de terror con IA generativa y la crítica la ha destrozado.
  • 🔥 ¿Por qué importa? El director lo negó y luego confesó, confirmando que la IA es el atajo de los mediocres.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Afecta a quien valora el cine con dignidad artesanal, un público que sigue existiendo.