¿La caída de los influencers es una victoria? La columna de elDiarioAR que enciende el debate

La columna de elDiarioAR sostiene que el declive no es una victoria de la ciudadanía digital, sino una fragmentación del negocio. El debate ha saltado a las redes con cifras de inversión que no acompañan el relato.

Hay un cartel en una tienda de antigüedades de Nantucket que ha terminado abriendo el melón de la caída de los influencers. Literal, cuatro palabras: 'prohibido influencers'.

De dónde sale el debate

El autor del cartel es John Sylvia, comerciante de tercera generación. Lo puso con humor, para frenar a quienes usaban la tienda como escenario sin comprar nada. El gesto, según relata elDiarioAR, era más una ironía que una declaración de guerra.

Solo hizo falta una foto del letrero para que la Four Winds Craft Guild conociera la viralidad. El debate saltó a los feeds de cientos de miles de usuarios y la prensa lo tradujo rápido: se acerca el fin del influencer. Spoiler: el asunto es más turbio.

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La tesis de la columna es incómoda: el supuesto declive no es una victoria de la ciudadanía digital, sino la fragmentación de un negocio. Las plataformas están rediseñando el tablero para anteponer la inteligencia artificial generativa y, de paso, el influencer clásico sobra.

Influencer, creador de contenido y un algoritmo que decide

Aquí conviene separar dos figuras que solemos mezclar: el influencer y el creador de contenido. El primero prescribe desde su vida personal; el segundo puede no dar ni un dato de sí mismo. En ese matiz se esconde buena parte del ruido.

Los números no acompañan el apocalipsis. La economía de los creadores proyecta alcanzar un billón de dólares en 2035, según Precedence Research. Mientras tanto, el burnout sí es real en el sector de los influencers, incapaces de hacer crecer su negocio al ritmo que exigen los cambios.

El algoritmo ya no premia que te sigan, premia que no puedas dejar de mirar.

Lo que vino después del desembarco de TikTok lo conocemos de sobra: Instagram dio prioridad al vídeo recomendado y las cuentas seguidas desaparecieron. En 2022 hasta Kim Kardashian y Kylie Jenner se quejaron del cambio de algoritmo. Si ellas estaban fuera de alcance, imagina el resto.

La columna recuerda algo clave: en el modelo de TikTok, un creador puede tener un alcance enorme entre gente que no le sigue. Y ahí Meta encontró su espejo. La fidelidad dejó de cotizar. Ahora mandan los clips, los virales y una estética cada vez más sospechosamente parecida.

El santo grial del sector lleva años siendo la autenticidad. Y justo ahí choca de frente con la inteligencia artificial generativa, la gran apuesta de las Big Tech. Los influencers que viven de estas redes son el eslabón más vulnerable ante cualquier rediseño.

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En España tampoco hay que vender la piel antes de cazarla. La inversión en influencers creció un 59% y llegó a los 125,9 millones de euros, según Forbes España. Gala González, pionera del sector de moda, pedía en Vogue España una ley específica y un epígrafe propio, porque una industria que genera tanta riqueza no está reconocida como sector profesional.

Por qué la caída es más un movimiento de tablero que un triunfo ciudadano

Hay un precedente que lo deja claro: la queja de Kim Kardashian y Kylie Jenner contra Instagram en 2022 no cambió el algoritmo. Las plataformas ya habían tomado partido. Este nuevo capítulo, con los microinfluencers mejor pagados por conversión y las herramientas de IA generativa absorbiendo el alcance, apunta en la misma dirección.

Mi lectura es que no hay una revancha social real: hay un reparto de poder entre plataformas, marcas y creadores que se está renegociando en silencio. El usuario medio cree que gana porque ve menos contenido aspiracional, pero en realidad solo cambia el escaparate.

La pregunta que queda en el aire es sencilla: si el influencer clásico desaparece del feed, ¿quién ocupará ese hueco? La respuesta probablemente no sea más autenticidad, sino más contenido generado y más anuncios disfrazados de cercanía.

El Salseómetro

Nivel de salseo: 6,5/10. El debate es real y toca a las figuras, pero todavía no hay una cabeza de cartel caída en directo. El letrero de Nantucket le pone sal al asunto, no pólvora.

📱 El TL;DR (Too Long; Didn't Read)

  • 👤 De quién hablamos: El debate sobre la caída de los influencers, con Gala González y las hermanas Kardashian como referencias.
  • 📲 En qué red social ha pasado: Instagram y TikTok, donde el algoritmo lleva años reventando la fidelidad de la audiencia.
  • 🔥 Por qué es viral: Porque un simple cartel de 'prohibido influencers' reabrió la discusión sobre si el modelo está en crisis o solo mutando.